El consejero de Obras Públicas prevé licitar las obras en mayo tras desbloquearse la negociación sobre la titularidad de la terminal.
La reconversión de la estación de Canfranc en centro cultural polivalente ya tiene proyecto y su presupuesto asciende a 3,3 millones de euros, impuestos incluidos. El consejero aragonés de Obras Públicas, Alfonso Vicente, pretende de nuevo licitar las obras antes del verano tras haberse desbloqueado la negociación sobre la titularidad del edificio, por la que Patrimonio del Estado exige 300.000 euros. «Los contactos van bien y aceptan el cobro mediante derechos urbanísticos del futuro desarrollo de los suelos ferroviarios», señaló.
El arquitecto José Manuel Pérez Latorre ha concluido el proyecto de arquitectura e instalaciones, que remitirá a la DGA en los próximos días. El elemento central de la propuesta es la rehabilitación del vestíbulo central, de 385 metros cuadrados, para la creación de un centro polivalente «para el desarrollo de conciertos, exposiciones, conferencias o cualquier otro acto cultural o lúdico».
En el vestíbulo central, una de las joyas del edificio, se reharán las molduras, se recuperará el escudo original de Alfonso XIII y se desmontará la balaustrada de mármol de Carrara para cubrir el paso subterráneo. Eso sí, se mantendrá como decoración. Pese a sus 22 metros de altura, la climatización de la sala no será un problema, puesto que se instalará suelo radiante para caldear la sala «hasta una altura de unos tres metros», que se completará con un sistema de renovación de aire para el verano.
Lo único que no volverá, al menos de momento, son las taquillas, que se pretenden reservar para una futura cafetería del edificio. «No son un elemento original, ya que fueron traídas en su día de la estación de Valencia», explicó Pérez Latorre.
El proyecto también recoge la recuperación de dos tramos de las marquesinas originales, en el lado español y el francés. Para ello, se consolidará la cimentación, se rehabilitará su estructura metálica y se sustituirán las columnas por otras nuevas, acordes con el diseño original del autor de la estación, Ramírez de Dampierre. En sus cubiertas, que sumarán 674 metros cuadrados, se combinará el zinc con el vidrio para garantizar la máxima luminosidad.
A ambos lados del vestíbulo se acondicionarán sendos espacios, de 315 y 390 metros, como baños, camerinos y almacenes. «La intervención será mínima, mediante tabiques de pladur, y se limitará a pintar los actuales suelos y paredes», explicó Pérez Latorre.
Los grandes ventanales mantendrán su geometría, aunque se reharán para cumplir la normativa de aislamiento. El arquitecto manifestó que en las grandes vidrieras del vestíbulo, de cuatro metros de largo por otros dos de altura, se combinarán cristales rojos y verdes que recordarán a los árboles de la zona.
La pretensión es poder utilizar la terminal, en cuya consolidación ya se han invertido 11 millones, tras paralizarse la tercera y última fase necesaria para su adaptación como hotel de lujo. El consejero Alfonso Vicente consideró «imprescindible» darle un uso al edificio, aunque sea provisional hasta que se resuelva la crisis que ha paralizado toda la operación urbanística asociada en los suelos ferroviarios. Con esta fórmula se iban a obtener las plusvalías necesarias, para lo que ahora habrá que esperar unos cuantos años.
Alfonso Vicente recordó que el dinero lo ha adelantado Suelo y Vivienda de Aragón y que la sociedad pública dispone de una partida para licitar los trabajos, que se alargarán entre nueve y doce meses en función de la evolución que tenga el tiempo. Con los plazos de licitación, y si no hay nuevos retrasos, la terminal podría reabrirse para el verano del año que viene.
Además, se plantea habilitar una solera de hormigón de 684 metros cuadrados de superficie en el lado francés de la estación para la celebración de actos en los que el edificio pueda servir de escenario.
El alcalde de Canfranc, Fernando Sánchez, manifestó que el vestíbulo servirá también como espacio explicativo de la estación y su historia a través de paneles. El festival de música clásica y jazz que organiza el municipio en julio se le pretende dar una mayor «potencia» con los nuevos espacios de la terminal, que combinará con la sede habitual de la iglesias diseñada por Fisac.