No, no. Los F-23 rondan los 90 mll. de dólares, osea unos 60 mll. de eurosy rotundamente mente si. Los americanos están desesperados por vendernos lo que sea y más los F-23B que ya han multiplicado su precio antes de ver la luz y para colmo Gran Bretaña ha reducido su pedido no se si en 50 unidades... un varapalo tremendo para el programa. ¿Por qué no nos los iban a vender? Ya fuimos el 1º país de Europa en contar con el Aegis para las F-100, lo que las convirtió en las mejores fragatas del mundo y también tenemos los Patriot... dos de los sistemas armamentisticos más potentes y avanzados que existen en el mundo hoy día y que demuestran que no tenemos ningún tipo de restriccones a la compra por parte de los EE.UU.
Si, claro que su cometido príncipal es el anfibio, ya lo he dicho en el anterior mensaje, pero eso no resta para que pueda actuar como buque de desembarco, de transporte o de portaaviones que cualquier momento. Hay que tener encuenta que el Príncipe de Asturias en un momento dado puede estar en dique seco y en esos periodos el Juan Carlos I pasaría a ser el portaaviones y buque insignia de la Armada. Tener tres F-35B no creo que mermase el rendimiento del Juan Carlos I ni de su flota de helicopteros, ni de su capcidad anfibia... más bien, todo lo contrario. Incluso de aqui a unos años nos los podrían prestar o alquilar para testarlos y preparar la futura compra (como ya ocurriera con los Leopardos alemanes) de veinticinco F-23B para cuando haya que jubilar (o más bien prejubilar) al Príncipe de Asturias.
¿Cantidad o calidad?... pues que quieres que te diga, un F-23B probablemente equivalga a media docena de Harriers.
De todos modos ya he dicho que en el anterior mensaje que a) Su misión será la de porta helicopteros-desembarco anfibio, b) Que cada F-23B cuesta un riñon y medio y que el horno no está para bollos, sobre todo si esos bollos no sirven para generar riqueza interna.
Última edición por Matraco fecha: 19-mar-2010 a las 18:05
el F35 es la unica opcion que tiene la armada Española si quiere aviones de ala fija embarcadas.
saludos.
Pues sipEs tan simple como eso.
F35B porsupuesto![]()
Si la armada tuviera claro que necesita los F-35B para reemplazar a los Harrier, España debería haber participado en el programa, para al menos, tener algún retorno industrial. Si se terminan comprando (tal como están las cosas, es algo que dudo), demostraría una mala planificación.
No creo que se requieran antes de 10 años, no se si hubiesemos tenido una cuota de mercado suficiente como para entrar en el programa y no se si hubiese sido buena idea teniendo en cuenta que al paso que lleva el F-35B podría llega a duplicar su coste previsto.
De momento, con los Tigres en el Juan Carlos I y los Harrier en el Príncipe de Asturias vamos sobrados para reforzarnos como 7ª u 8ª flota a nivel mundial y para operar en escenarios de desembarco con superioridad aérea (es decir, Marruecos o cualquier operación en la que intervengamos como mienbros de la OTAN).
Publicado por la revista Quo:
Es el orgullo de nuestra flota, y no le faltan motivos para ello. El buque de proyección estratégica L61 Juan Carlos I es el mayor de toda la historia de la Marina española; y también el más moderno. A partir de ahora, su presencia será imprescindible en la mayoría de las misiones internacionales de nuestras Fuerzas Armadas.
Mayor que dos campos de fútbol .
Gran parte del enorme poderío de la Armada estadounidense reside en los llamados buques de clase Wasp: sus navíos para operaciones anfibias, que permiten intervenir con rapidez en una situación de emergencia trasportando a la vez tropas de asalto y efectivos aéreos a cualquier zona de conflicto. Por tanto, una de las piezas fundamentales que faltaban para modernizar la Armada española era contar con una unidad de estas características.
Fue en 2003 cuando se dio luz verde al proyecto para construir dicho buque: el L61 Juan Carlos I. Es casi idéntico a los modelos americanos, hecha la salvedad de que este es algo más pequeño (tiene una eslora de 230 metros, mientras que sus parientes estadounidenses tienen una media de 250). Pero el concepto es el mismo. Una auténtica fortaleza flotante, una mole de 22.000 toneladas, tan larga como dos campos y medio de fútbol consecutivos, y tan alta como un edificio de diez plantas, de cuya cubierta despegan tanto aviones como helicópteros, y en cuyas entrañas puede transportar blindados, lanchas de desembarco e infantes de Marina.
