Peatonalización de la Plaza de Callao, Madrid

Tras la incomodidad de las obras, los madrileños recuperan la plaza de Callao. Casi a mitad de la Gran Vía, Callao ha sido cruce de caminos, de trasiego de coches, autobuses y gentes que acudían a una de las principales zonas comerciales de la capital o a disfrutar de la oferta cultural y de ocio que lleva ofreciendo durante un siglo la Gran Vía. Con la rehabilitación, la plaza cobra una dimensión más humana, diseñada para devolver al peatón nuevos espacios. En total, entre la plaza y las calles de su entorno -Jacometrezo, Cuesta de Santo Domingo, San Bernardo y Silva-, las superficies peatonales han crecido en más del 60%, pasando de 7.780 a 12.520 metros cuadrados.

Las obras han introducido también mejoras en otros ámbitos que abundan en esa idea de recuperar el espacio público para los ciudadanos. Son, por ejemplo, actuaciones para mejorar la calidad ambiental, la accesibilidad o la movilidad.

Obras como esta son de vital importancia para los centros neurálgicos tradicionales de ciudades como Madrid, con una trama urbana heredada y cláramente insuficiente para acomodar por igual al creciente tráfico rodado y a los peatones. Optar por el peatón termina por convertir estos espacios en una especie de centro comercial y de ocio abierto que aporta un gran valor y atractivo a la ciudad, sobre todo en fechas como la navidad.

Antes:
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Después:
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Antes:
callao_2_antes

Después:
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Antes:
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Después:
callao_3_despues