El subconsciente de todo viajero es en ocasiones es traicionero. La imaginación idealiza lugares y alienta años de preparativos y ensoñaciones que cuando al fin se materializan no resisten la comparación con la realidad y proyectan en el lugar visitado un halo de desencanto. Este nos parece más pequeño, menos colorido más feo y sin la espectacularidad con que lo imaginamos. Hay notables excepciones, entre estas para casi todo el mundo estará sin duda Machu Picchu.

La visita a Machu Picchu no comienza en la puerta del santuario. Sino muchos kilómetros antes, apenas ingresas en el valle de la Urubamba entre espectaculares y escarpadas montañas repletas de vegetación tropical intuyes la presencia del lugar como si de un King Kong tras abrir las puertas de su isla se tratase. El periplo en tren dura unas cuatro horas y transporta alrededor de 4000 pasajeros al día. Milagro de la ingeniería el trayecto discurre entre montañas en un serpentear lento y tortuoso hasta llegar hasta la población de Aguas Calientes donde finalmente tomas el bus que te conduce a las puertas del santuario. La primera impresión al ingresar es espectacular, A 2400 metros de altura, una ciudad suspendida de las nubes en un equilibrio imposible. Arquitectura y naturaleza confluyen en un conjunto donde resulta difícil diferenciar una de la otra. Los vertiginosos precipicios y acantilados se convierten en improvisados torreones y baluartes defensivos de la estructura, mientras las ruinas ofrecen una armonía que sólo proporciona la naturaleza.
El complejo ofrece tres niveles; en primer lugar las laderas de la terraza constituyendo un conjunto ordenado de bancales. En la época de esplendor de la ciudad suponía su granero y fuente de autoabastecimiento, los historiadores afirman que para su construcción fue necesario el transporte de toneladas de tierra fértil procedentes del fondo del valle en un esfuerzo titánico que hizo posible el milagro de la supervivencia del templo. En el segundo nivel comienzan Las calles de la ciudad; hay cerca de un centenar, entre grandes y pequeñas. La avenida central va en escalones consecutivos desde el nivel inferior, pasando ante docenas de casas, hasta la cima de la ciudad. Formando escaleras a la manera de un gigantesco anfiteatro llegan al nivel superior donde se encuentran los principales templos de la ciudad, todos ellos dedicados al Sol.

El conjunto está dominado por la simetría que proporcionan la construcción de sus sillares. Tal vez la principal característica de la arquitectura inca son los sillares superpuestos uno sobre otro sin la necesidad de argamasa o de cualquier otro material que los una, ni un alfiler cabe entre ellos. De corte irregular estos gigantescos bloques se van uniendo dando la impresión a los edificios de gigantescos e impenetrables rompecabezas. La solidez y la simetría eran las principales características de la arquitectura inca. La mayoría de piedras utilizadas para su construcción fueron extraídas del corazón de la propia montaña, en un proceso de regeneración pétrea.

Machu Picchu cumple los principales cánones de la arquitectura inca; los edificios se distribuyen cumpliendo el concepto de kancha o distribución rectangular de las estructuras alrededor de un patio central. Los templos se presentan como estructuras piramidales con una escalinata en el centro por la que el Inca ascendía utilizándola a modo de púlpito en sus arengas.
Abundan también las referencias religiosas en la arquitectura; calendarios solares, referencias al cóndor para la realización de sacrificios o estructuras de tres escalones que aluden a los tres niveles del universo inca. El de los muertos, los hombres y los dioses. La arquitectura cobra en cada rincón así una significación metafísica y pese a no buscar un propósito estético logra un conjunto armonioso y espectacular. Destacan en el santuario el Templo del Sol, de forma semicircular, el Intihuatana, un observatorio solar, el Templo de las Tres Ventanas, el Templo Principal y la Roca Sagrada, impresionante monolito de 3 metros de alto y 7 metros de base.