Técnicamente, el Juan Carlos I no es un portaviones en el sentido estricto del término, sino algo más complejo: un buque de asalto anfibio. ¿Qué significa esta expresión? Que su misión principal será transportar tropas para un desembarco con la cobertura aérea necesaria. Pero en la práctica, también podría operar solo como portaviones, si se diera el caso de que nuestro único barco de esa categoría, el Príncipe de Asturias, estuviese fuera de servicio.
Una ciudad flotante
El buque contará con una dotación fija de alrededor de 243 personas, entre personal de a bordo y pilotos. Pero tendrá también capacidad para transportar hasta 1.200 efectivos, y espacio para evacuar, además, a unos mil refugiados. Esto convierte el L61 en un pequeño microcosmos humano.
Un mundo de obligaciones y deberes castrenses, pero en el que, a pesar de esta característica bélica, son necesarias unas comodidades mínimas para hacer más soportable la dureza de las misiones. Por eso, el portaaviones Juan Carlos I cuenta también con un gimnasio, una cafetería, una clínica odontológica propia y una sala de proyecciones cinematográficas.
Es, además, un buque creado para economizar. Ha sido fabricado con una aleación especial de metales, gracias a la cual pesa menos de lo que sería propio para un navío de su tamaño, y derivado también de ello consume alrededor de un 20 por ciento menos de fuel, sin que esto afecte para nada a su velocidad y prestaciones.
Para lograr que este gigante del mar sea hoy una realidad han sido necesarios 360 millones de euros, más diez millones de horas de trabajo y otras 850.000 de ingeniería.
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Yo se lo que es trabajar duro,porque lo he visto
Hay dos palabras que te abriran muchas puertas:"EMPUJAR" y "TIRAR".
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El “Juan Carlos I” saldrá de la ría el día 24 para realizar sus pruebas de mar definitivas
MONTSE MAYORAL > FERROL
El LHD “Juan Carlos I” que Navantia construye para la Armada Española saldrá a navegar el próximo día 24 para realizar las que, si todo va bien, serán las últimas pruebas de mar antes de su entrega. Así, se produce de nuevo un ligero retraso sobre las últimas previsiones que tenía la compañía pública, que había señalado mayo como probable fecha para el cambio de titularidad del barco.
El desarrollo del primer Buque de Proyección Estratégica (BPE) o Landing Helicopter Dock (LHD), según la terminología anglosajona que ha terminado por imponerse, ha sufrido varios contratiempos que han terminado por retrasar un año y medio las previsiones iniciales, que fijaban la entrega del buque en diciembre de 2008. Navantia atribuye la demora a las complicaciones habitualmente aparejadas al desarrollo de un prototipo y que, de hecho, son también normales en barcos militares de este porte en otros astilleros europeos. Quizá el ejemplo más cercano sea el del portaaviones nuclear francés “Charles de Gaulle”, cuya construcción se prolongó durante once años y que, después de estar en servicio, tuvo que volver al astillero para superar graves problemas.
Del proyecto del “Juan Carlos I”, hasta ahora, han trascendido dos importantes contratiempos. El primero fue la necesidad de sustituir uno de los dos motores diésel que forman su sistema principal de propulsión y el segundo, que se puso de manifiesto el pasado noviembre, cuando el LHD salió a realizar pruebas, fue un problema de cavitación en las hélices que lleva el barco a proa. Las pruebas que se desarrollarán a partir del día 24 se realizarán ya con los dos motores -la sustitución del defectuoso se realizó a finales de marzo- y, se espera, que con el fenómeno de la cavitación solucionado. En los últimos días, el “Juan Carlos I” superó con éxito las pruebas de estabilidad que se realizaron en el astillero ferrolano.
Aunque todavía no se ha cerrado definitivamente el programa de las pruebas, se prevé que el buque se haga a la mar durante varios días para poder verificar el funcionamiento de todos sus sistemas. A bordo del “megabuque” irán más de doscientas personas, entre técnicos de Navantia y miembros de la futura dotación militar del barco.
El “Juan Carlos I” será la nave más grande de la historia de la Armada Española, con casi 231 metros de eslora por 32 de manga. Cuenta con una cubierta con “sky-jump” para el despegue de aviones, dispone de espacio para trasladar gran cantidad de equipos y de tropas y va equipado con un hospital completo. Navantia construye actualmente en Ferrol y Fene otros dos barcos idénticos para la Marina australiana.
Fuente: Diario de Ferrol Digital