Residencial Vivienda 4, Madrid / A-Cero

La idea inicial de este proyecto es integrar la vivienda en el entorno natural de la zona residencial en la que se encuentra, orientándola a las fantásticas vistas de los lagos y de las extensiones arbóreas que se extienden por las zonas comunes de la urbanización.

El proyecto evoluciona ligado a estos condicionantes con un juego de dos volúmenes rotundos, de forma rectangular, maclados formando un esquema muy sencillo. De esta forma, se resuelve la edificación con unos acabados limpios, materiales selectos y calidades exclusivas.

Los porches y las pérgolas, elementos tan volumétricos como la vivienda dan personalidad a la fachada. La cubierta como tal desaparece convirtiéndose en una azotea plana como expresión de la evolución del proceso creativo. La pureza de formas se traslada al esquema constructivo, a los materiales y al entorno impulsando la unión entre la edificación y el contexto donde se ubica.

La vivienda, de 800m2 de superficie, se desarrolla en una altura. El acceso principal se adapta a un terreno de pendiente media.

En el interior se localizan las siguientes estancias: vestíbulo, sala de estar, comedor, cocina, office, despensa, un aseo de cortesía, siete dormitorios (con sus respectivos baños, dos vestidores y una terraza.

Se ha optado por una decoración en tonos cobres y marrones que aportan elegancia y sobriedad a las estancias más sociales, como el salón o el comedor. Además, se han diseñado originales líneas blancas que recorren la sala de estar aportando un aire moderno y sofisticado a la zona.

En la parte posterior, a través de grandes ventanales, se halla salón que se abre al jardín, la piscina y al paisaje natural que ofrece la urbanización.

Se rodea de un paisajismo realizado con intervenciones atractivas compuestas por lagos, aves y una gran extensión arbórea.

En el exterior los caminos peatonales y la zona ajardinada central incorporan una vegetación de carácter autóctono, resistente al clima de la zona. Los vallados de cada parcela y los árboles y arbustos plantados a lo largo de los mismos, delimitan perfectamente el tránsito entre la propiedad privada y la comunitaria.