Arquitectura humanitaria al servicio de los más desfavorecidos

¿Se imaginan unos campos de refugiados más cómodos y habitables, en lugar de las tradicionales tiendas de campaña? En esa idea están trabajando en la Escuela Politécnica Superior de la Universidad San Pablo CEU, donde han creado una nueva patente de arquitectura humanitaria con el objetivo de poder llevarla a cabo pronto.

El proyecto consiste en inventar un sistema de unidades habitables y funcionales que sean fácilmente adaptables y personalizables, que sean de bajo coste de fabricación y montaje y que permitan ser ampliadas progresivamente a medida que crecen o cambian las necesidades. Y de paso, que reduzca el impacto emocional que pueden sufrir los afectados al verse lejos de su hogar.

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El grupo de investigación ‘REbirth INhabit, Reactivar Arquitecturas’ de esta universidad ha sido el encargado de llevar a cabo el estudio y lanzamiento de la patente, y está coordinado por el profesor Juan Manuel Ros.

La metodología con la que se ha desarrollado esta patente es la de comenzar con una búsqueda de información sobre las condiciones del medio, el terreno y el contexto humano, y su posterior adaptación a las diferentes situaciones de crisis humanitaria que se pueden producir (conflictos armados, golpes de estado, hambrunas, sequías o epidemias sanitarias, por ejemplo).

El equipo investigador asegura que se trata de un importante avance no solo desde el punto de vista social, sino para la arquitectura, que en un futuro cercano debe empatizar con las personas más desfavorecidas.

El futuro del sector pasa irremediablemente por caminos como éste, además de por la eficiencia energética en las construcciones urbanas, domésticas y empresariales. Ahora más que nunca, la arquitectura no puede darle la espalda al medio ambiente y a los asuntos humanos.