Sin embargo la arquitectura no es sino uno más de los elementos que contribuyen a dotar Machu Pichu de su carácter enigmático y casi místico. Aún hoy a pesar de ser la estructura incaica de la que se conservan restos más completos desconocemos casi todo de ella. ¿Para qué servía?, ¿Cómo se llamó realmente?, ¿Porqué fue abandonada súbitamente y sepultada durante tantos años en el olvido?. Demasiados enigmas para una de las maravillas del mundo moderno visitada cada año por miles y miles de visitantes.
Muchos arqueólogos coinciden en datar su fundación del año 1450 en pleno apogeo del imperio inca gobernado desde Cuzco, algunos sostienen que se trataba de la residencia de verano del inca, otros de una fortaleza religiosa encargada de la formación de vestales que luego eran sacrificadas al dios Sol, otros un refugio secreto para cuando el imperio inca cayese a modo de “habitación del pánico moderna”. Aún hoy no se sabe a ciencia cierta. Si se han descubierto una vasta red de caminos que conectan Machu Picchu con otros puntos del imperio inca, destaca el Camino del Inca, que la unía con Cuzco. Mediante el complejo sistema de mensajeros incas que se daban relevos, los famosos chasquis, un mensaje podía llegar a Cuzco, situada a más de cien kilómetros en menos de cuatro horas.
Parece claro que los españoles nunca supieron de la ciudad sagrada. Durante la conquista esta se mantuvo remota e inaccesible en su torre de jade. Sin embargo sería abandonada en 1535 cuando en plena sublevación indígena Manco Inca reunió a toda la población de la zona en la vecina fortaleza de Vilcabamba que durante mucho tiempo fue confundida por los historiadores con la propia Machi Picchu. El complejo fue devorado por la maleza y el olvido hasta que el estudioso americano Hiran Bingham lo descubriese por casualidad en 1911.
Hoy ,constituida en maravilla del mundo el Machu Picchu continúa en pie y desafíando orgullosa entre las cumbres de Urubamba al paso del tiempo, gobiernos inestables, cazatesoros y a viajeros escépticos que escapan de la desilusión pensando que la mejor aventura se vive desde el sillón de casa.



El comentario es bueno, apesar de sus desaciertos de redacción y ortografía,….. pero eso de que Hiram Bingham lo descubriese por “casualidad”, me parece muy ingenuo luego de toda la expoliación que se hizo y que hasta ahora los americanos no son capaces de devolver.
El comentario del señor Orellana, es bueno, aunque las objeciones que pone a la ortografía y a la redacción, también las comete él escribiendo “apesar”
Y por hencima pa escrivir un comentario de 3 lineas. Te has lucido maximo orellana tapia
Me ha resultado muy interesante, leyendo el artículo invita a visitarlo y a investigar en el tema
Machu pichu es la caña!!
esk esta a 2500 metros de altura!!!
El enigma y el misterio, es tan atrayente como el propio paisaje y su imposible arquitectura.
“A distinguir, me paro las voces de los ecos”. Hay que ir al grano y no pararse en minucias ortograficas. Todo mi respeto para los/as filologas/os.Creo que esto no es un tratado de pureza linguistica.
la verdad no la descubrio solo la dio a conoder al mundo ya que el era un antropologo que venia a estidiar a centros culturals del sur del peru i en su camino escucho la historia de una ciudad en los cielos y de paso poe vilcavanva donde se quedo a estudiar a la poblacion de a hi tras varios viajes de vilcavanba cusco lo guiaron asia la ciudadela de machu picchu donde encontro a dos personas veveiendo en unos recipientes echos de sapallos cono cidos como mates a el lo guiaron ya que los pobladoresya lo conocia , ademas varios años antes que el una campaña de estudientes cusquenos avian llegado ahi y gravaron sus nombres en una roca la cual destruyo Hiran Bingham al tratar de desacerse de lamalesa qu abia cubierto la ciudad utilizando muchas veces dinamita la verda el fue un haquero mas que conto con ayuda de su pais para encubrir sus fechorias y subencionado por el i la universidada de yale que ya dijo que no devolvera lo ncontrado en machupicchu por que los peruanos no podemos cuidarlas