Uyuni y el hotel de sal
Monday, April 20th, 2009La sal que todos percibimos como un ingrediente cotidiano e insustituible de nuestra mesa ha tenido a lo largo del discurrir de los siglos una connotación mística y espiritual. Para los alquimistas significó en la antigüedad un símbolo de pureza e incorruptibilidad. En el cristianismo constituyó un mecanismo para la unión de Dios y su pueblo, en ocasiones se ha manifestado como el brazo ejecutor de la justicia divina, por todos es conocida la historia bíblica de Lot. Cuando este huyó de Sodoma y Gomorra con su mujer y sus hijas Dios les dijo que no mirasen hacia atras por que se convertirian es estatuas de sal, su mujer no resistió la curiosidad, miro para atrás y quedó petrificada bajo un manto de de sal.

En Europa, la antigua diosa lituana Gabija, era considerada como “la Señora del Fuego Sagrado” y le era ofrecida sal que se esparcía sobre los fuegos prendidos para adorarla. Este ritual pretendía devolverle a la Diosa una parte de la sabiduría y fuerza que ella ofrecía a los seres humanos. Así desde algunos ritos sintoístas, los incansables nómadas sadhus indios a Paracelso o los sherpas del Himalaya han dotado a este mineral de un componente purificador y liberador del alma. Un símbolo de redención. No extraña por tanto que algunos de los espectáculos naturales más sobrecogedores que ofrece el planeta tierra lo conformen las grandes salinas. La gran cordillera de los Andes esconde algunos de los más espectaculares de estos océanos blancos. Entre todos ellos uno brilla con fuerza, el Salar de Uyuni en Bolivia.

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