Francisco Javier Sáenz de Oíza
Biografía
Nació el 12 de octubre en Cáseda, Navarra. Entre 1934 y 1936 realizó los dos cursos de Ciencias Exactas obligatorios para entrar en la Escuela de Arquitectura. Finaliza sus estudios en la Escuela de Arquitectura de Madrid, donde recibe el premio Aníbal Alvárez al mejor expediente académico. En 1947 viaja a Estados Unidos con la Beca Conde de Cartagena, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En 1949 comienza a impartir clases de Salubridad e Higiene hasta 1952 en que se convierte en profesor de Proyectos Arquitectónicos (puesto que desarrolla hasta 1983) en la Escuela de Arquitectura de Madrid. En 1968 logra la Cátedra de esta asignatura y de 1981 a 1983 es director de la Escuela, a la que sigue ligado hasta la jubilación. Desde entonces fue profesor emérito de la misma hasta su muerte en el año 2000 en Madrid.
Premios
1946 Premio Nacional de Arquitectura por su propuesta para la plaza del Azoguejo, en Segovia, en colaboración con E. Laorga.
1954 Premio Nacional de Arquitectura, proyecto de capilla en el Camino de Santiago.
1974 Premio de la Excelencia Europea, edificio Torres Blancas.
1989 Premio Antonio Camuñas de Arquitectura.
1989 Medalla de Oro de la Arquitectura (CSCAE).
1991 Premio de Arquitectura y Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid, edificio de viviendas en la M-30.
1993 Premio Príncipe de Asturias de las Artes.
Proyectos
Torre BBVA
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Torres Blancas
El Ruedo
Santuario de Nuestra Señora de Aranzazu
Palacio de Festivales Santander
Museo Oteiza
Universidad Pública de Navarra
No hay imagen
Última edición por FJP fecha: 15-may-2007 a las 15:35
----- ETSII - UPM -----
Nunca fue santo de mi devoción. Y por ello mi valoración es de 5, votando no por la calidad de sus trabajos desde el punto de vista arquitectónico sino por la estética de sus obras.
Pues precisamente lo mas importante en una época sin ordenadores, era el valor como arquitecto, para ser capaces de calcular edificios espectaculares por sus soluciones, sin mas ayuda que la mente humana.
Hoy día me parece que diseñes lo que diseñes, un ordenador es capaz de calcularte la estructura necesaria. Por eso admiro tanto a esta gente...
Aunque he de reconocer que algunos además eran capaces de hacerlo bonito. Me hubiese gustado ver las Torres Blancas finalizadas en su idea original. Lástima de dinero...
Nota: Mejor que no haya imagen del ruedo. Es un despropósito.
Edito: le doy un 8.
NOTA: ABSTENERSE DE COPIAR EN OTROS FOROS ESTE COMENTARIO O SUS FOTOS SIN PERMISO DEL AUTORMi ciudad en UrbanityPixelWorld: Desdépolis__________________________________________________ ______Dsd70En la vida, hay tres clases de personas: las que saben contar y las que no. ______________ No todo es gravedad en la vida. También está el rozamiento.Para cualquier tema de moderación, usad el botón
Pues a mis sus edificios, al menos la mayoría, me parecen muy bonitos. Además son construcciones sencillas y elegantes.
Todos sus edificios en Madrid me gustan, especialmente el BBVA, las Torres Blancas me gustan y creo que son todo un alarde de técnica, sin embargo, al igual que opina desde1970, creo que el proyecto inicial era bastante mejor.
Le doy un 8
No puedo ser imparcial. No puedo juzgarle por lo que tenemos de él en las calles. Sería un disparate reducirlo a un edificio. Es una figura fundamental de las artes. Una eminencia que se adelantó a su época. Y que hoy en día, estaría muy por encima de los neófitos de modernidad.
No es casual que la sapiencia arquitéctonica venere a Sáenz de Oíza. Ellos bien conocen el porqué. Y como profano letrado, me siento de nuevo un disparate pretendiendo calibrar la dimensión de su figura.
Lo que sí sé, es que tengo el privilegio de estar muy cerca de su familia. Y aunque llegué tarde a las charlas del maestro anciano, en verdad os digo que el guarismo que le otorgo aquí no le hace justicia.
Estoy satisfecho. Just once. Bienvenido amigo, un placer.
Más de Sáenz de Oíza y El Ruedo, que falta la foto:
La figura más influyente y admirada en la arquitectura española de la segunda mitad del siglo. Dedicado simultáneamente a la enseñanza y a la creación, su vida ha sido una permanente aventura intelectual y artística, en la que siempre buscó el riesgo y el compromiso, a través de la volcánica pasión que dedicó a su profesión.
Nacido en Cáseda (Navarra) el 12 de octubre de 1918, estudió en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, titulándose como arquitecto en 1946, y obteniendo el Premio Aníbal Alvarez al mejor expediente académico. Ese mismo año ganó el Premio Nacional de Arquitectura, y el curso 1947-48 lo pasó en Estados Unidos, de donde regresó entusiasmado con la tecnología moderna que era capaz de dar respuesta a los problemas de la vida y la ciudad del siglo XX. Su primera gran obra es la Basílica de Aránzazu, en Oñate (Guipúzcoa), de 1950, que gana en un concurso y en la que colabora con el escultor Jorge Oteíza. En 1954 vuelve a ganar el Premio Nacional de Arquitectura, uno más entre los muchos que alcanzó a lo largo de toda su carrera.
En el campo de la docencia, destaca su trabajo como profesor de proyectos desde 1952, que se prolongaría hasta el año 1983, siendo catedrático desde 1970. Su vitalidad y capacidad de vincular la arquitectura con el resto de las artes y especialmente con la poesía y la literatura desembocaron en clases magistrales que siempre estaban llenas de ideas paradójicas y polémicas, buscando el sentido trascendente de la labor creativa del arquitecto.
