Hotel Asia Gardens
Es difícil imaginar que entre Benidorm y la Serra d'Aitana se esconda el Jardín del Edén, pero sólo hay que asomarse a la terraza-mirador del lobby del Asia Gardens para intuir que ese sueño puede hacerse realidad a dos pasos del Mediterráneo. Tres años después de su apertura, esos 370.000 metros cuadrados cubiertos por arboledas de pinos donde se construyó este insólito hotel se han llenado de un exuberante mar de plantas exóticas que nos traslada a Oriente. No importa que en el horizonte haya una línea de rascacielos. Podríamos estar en China o Singapur. Con sabiduría e imaginación se ha reproducido lo mejor de Asia para satisfacer los sentidos.
El agua es un elemento esencial en el conjunto y, además de multitud de canales, estanques y riachuelos, hay muchas piscinas. Da igual cuantas. Las hay de aguas azules, en tonos turquesa, pero también lapislázuli, verdes o negras. Se van descubriendo a lo largo de senderos cuajados de flores. Cada una es el centro de un microcosmos que nos lleva tan pronto a Bali como a la antigua Indochina o a Sri Lanka, incluida la temperatura del agua que se mantiene templada todo el año. Están construidas de tal forma que se puedan vivir experiencias distintas en una misma estancia tanto si se viene solo, en pareja o con familia.
Estilo balinés
La idea es que cada huésped pueda encontrar su propio rincón. Por eso, hay habitaciones de diferentes categorías y estilos, aunque todas son generosas en su tamaño y han sido construidas utilizando maderas nobles que da gusto tocar. El toque oriental es omnipresente pero rara vez avasalla y está salpicado de todos los gadgets tecnológicos de última generación que se esperan de un cinco estrellas. Las suites, a partir de 60 metros cuadrados más terraza, están decoradas en un estilo balinés moderno con camas de 2x2 y un colchón de 36 centímetros.
Tampoco están nada mal las De Luxe, con una superficie de más de 30 metros cuadrados y unos servicios muy parecidos. En total, hay más de 300 habitaciones pero rara vez se tiene la sensación de estar rodeado de mucha gente por muy lleno que se encuentre el hotel. Una experiencia que aún se hace más íntima en el spa tailandés donde es fácil creerse de verdad muy lejos del mundanal ruido. La paz es absoluta.
Las profesionales que lo dirigen han aprendido sus conocimientos en Wat Pho, un templo con cientos de años historia, pero también en la principal Escuela Nacional de Masaje Tailandés de Bangkok, donde se aúna lo espiritual con el bienestar físico. Sólo hay que dejarse llevar por esa astuta combinación de suaves balanceos, presiones profundas y estiramientos que caracterizan el masaje tradicional tailandés.
Entre suaves balanceos
Para quien lo prefiera existe la posibilidad de recibir el tratamiento en un espacio abierto que se abre a la naturaleza. De una u otra forma, se reciben miles de sensaciones distintas a través de sus manos. Después, sólo queda prolongar ese momento en este refugio espiritual donde el sonido del agua y el aroma de las esencias envuelven el ambiente.
A través de la cocina, en cambio, tenemos la posibilidad no sólo de quedarnos en Tailandia en el restaurante In Black, especializado en alta gastronomía pero también acercarnos a la India, en el Udaipur, donde se mezclan diferentes sabores y tradiciones del continente asiático, aunque quien lo prefiera puede disfrutar de lo mejor del Mediterráneo en La Palapa. Quien no tenga tiempo o ganas de hacer un largo viaje a Asia para saborear todos sus lujos y placeres, sólo tiene que acercarse a la Costa Blanca.
http://www.ocholeguas.com/2011/09/26...317038480.html
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A mi "eso" me parece un a falla gigante.Y no me gusta; pero para gustos...Gracias por las fotos de todos modos![]()
Yo soy yo y mi circunstancia
http://zoosdelmundo.mforos.com/
A mi al principio no me gustaba mucho, pero ahora hasta me he acostumbrado a ver ese contraste entre el verde de los pinos y el rojo del hotel. Por dentro es impresionante, nunca me he alojado ahí pero puedes entrar y tomar una copa... y mientras paseas un rato por los jardines.