Atarazanas de Valencia
El 11 de noviembre de 1949 fueron declaradas Monumento Histórico-Artístico Nacional.
En su remoto origen encontramos que el rey de Aragón Pedro III el Grande (1276-1285) concede licencia en 1284 a los Cónsules de la Ciudad para edificar un local con el fin de construir y reparar los barcos que la Corona precisara en su lucha por conseguir el trono de Sicilia entonces en disputa.
El continuo crecimiento del puerto de Valencia hizo recomendable la construcción de un lugar estable donde se pudieran construir y reparar los diversos barcos, pudiendo también servir de almacén de material naval, para lo cual se acordó el 27 de agosto de 1338 la construcción de unas nuevas atarazanas. El paso del tiempo obligaria a una continua ampliación de las instalaciones hasta que en 1398 el edificio empieza a adquirir la forma que ahora conocemos.
La atarazanas que se adscriben el periodo del gótico civil, constan de cinco amplias naves paralelas, de 10 metros por 48 metros; de ocho tramos con techumbre de madera y cubiertas a doble vertiente sobre arcos apuntados de diafragma. Su fábrica es de ladrillo, pero dentro de su funcionalidad presentan un gran porte monumental. Cada nave, además, está dividida en 8 partes, con 9 arcos sobre pilares de mapostería, con lo cual resultan 40 tramos. En total ocupa una superficie rectangular de 3.500 m2, y cabe destacar que la quinta nave es un poco mayor que las cuatro restantes.
La construcción del porche actual se decidió en 1409, comenzando las obras al año siguiente Francesc Tona, aunque el que ahora vemos es una reconstrucción moderna realizada en el siglo XX.
Todo el perimetro de las atarazanas se encontraba rodeado por una muralla, y a su interior se accedía por tres puertas, una de ellas situada en la plaza donde se encuentra la actual iglesia de Santa Maria del Mar.
Entre los maestros canteros que de un modo u otro han intervenido en las obras del edificio destacan Pere Compte y Miquel Joan Porcar, siendo al primero a quien se atribuye la construcción de las mismas.
Entre los elementos originales destacan las canalones de piedra que servian para recoger el agua de lluvia, los cuales conservan cada uno el escudo de la ciudad.
A patir del siglo XVI la importancia de las atarazanas decrece y su destino es pintoresco. En sus cercanias se construye un baluarte (el del Grao), lo que hace que su importancia decrezca.
El uso de esta construcción ha sido diverso, tanto como la caracterización de su propietario. Así las Atarazanas de valencia han servido desde la construcción y reparación de barcos antes comentada, pasando por a ser almacén de sal, de trigo, estancia del rey Francisco I de Francia, hasta usarse, en la segunda nave, como sala de cine en 1915. Las distintas naves fuerón separadas interiormente y alquiladas por separadas para distintos menesteres.
Respecto a la titularidad de sus propietarios, comenzó siendo municipal, como hemos dicho, para pasar a ser propiedad del Rey con la Guerra de Sucesión, al cabo de la cual volvió a poder de la ciudad hasta el año 1802, en que pasaron al Estado, por motivos de deudas a la Real Hacienda. No sería hasta 1840 cuando esta las vende a particulares. Hoy en día vuelve a ser de titularidad muncipal.
Los trabajos de restauración fuerón finalizados en 1992, y en la actualidad son utilizadas como Sala Municipal de Exposiciones.
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ahí nunca he entrado, las cosas del mar y del puerto me llaman poco la atención, prefieron ir a la playa y ver carne![]()
El futuro del arte valenciano germina en las Ataranzas
Es una forma de expresión artística que sitúa la Comunitat en el panorama internacional, pero no acaba de conectar con el público. Muchos no entienden el arte contemporáneo. Ven en él, como mucho, excentricidades de los creadores que no significan nada. Se quedan en la fachada, siempre rompedora, pero no llegan al mensaje final. Ese diálogo, roto hasta ahora en muchos casos, es el que intenta recuperar la exposición que se exhibe hasta el 13 de diciembre en las Atarazanas.
