SmartCities y sostenibilidad: Cómo deben ser las ciudades del futuro

La población española se agrupa mayoritariamente en ciudades, que en los últimos años han sufrido un urbanismo especulativo y depredador con el entorno, sobre todo en los municipios costeros. Y todo ello sin planificar transporte público o equipamientos, al calor de una burbuja inmobiliaria que terminó explotando. Véase, por ejemplo, la urbanización de ‘El Pocero’ en Seseña (Toledo).

parque del retiro

Ante esta situación, es necesario hacerse algunas preguntas. ¿Construir para vivir, o construir para ganar dinero? ¿Cómo debe ser una ciudad que mire hacia el futuro?

La respuesta está en la sostenibilidad, algo que se logra apostando por la eficiencia energética y construyendo de forma inteligente y respetuosa con el entorno. Un urbanismo sostenible y responsable, con edificios que no solo ahorren energía sino que sean capaces de generarla para ser autosuficientes, avanzados tecnológicamente y con los recursos técnicos necesarios para gestionar el agua y los residuos.

Y por supuesto, ciudades centradas en la movilidad urbana sostenible, que apuesten firmemente por mejorar la eficiencia del transporte público.

Echando un vistazo a la lista de ciudades más sostenibles de España, mucha gente se sorprendería al descubrir las primeras posiciones. Parecería lógico que ese honor recayera en ciudades de provincias y de pequeño o mediano tamaño, pero lo cierto es que Madrid es la ciudad más sostenible de España, seguida de Vitoria y Bilbao, según el informe Siemens-KPMG de 2012.

La capital española destaca por su eficaz red de transporte público, su movilidad y sus iniciativas de gestión de residuos y para la reducción de emisiones de CO2, aunque sigue estando por encima de los límites marcados por la Unión Europea. Es evidente que buena parte de sus ciudadanos está en desacuerdo con estos resultados, y no ve a Madrid como una ciudad sostenible.

Pero esto no es suficiente, es necesario seguir impulsando la cultura verde, que gana adeptos año a año.

El futuro de la arquitectura pasa por diseñar y construir pensando en el cuidado del medio ambiente, adaptándose a las limitaciones de la crisis económica. La arquitectura sostenible no tiene por qué ser mucho más cara que la tradicional, ya que la clave está en las ideas y soluciones inteligentes.

Dos conceptos de ciudades representan esta tendencia: las SmartCities (ciudades inteligentes) y las SlowCities (ciudades lentas). En común tienen la búsqueda de la calidad de vida de sus habitantes, huyendo del estilo de vida urbano contaminante, irresponsable y estresante. Y sin renunciar a los avances tecnológicos, sino todo lo contrario.

Una ciudad que se ha convertido últimamente en ejemplo de SmartCity sostenible es Santander, en la que destacan su sistema de aparcamiento, la nueva gestión del alumbrado público, su nuevo sistema de recogida de basura y el nuevo sistema de riego en parques y jardines. Un camino que, una vez abierto, a buen seguro muchas otras ciudades seguirán.