Enmarcada en las actuaciones del Plan de Barrios del Ayuntamiento y emplazada en la calle Antonio Leyva de Zaragoza y anexa a una dolina hoy inactiva, la Escuela Infantil Oliver se presenta ante su entorno inmediato como un elemento urbanizador.

Foto: Jesús Granada
La escala de los bloques de viviendas con los que linda, representantes de la acelerada construcción residencial con una altura baja+8, convierten el equipamiento, desarrollado únicamente en planta baja, en parte del mobiliario urbano; es en si la continuación del área verde que contempla el plan urbanístico para la dolina.

Foto: Roland Halbe
El efecto báscula de la orografía generado por la depresión del parque reclamaba una contraposición volumétrica. La idea generatriz es la transposición en espacio construido de un tepe. El terreno se extrusiona por la acción del jardinero, mostrando su superficie verde y la tierra oscura y viva bajo ella.
El contraste volumétrico, estudiado en fase de proyecto reveló la cubierta como la mayor superficie visible de la edificación. Se vislumbra por tanto la continuidad entre cubierta ajardinada y parque como elementos generadores de calidad visual y ambiental ante la construcción de bloque en altura.

Foto: Jesús Granada
La solución en planta, se solventa en la relación servidos y servidores intentando dar fluidez al conjunto e interés la volumetría.
El programa educativo orientado al parque se resuelve en cuatro módulos: sala multiusos, 4-12 meses, 12-24 y 24-36, adheridos a respectivos patios. Como unión de todos y barrera ante las viviendas se sitúa la batería de espacios anexos, que permiten el correcto funcionamiento del equipamiento.

Foto: Roland Halbe
Para unificar el volumen se recurre a celosías de madera, subrayando el límite construido.
El edificio procura la versatilidad de las aulas separando estas por tabiquería móvil que permite la unión de los pares de edad en una única, posibilitando un programa educativo diferente. A esta disposición se adaptan cambiadores, aseos y dormitorios que funcionan para el estándar y la fusión.
Si bien la escuela es una pieza orgánica, no abandona la prefabricación como método de control y rapidez. Todo el proyecto se modula en factores de 30 cm, carpinterías, fachada, acabados, alturas, mobiliario… La cota 120 aplicada a las alturas define en toda estancia un “nivel” permanente fijando la posición “no al alcance de los niños”.

Foto: Roland Halbe
Los acabados interiores se diferencian al situarse inferior o superiormente al nivel 1,20 m. La tabiquería base es doble placa pladur a dos caras (15+15+90+15+15) aplicándose sobre ella un acabado de vidrio de seguridad 3+3 mm (se considera el vidrio como una gran baldosa, fácilmente limpiable y no rompible) en el espacio niños.

Foto: Roland Halbe
En las estancias húmedas (aseos, vestuarios, cocina, almacenes, etc) se eleva la cota 120 hasta la 210 (120+90) definiendo el perímetro mojable en el cual se ejecuta un aplacado de gres de 10 x 10 cm.
Igualmente se diseñan diferentes encuentros con las carpinterías en los cuales la existencia de la junta de cambio de material se hace evidente y necesaria. La práctica constructiva auto impuesta es la sinceridad con los materiales sin por ello olvidarnos de las necesidades de estos.

Foto: Roland Halbe
La solución constructiva se plantea desde el ahorro energético. La fachada perimetral es ventilada, pero realizada con sistemas de junta seca.
De exterior a interior se compone de placas de hormigón prensado, cámara de 8 cm, placa aislamiento wallmate, lamina impermeabilizante fábrica de bloque de hormigón aislante aligerado YTONG y acabado interior de trasdosado semidirecto pladur con doble placa. El mínimo número de huecos aumenta el control del perímetro. En los patios, protegidos del ambiente exterior se permite la opción contraria con carpinterías de muro cortina con rotura de puente térmico Jansen y vidrios bajo-emisivos de control solar.

Foto: Roland Halbe
Siendo la mayor fachada la cubierta, se opta en ella por el sistema de cubierta vegetal de Gisconatur, ejecutándose esta sobre una cubierta tipo deck. El resultado es una cubierta vegetal ligera que no supera los 150 kg/m2 aportando todos los beneficios térmicos del acabado natural. Tambien en cubierta se colocan placas solares para acs, habiéndose calculado la instalación de calefacción con el aporte combinado de estas y caldera de gas.

Foto: Jesús Granada
El resultado son espacios austeros, muy luminosos y fluidos, acogedores y protectores. La imagen, en cierto modo dura, desde el exterior contrasta con la materialización de la luz en el interior.

Foto: Roland Halbe
El proyecto, del estudio zaragozano Carroquino | Finner, está afrontado con consciencia de la especial sensibilidad con que deben concebirse entornos cuyos principales usuarios serán niños de temprana edad, como esta escuela infantil.


le falta espectacularidad
Sólo falta decir que la encargó Chunta Aragonesista cuando estaba en el gobierno de Zaragoza, en el mandato 2003-2007 y que el PSOE todavía no la ha inaugurado.
Esto es lo que importa no sólo el urbanismo sino la función social de estos equipamientos. Esta es la importancia de que la gente se implique en la polis, en la política. En la ciudad. Polis significa ciudad, pero si dejamos que “otros se metan en política” decidirán por nosotros. Así que vamos listos.