'Puntas de flecha. Nuevas trayectorias en el arte contemporáneo valenciano' persigue un doble objetivo, según desglosaron en la presentación el secretario autonómico de Cultura, Rafael Miró; la concejala delegada de Acción Cultural del Ayuntamiento de Valencia, Mayrén Beneyto, y el comisario de la muestra, el crítico José Luis Pérez Pont. El primero, realizar una radiografía del panorama artístico actual en la Comunitat. Para ello se ha seleccionado a 25 jóvenes artistas (la mayoría, treinteañeros), que han aportado algunas de sus creaciones. La segunda pata del proyecto, que incluso desconocían los propios artistas en un principio, es analizar el 'feedback' de esas obras, el mensaje que recibe el público. Una parte de este objetivo se cubre con la labor de 25 críticos, que analizan trabajos como los siguientes:
PALOMA RUEDA
Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia. Con su creación 'Deja tu opinión' pretende estudiar la relación entre el arte y el público. Lo hace colocando tres pupitres de escuela, en los que puede sentarse el visitante para escribir (en una libreta o una pizarra) lo que le incita la exposición. Cuenta con la ayuda de 14 de los creadores, que desmontan sus proyectos en entrevistas que se emiten en un monitor de televisión. «Trato de reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad, que desde mi punto de vista no está sólo para adornar», dice.
PATRICIA GÓMEZ/M.ª JESÚS GONZÁLEZ
Trabajan en común desde 2002. En 2007 obtuvieron una beca de Caja Madrid para desarrollar el proyecto que llevan a las Atarazanas. Se trata de 'Memoria del lugar', «un archivo de las casas que han ido desapareciendo en el Cabanyal». Esa memoria se plasma en un tapiz de tela de 340 metros de largo por 2 de ancho en el que la esencia de las viviendas se extrae por «arranque», es decir, se envuelven las paredes con tela, se encalan y se retiran y, con ello, los perfiles de azulejos, molduras, pintura...
NOÉ BERMEJO
Participa en dos proyectos: uno personal, denominado 'Autobiografía apócrifa', en la que lleva trabajando una década; y otro colectivo, junto a La Tejedora CCEC. En el primero de ellos recurre a los álbumes familiares para desarrollar un discurso acerca de la identidad y de los atributos sobre los que se sostiene la idea de lo personal. «Trata de reflexionar sobre lo que definimos como identitario», apunta.
Con La Tejedora CCEC habla de forma irónica sobre la gestión cultural en Valencia, «definiendo el status de las cosas por el número» y recurre para ello a un ficticio intento de conseguir el récord Guiness con el rodete postizo más grande del mundo. «Es una reflexión de cómo la imagen se vende antes que la idea».
ART AL QUADRAT
El grupo creado por Mónica y Gema del Rey Jordà, que nace en 2002, presentan en las Atarazanas parte de su proyecto 'Retrato de familia'. La creación, que iniciaron en 2007, trata de «buscar de dónde venimos a para entender lo que somos ahora», explica Mónica. En su conjunto, está formada por fotografías de tres generaciones de una familia, la suya (ellas, sus padres y sus abuelos). En 'Punta de lanza' se puede ver la referente a su padre y su madre. Forman espacios separados, porque «en la actualidad la familia está dispersa», apunta Mónica, tanto en su caso -sus padres están separados- como el otros cientos de miles de personas.
El arte contemporáneo busca público. Las Provincias
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Me encantan las Ataranzas y les espero un gran futuro involucrado con espacios artísticos en Valencia.
Huelga decir que el artículo es vomitivo y sus primeras palabras, no me permiten seguir leyéndolo (típico en este periódico).
