Mercado de Frutas de Legazpi (Madrid) / Cuarto Accesit: Rubio & Alvarez-Sala

La operación del soterramiento de la M-30 recupera el río para la ciudad y los edificios de Mataderos y el Mercado de Frutas adquieren ahora enorme protagonismo.

La calle Maestro Arbós y el propio Mercado de frutas serán una extensión de los nuevos jardines. El Paseo de la Chopera y la Plaza de Legazpi deberán ser una puerta al nuevo espacio urbano. La geometría de un círculo arbolado debe ordenar la plaza y relacionar Matadero con el Mercado de Frutas.

La dualidad de la función (Gerencia-Edificio terciario) se suma a la dualidad del carácter del solar (frente a la ciudad y frente al río Manzanares). El edificio debe atender a ambas situaciones.

legazpi frutas patio interior

La nueva edificación terciaria, también dual, debe dar respuesta a su visión desde el eje Castellana sin ser un obstáculo al acceso natural a la nueva Gerencia Municipal y al río. Los intersticios que provoca la nueva geometría del uso terciario permiten acceder al pabellón de acogida de la nueva Gerencia directamente, desde la Plaza de Legazpi, además de desde la calle del maestro Arbós. La nueva gerencia debe relacionarse con la ciudad y con las actividades ciudadanas del nuevo espacio del río al que da frente.

Un bosque interior en el corazón del edificio y una transparencia buscan relación con el margen recuperado.

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La chaqueta cerámica que envuelve al edificio le da un carácter objetual, busca una imagen unitaria y una relación cromática y material con Matadero. La piel cerámica se levanta para dar acceso al edificio, también desde el río, hacia espacios que permiten una utilización fuera de horario, menos frecuente pero no excepcional.

La fuerte belleza racional de la estructura del edificio debe adaptarse mediante operaciones de costura y microcirugía al nuevo uso. La sección lo permite con naturalidad. La sección también permite la entrada de luz mediante patios, dotándo al edificio de gran flexibilidad de uso, sin traumáticas intervenciones.

La riqueza espacial que permite la altura de las plantas hace variado y amable el trabajo en crujías, en principio muy profundas, y permite un comportamiento climático muy favorable.

El clima de nuestra ciudad es favorable a espacios abiertos y cubiertos, combinando situaciones compatibles de espacios cerrados en invierno y abiertos en verano. Paneles deslizantes y cerramientos elevables cambian radicalmente el carácter de los espacios según las estaciones.

Luces y sombras, estanqueidad y ventilación, y un filtro cerámico que envuelve espacios de trabajo y jardines, hacen que el edificio se comporte como un mecanismo muy eficaz en el clima de Madrid. La posibilidad de humedecer por capilaridad la cerámica mejoraría enormemente su comportamiento.

En planta baja el pabellón cerrado de acceso a la Gerencia permite ver el bosque interior, la rampa escultórica de subida al salón de actos y a la biblioteca y la transparencia hacia el río. Se sitúan en este nivel los usos más públicos, mostradores, publicaciones, exposiciones, acceso a cafetería, accesos a oficinas generales. También en planta baja pero desde el exterior la oficina de la empresa municipal de vivienda y suelo , el acceso a la Concejalía, y el gran acceso desde el río que potencia el eje con Matadero y que permite una utilización controlada y alternativa de los espacios compatibles.

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En plantas altas las oficinas generales, la empresa de la vivienda y suelo y los espacios más ciudadanos de biblioteca y salas de actos, dando hacía el río.