El rio que expulsó a la autopista invasora

Había una vez un rio que cruzaba un ciudad en dirección norte-sur. Era más bien un cauce pequeño donde la gente tradicionalmente acostumbraba a lavar la ropa y poco más (quizá algún baño).

Hace 50 años, al mismo tiempo que comenzaba el desarrollo económico del país, la ciudad comenzó a expandirse. Su gran crecimiento desbordado terminó convirtiendo el pequeño rio en una cloaca a donde iban a parar todo tipo de despropósitos.

Para rematar la faena, las necesidades viales de la ciudad dieron lugar a una autovía que dejó encajonado el rio, privandolo de su histórica relación con la ciudad. La autopista había degradado tanto el rio como las condiciones de vida de los habitantes de la ribera.

imagen proyecto rioPor suerte, un alcalde audaz llegó en el momento oportuno (ayudado por un impulsor y diseñador de confianza) y decidió liderar un revolucionario proyecto mediante el cual se devolvería el rio a la ciudad y la ciudad al rio, sustituyendo la autopista por un parque lineal de varios kilómetros.

El proyecto vino a dotar de infraestructura, servicios y paseos peatonales, a una zona que estaba en franco deterioro y generó una nueva cara para un río.

Por su magnitud y escala, el proyecto hubo de lidiar con posturas encontradas y complejidades técnicas significativas. Pero fué liderado con firmeza y se supo postular ante los ciudadanos como una gran apuesta, compensando el esfuerzo de un cambio de este tipo e inclinando la balanza del lado de los beneficios comunes.

A estas alturas del artículo ya todos sabeis a que ciudad y que rio nos estamos refiriendo…

Efectivamente, se trata del canal Cheonggyecheon, que atraviesa la ciudad de Seúl, y que durante años ha estado escondido tras una autovía, una de las más transitadas de la ciudad. Este era su aspecto:

Cheonggyecheon before

El alcalde Lee Myung Bak decidió hace 8 años recuperar esta zona de la capital coreana y, siempre con la ayuda de su colaborador Kee Yeon Hwang, cabeza pensante del proyecto, se atrevió a ponerse manos a la obra.

El resultado es un parque de 400 hectareas, con 8 km de largo y 80 metros de ancho donde antes pasaban miles de coches al dia.

Cheonggyecheon after
(Foto: riNux)

Al tratarse de un trazado longitudinal central, con alternativas periféricas de circunvalación, las autoridades de Seúl han decidido, basándose en los principios de la paradoja de Braess, eliminar la autopista, desviando el tráfico hacia trazados alternativos.







Una vez finalizada la actuación hay quien glorifica el proyecto y quien lo critica, siendo la gran cantidad de dinero empleado justificada o no dependiendo de quien lo evalúe. En cualquier caso, los ciudadanos de Seúl pueden hoy pasear junto al canal, como siempre había sido antes de que la autopista lo engullese.