Watts Towers, Los Ángeles / Simon Rodia

Las torres Watts, ubicadas en el distrito del mismo nombre, en Los Ángeles, son en realidad un conjunto de 17 estructuras interconectadas entre si. Fueron construidas por un inmigrante italiano, Sabato Rodia (más conocido como Simon), empleado de la construcción.

Para levantarlas empleó sus ratos de ocio durante 33 años, entre 1921 y 1954. El autor llamó originalmente a la obra “Nuestro pueblo”, aunque actualmente no se suele usar esa denominación para nombrar esta construcción, que desde 1990 es Monumento histórico nacional de los Estados Unidos. Se trata de un espectacular ejemplo de arquitectura vernácula o popular no tradicional.

Las esculturales armaduras están construidas de todo tipo de objetos desechados, desde tuberías hasta barras de hierro, cables y mortero de los más variados componentes.

Dichas estructuras están recubiertas con materiales variopintos con fines estéticos. Entre los retales que decoran estas construcciones podemos escontrar piezas de porcelana y cerámica, azulejos, vídrio, somieres, botellas, chapa, conchas, etc… Entre los pedazos se pueden encontrar incluso los logos y marcas de bebidas de la época cuyos envases eran usados. Rodia solía usar los trozos deshechados por una fábrica del distrito angelino de Malibú, aunque también se surtía de los pedazos de envases que los niños le llevaban con la ilusión de que los añadiese a su obra, y de otras muchas fuentes.

Rodia no estuvo exento de polémica durante el tiempo que se dedicó a levantar sus torres (de hasta 30 metros la más alta). Su obra sufrió algunos actos vandálicos e incluso durante la Segunda Guerra Mundial sus vecinos creían el inverosimil rumor de que eran en realidad unas antenas camufladas al servicio del enemigo japonés.

En 1955, harto de los abusos sufridos y del rechazo de sus vecinos, Simon Rodia vendió la parcela y se marchó fuera de Los Ángeles.

El chalet que se encontraba en dicha parcela sufrió un incendio después de la marcha de Rodia, y las autoridades de la ciudad se plantearon la demolición de las torres, pero la propiedad fué comprada por un actor y un director de Hollywood, que conservaron la obra hasta que en 1975 fué donada al Estado de California, pasando a ser un lugar protegido.

Cuando abandonó Los Ángeles, Simon Rodia se estableció en Martinez. Nunca regresó a Los Ángeles y jamás volvió a ver sus torres. Murió 10 años después.