Los ensanches urbanísticos del siglo XIX

En 1.857, durante el breve período del gobierno, llamado bienio progresista, se decidió por el gobierno central español, que las murallas que entonces rodeaban a las ciudades españolas, aprisionándolas y no permitiendo su desarrollo, fuesen derribadas.

Las murallas pertenecían al Ministerio de la Guerra, ya que en tiempos de los siglos XVI al XVIII, habían sido construidas por el Ejército para proteger a las ciudades de posibles ataques. Había que resolver varios problemas a la vez. Que el Ejército las cediese a los Ayuntamientos, las compensaciones a obtener por ello, y que al derribo no siguiese un período de caos constructivo extra-muros.

Las ciudades industriales como Barcelona, habían acumulado una gran cantidad de fábricas intra-muros ante la imposibilidad, por prohibición militar, de construirlas fuera. Se producía así una total falta de espacios verdes y un ambiente malsano dentro del casco, con una atmósfera cada vez más irrespirable y contaminada, en una ciudad abigarrada y repleta de gente y de fábricas.

Había que permitir, por una parte, el crecimiento de las ciudades, a la vez que se construyesen nuevos barrios que fuesen más aireados, sanos y que contasen con los equipamientos sociales, como colegios, hospitales, y parques, para evitar lo ocurrido hasta entonces en los cascos viejos.
Y por otra, que se construyese ordenadamente esos nuevos barrios.

A tal efecto, entre 1.957 y 1.860 se procedió al derribo de las murallas,y se encargaron unos planes de urbanismo denominados ensanches, a diversos ingenieros de caminos canales y puertos.

El Ayuntamiento de Barcelona encargó su ensanche al ingeniero Rovira y Trías en 1.857.
Este proyecto de ensanche nunca se llevó a cabo, y consistía en considerar al casco viejo como centro de la ciudad, haciendo que el ensanche fuese periférico al núcleo, y construyendo unas arterias en forma de abanico o radiales, que partiendo del casco antiguo, conectasen éste con los nuevos barrios.

El gobierno central que ostentaba entonces las competencias finales en urbanismo no estuvo de acuerdo con este proyecto de Rovira, y encargó otro a Ildefons Cerdá en 1.859. Este ingeniero que había estudiado la carrera de caminos en la Universidad de Madrid, elaboró primero un pormenorizado y exhaustivo estudio topográfico, y sobre esa base proyectó su ensanche reticular, con manzanas abiertas que contaban con jardines. Este proyecto era mucho más acorde con lo deseado por el gobierno.

Las manzanas o cuadras eran reticulares y con chaflanes. Las casas sólo tendrían un máximo de tres alturas, y las manzanas no serían cerradas (como son hoy día), sino que sólo se construirían dos lados o a lo sumo, tres, de los cuatro de cada una.

En su parte no construida dispondrían de jardines. Además existirían junto a los equipamientos dotacionales, varios grandes parques. El ensanche proyectado cubría una enorme extensión, desde Montjuich hasta el Besós.

Y este plan fué el aprobado por el gobierno, haciendo caso omiso del Ayuntamiento barcelonés que estaba indignado por esta intromisión “centralista” en su ciudad.

Es curioso que este magnífico ensanche, aunque se ha desvirtuado y macizado completamente porque se ha construido en mucho mayor altura y fué objeto de gran especulación, con avenidas como la Diagonal, la Gran Vía, y la Meridiana o el Paralelo barceloneses, se trate en realidad de una imposición no deseada por el ayuntamiento en cuestión en su época. A dia de hoy es una de las señas de identidad de la ciudad y lo que le ha hecho ganarse muchos elogios de urbanistas de todo el mundo.

Respecto al ensanche de Madrid, parecido al anterior aunque con algunas diferencias sustanciales, el Ministerio de Fomento lo encargó a don Carlos María de Castro también en 1.857, siendo definitivamente aprobado en 1.864.

Ambos ensanches empezaron a ser construidos a finales del XIX y principios del siglo XX.

El de Madrid, comprende entre otros, los barrios de Argüelles, Chamberí y Salamanca, y fué rodeado por las denominadas Rondas, que son las avenidas de Reina Victoria, R. Fdez. Villaverde, Fco. Sivela y Dr. Esquerdo.

Por fuera de las rondas se abrirían unos fosos o zanjas para evitar la entrada en la ciudad y por motivos fiscales.

Los ensanches también se hicieron en Zaragoza, Valencia, Bilbao, y otras ciudades en esa misma época, constituyendo hoy día, en muchos casos, las mejores zonas urbanas de las mismas.

Autor: Raúl