Baarle-Hertog/Baarle-Nassau y sus límites municipales

Baarle-Hertog es un municipio belga, situado al nordeste de la ciudad de Amberes, pero embebido dentro del territorio neerlandés (ubicación). Existen muchos casos de pequeños trozos de terreno pertenecientes a un estado pero que se encuentran aislados dentro de otro (exclaves), sobre todo en Europa en las cercanías de las fronteras. Pero Baarle-Hertog es especial.

Remontándonos al siglo XII nos encontramos con que las propiedades de la ciudad de Baarle se comenzaron a repartir entre los Barones de Breda y los Duques de Bramante. Inicialmente se trataba de bloques homogeneos, pero con el tiempo las propiedades de unos y otros se fueron entremezclando.

Con la creación de Bélgica y su independencia de los Paises Bajos, ya en el siglo XIX, las antiguas propiedades de los Barones de Breda, que ya habían pasado a la casa de Nassau, quedaron al igual que el resto de los territorios circundantes inlcuidos en los Paises Bajos. Pero las propiedades de la casa de Bramante quedaban por acuerdo incluidas en el reino de Bélgica, incluyendo las posesiones en la ciudad de Baarle, aunque quedasen aisladas y rodeadas de territorio holandés. La parte holandesa recibe el nombre de Baarle-Nassau, y la parte belga Baarle-Hertog (hertog significa duque).

El resultado es un lio de límites municipales tal y como se vé en la imagen:

baarle-hertog en holanda

Las posesiones belgas están diseminadas en 24 trozos. El de mayor tamaño a su vez tiene en su interior 6 exclaves pertenecientes a los paises bajos, y que en su mayoría no sobrepasan una o dos manzanas. Otro exclave holandés está embebido en el segundo mayor trozo de terreno belga.

Esta singularidad provoca que haya casas con la cocina en Bélgica y el baño en Holanda, y de paso, que unos padres que vivan en una de estas casas pueden decidir que nacionalidad tendrá el crio tan solo dando a luz en una u otra habitación.

Las diferentes normativas existentes entre ambos paises pueden a su vez dar pié a situaciones curiosas como eludir la hora de cierre de un restaurante tan solo moviendo las mesas al lado belga, entre otras muchas.

Las casas se identifican como belgas u holandesas en función del escudo que acompaña al nº de la puerta.

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