Si en los primeros años trabajó con Laorga y Oteíza, más tarde lo haría con Romaní y Sierra, contando en el año 1960 con la colaboración de dos figuras imprescindibles en la historia de la arquitectura española del momento como Daniel Fullaondo y Rafael Moneo. Más tarde pasarían por sus tableros Javier Vellés, Alfonso Valdés, y otros excelentes profesionales, a los que se incorporaron en los años ochenta sus hijos arquitectos: Noemí, Javier, Vicente, Marisa, y su sobrino Francisco.
La carrera de Oíza está marcada por dos hitos de altura como son las dos torres madrileñas que se convirtieron en los mejores edificios españoles de los años sesenta y setenta. Su primer éxito internacional fue el edificio Torres Blancas (Madrid, 1969), la mejor obra del organicismo español, en aparente oposición y en profunda síntesis con el racionalismo que Oíza había defendido anteriormente. Para muchos también supone una de las mejores obras de este estilo en el planeta. La segunda torre es la que hizo para sede del Banco de Bilbao en el paseo de la Castellana de Madrid (1972-78), logrando conformar un nuevo tipo de rascacielos en el que todo es más rico y matizado de lo que parece. El edificio compagina una concepción orgánica y una piel funcionalista, con un muro cortina que se enriquece con las pasarelas de limpieza y con el juego de ritmos de las modulaciones de fachada. De menor trascendencia histórica, ha concitado aún mayor admiración por parte de los arquitectos, ya que resuelve con brillantez problemas específicos de la definición del edificio, aunque su concepción global resulte menos deslumbrante.
Su ambición intelectual era irrefrenable, por lo que cada proyecto suponía un nuevo reto en el que había que replantearse las ideas convencionales respecto a los edificios, leyendo al mismo tiempo la historia de la arquitectura e incorporando todo aquello que la técnica moderna hacía posible. Constructor de viviendas experimentales y sociales a finales de los años cincuenta, forma un grupo de transformación de la arquitectura moderna española durante el franquismo, junto al constructor Huarte y al crítico y arquitecto Daniel Fullaondo, que se expresa a través de la revista Nueva Forma. Para este constructor, diseña la Ciudad Blanca en Alcudia (Mallorca, 1963), la casa Juan Huarte en Formentor y las Torres Blancas.
En ese salto sin red que emprendía con cada obra ha basado sus grandes éxitos, a los que hay que añadir algunas sonoras incomprensiones como las viviendas del ruedo de la M-30 (Madrid, 1986), criticadas por el aspecto masivo que ofrecen hacia la autopista urbana, tan opuesto a la alegre apertura que muestran en la fachada interior. Esa voluntad de olvidar el estilo personal para enfrentarse al proyecto como un desafío único vinculado a su lugar y a su tiempo es una de sus mejores aportaciones, la que ha calado profundamente en las nuevas generaciones de arquitectos que están consiguiendo los éxitos internacionales de nuestra arquitectura contemporánea.
Entre los edificios con los que ganó primeros premios en concursos destacan el proyecto para la Facultad de Ciencias de Córdoba, el Banco de Bilbao de Madrid, las viviendas de la M-30, y el Palacio de Festivales de Santander. Otras obras singulares de especial importancia han sido la conservación de la catedral de León (1981-82), el Museo de Arte Contemporáneo (Las Palmas, 1985), los recintos feriales de IFEMA en el Campo de las Naciones (Madrid, 1987), la Torre Triana en Sevilla, la Universidad Pública de Granada (1988), la Escuela de Administración Pública de Mérida (Badajoz, 1990), y el Centro Cultural de Villaviciosa de Odón (Madrid, 1997). El conjunto de su carrera ha merecido la Medalla de Oro del Consejo Superior de Arquitectos en 1990, y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1993, entre otras muchas distinciones.
Sus últimas palabras públicas vindicaron el compromiso del arquitecto con el arte y la superioridad de la emoción frente a la perfección, llegando a decir que la arquitectura «debe ser hermosa aunque no funcione; capaz de conmover, aunque tenga goteras».
Criticó la excesiva racionalidad de algunas arquitecturas, señalando que siempre «lo racional va acompañado de lo irracional», y lamentando que «la enseñanza olvide lo irracional». Entre todos los arquitectos españoles de la segunda mitad del siglo XX, ninguno ha merecido tan unánime admiración de sus compañeros por su permanente demostración de genio y talento. Sus obras permanecerán entre lo mejor del patrimonio de la arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX.
Fotos de El Ruedo, también conocido como "la cárcel de la M-30"
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Listas: madrileños, CyL, desastres, abandonados, en montañas, poco con, finos, rascacielos de empresas españolas en el extranjero, ruinosos
Vistas: La Coruña, Bilbao, Vitoria, Barcelona, La Manga, Cuenca, Portimao, BA, París
Madrid: Castellana, otros, oeste, H. Meliá Ciudad Pizarro
Foto aérea buscada por Carretero:
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Listas: madrileños, CyL, desastres, abandonados, en montañas, poco con, finos, rascacielos de empresas españolas en el extranjero, ruinosos
Vistas: La Coruña, Bilbao, Vitoria, Barcelona, La Manga, Cuenca, Portimao, BA, París
Madrid: Castellana, otros, oeste, H. Meliá Ciudad Pizarro
El Ruedo es como idea interesante, pero esa ejecución deja mucho que desear![]()
- jaaaa.. paaaaapa que hemos salío en el jurbaaaaniti...
- ay paaaayo miiire usté... que casi nos sacan a la buuurra pastando en el Rueeeedo...
-.-.-.-.-.-