¿Es necesario que sea internacional? No. QUE SEA BUENO PARA VALENCIA, SÍ. De hecho, ni siquiera sé si realmente está a la altura de los Pompidou, los Tate o los Reina Sofía. Y es lo malo de Valencia y sus representantes, como este periodicucho: antes que en nuestra realidad y nuestras correctas necesidades, está la impresión, lo efectista y la imagen. ¿Qué más da si algo es bueno o no para nosotros? Lo importante es que sea internacional. Y si no lo es, lo decimos y nos lo creemos.
Valencia puede apreciar perfectamente el arte moderno, tal y como el IVAM, antes de que lo politizaran, ha demostrado históricamente, si se hace una correcta gestión de este y se sabe posicionar bien, y encuadrarlo a nuestras culturas. No en vano, Valencia, como Barcelona, como el Mediterráneo, siempre ha sido vanguardista, en el sentido que ha sido siempre una cultura propia y singular.
Sin embargo, no, no nos vamos a centrar en esto. Vamos a partir de que es algo internacional y ya está, y si no funciona, misterio. Cuando lo que hay que hacer es fijarse en qué queremos, qué demandamos y cómo podemos aprender a amar y respetar la cultura. Sobre eso, ni mu. No sea que igual, entre otras cosas, hagan falta exposiciones que no sean internacionales o instalaciones que no recuerden a un Popidou.
Estoy cansado, literalmente cansado, de que todo lo bueno pase por el sesgo dialéctico absurdo que nuestra neocultura (término orwelliano a propósitamente introducido) siga estigmatizando aquello que siempre se puede definir como lo "auténtico" o lo "sincero".
Seguimos sin pensar en nosotros.
Saludos.
Una verja de hierro aleja de las Atarazanas a los indigentes
Las arcadas del monumento eran un refugio de personas sin techo en el invierno
La zona porticada del edificio de las Atarazanas ya no se puede utilizar como cobijo por parte de quienes duermen en la calle. El Ayuntamiento de Valencia ha colocado rejas de hierro en las cinco naves como medida de seguridad para evitar la entrada de indigentes y con el fin de impedir que esa zona la puedan utilizar otras personas con intención de cometer actos vandálicos.
Los vecinos del barrio del Grao que residen en los edificios próximos han reconocido que la medida ha dado buenos resultados debido a que al instalarse las rejas de hierro se ha evitado que en el interior duerma gente y la concentración de personas que causaban molestias al tocar incluso instrumentos como la guitarra, según han comentado algunos.
Las Atarazanas se encuentran precisamente en una zona que al anochecer se convierte en uno los lugares más solitarios del barrio cercano al puerto a pesar de que el contenedor cultural alberga exposiciones y otras actividades.
Los responsables del área de Cultura recogieron los planteamientos de los trabajadores de las Atarazanas y de los vecinos hace ya tiempo y comprobaron que las peticiones para instalar medidas de seguridad no eran gratuitas pero hasta ahora habían carecido de dinero para llevarlo a cabo. Los trabajos se han pagado con dinero procedente del Fondo de Inversión Local del Gobierno.
La colocación de las rejas ha contado con la autorización de la Dirección General de Patrimonio porque el edificio está protegido.
Las Atarazanas no es el único edificio del consistorio donde se han colocado los hierros para impedir que duerma gente en el interior. El año pasado ya se hizo lo mismo en unos pasillos con pórticos de una biblioteca municipal sita junto a Guillem de Castro. A ese lugar se desplazaban los inmigrantes que cada año acudían a pernoctar al viejo cauce del Turia pero que desde hace tiempo buscan otros lugares para guarecerse del frío en invierno. El ayuntamiento podría tomar la decisión de extender estos enrejados a otros edificios si se precisa.
Una verja de hierro aleja de las Atarazanas a los indigentes - Valencia - Levante-EMV
Yo soy yo y mi circunstancia
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Bueno, que decir de tan emblemático lugar...diseño sencillo, pero recio y contundente, bello en su simplicidad, y práctico...uno de los edificios históricos que más me gustan de la ciudad...fotos buenísimas, DUTCH!!
Tremendas las fotos antiguas!