La Llotja de Lleida, nuevo palacio de congresos y auditorio (Lérida)

La ciudad de Lérida contará en el futuro con un nuevo espacio destinado a conferencias, teatros y demás actos que requieran de un espacio de estas características. El diseño fué escogido en Marzo de 2005 en un concurso público al que concurrieron entre otros Carlos Ferrater, Xavier Martí, Joan Trías de Bes, Josep Llinàs, Alejandro Zaera Polo, etc… Finalmente el proyecto ganador fué el del estudio holandes Mecanoo.

Se trata de un edificio de planta rectangular con un jardín en la cubierta. Su característica más llamativa es que la base es más pequeña que la primera y la segunda planta, por lo que libera un gran espacio de uso público. La cubierta estará ajardinada, y será de libre acceso. Los acabados exteriores del edificio serán de piedra con grandes ventanales.

El edificio constará de dos plantas y una cubierta conectadas a través de una rampa escalonada de piedra que unirá los tres elementos principales: el teatro, la sala multifuncional y el salón de reuniones; que a su vez estarán caracterizados por tres colores distintos.

En la primera planta se ubicará la sala multifuncional, caracterizada por los acabados dorados. La segunda planta sirve junto con parte de la primera como entrada al teatro, y estará caracterizada por el color rojo. El llamado Salón del Club, estará dominado por los tonos azules y gozará de vistas panorámicas de la zona.

El proyecto se complementa con la contrucción de dos edificios que albergarán viviendas y un hotel. La propuesta de Mecanoo prevee una decena de soluciones para estos usos, aunque la más aceptada es la que propone 2 edificios de entre 45 y 65 metros.

Se trata de un proyecto singular que será muy destacado a nivel local, y que recientemente ha sido objeto de una pequeña polémica al llamar la atención uno de los participantes en el concurso sobre su parecido a un edificio universitario de la localidad holandesa de Delft, construido en la década de los 60. El parecido es relativo, aunque parece bastante exagerado llamarlo “calco”, como han hecho algunos colectivos o medios de comunicación.

El proyecto lleva en stand-by desde su aprobación, aunque probablemente veamos comenzar las obras antes de que finalice el año.