El 15 de diciembre del 2008 la estación Rosa de Lima comenzó a funionar. Eso suponía que el trazado ferroviario que dividía la ciudad dejaba de existir y con ello su centenaria estación... Una buena noticia no pude provocar que esta se destruya y se pierda sin más... se debe hacer algo!!!
Imagenes de la antigua estación, procendentes de la página de Abuaf
Y del BLOG esperando al tren:
Y me quedé esperando al tren...: La estación de Burgos
En esta página teneis muchas imagenes...
Vuelven a asaltar la vieja estación, que sigue sin ser cedida a la ciudad
En instalaciones de Adif. Hace dos semanas se produjeron robos y destrozos en oficinas de la antigua Renfe que aún funcionan
Hace ya más de un año y medio que el último tren paró en la vieja estación ferroviaria de Burgos. Desde entonces, tanto el histórico edificio como su entorno ha sido pasto de toda suerte de agresiones que van desde el vandalismo puro y duro hasta la ocupación ilegal o su empleo como botellódromo. Lo triste es que, a pesar de los esfuerzos realizados para cortar las embestidas contra el edificio, a pesar de que todavía hay allí media docena de personas trabajando y a pesar de que se supone que existe un servicio de seguridad, el edificio sigue siendo asaltado.
La primera medida tomada por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), que aún es el propietario de la estación, fue la de tapiar todas las puertas de acceso a la terminal excepto la que utilizan a diario los empleados, que da acceso a sus oficinas y también a la que fuera sede de la Asociación de Amigos del Ferrocarril y, según reza el timbre de la puerta, al citado servicio de seguridad.
Sin embargo, las tapias no han sido suficiente. O al menos no lo suficientemente altas para evitar otra ‘visita’ inesperada. Alguien se las ha ingeniado para escalar hasta la parte más alta de las puertas, a unos cuatro metros de altura, romper los ventanales superiores y lograr así acceder al interior. Y no ha servido cualquier interior.
De todas las posibles ‘entradas’ al edificio, los asaltantes han elegido aquellas que dan acceso directo a las oficinas de los trabajadores. Ni al vestíbulo ni a otras estancias ya yermas y sin nada que custodiar más allá del abandono y la humedad. Buscaban robar y, según ha podido saber este periódico, lo consiguieron. Además causaron destrozos durante el robo.
UN TRASLADO ETERNO. Dentro de las condiciones del famoso convenio del ferrocarril se recogió que, una vez retiradas las vías, el Ayuntamiento sería el receptor tanto de los suelos liberados y recalificados como residenciales como del edificio de la estación, sobre el que pesa una protección que obliga al Consistorio a buscar una utilidad que permita volver a abrir sus puertas. A cambio, y como es sabido, la ciudad pagaba buena parte del coste del desvío.
Pero la realidad es que hoy la terminal sigue siendo propiedad de Adif, que depende de Fomento, y por tanto es la administración central la que tiene la obligación de velar por la integridad de un inmueble protegido. Hasta la fecha no ha tenido demasiada fortuna en el intento.
Otra cosa es lo que suceda cuando se produzca el cambio de manos. El equipo de Gobierno ya ha dicho que su intención es la de convertir la estación en un centro dedicado a las artes, siendo la de un vivero de artistas plásticos la opción que más fuerza ha cobrado. A tal fin encargó un pliego que permitiera convocar un concurso público para contratar a una empresa que realizara el proyecto cultural. Dicho proyecto debería definir los usos y su integración en los espacios disponibles, pero el concurso todavía no ha sido convocado, se supone que sigue en proceso de fiscalización, a pesar de que cuenta con más de 100.000 euros de presupuesto consignado con cargo al Programa europeo Urban de regeneración del centro histórico y su entorno.
Fuente: Diario de Burgos
Vuelven a asaltar la vieja estación, que sigue sin ser cedida a la ciudad - Diario de Burgos Digital
Una estación histórica que no merece el trato actual
diariodeburgos.es
Durante muchos años, la vieja estación de tren fue la puerta de entrada a la ciudad. Desde que el 25 de octubre de 1860 un tren procedente de Valladolid arribaba por primera vez a la ciudad, cuando solo había una terminal provisional, y hasta que el 14 de diciembre de 2008, un ‘Francisco de Goya’ con origen Madrid y destino París pasara por última vez frente al edificio de Conde de Guadalhorce, ese complejo, obra del ingeniero Enrique Grasset ha visto pasar la vida frente a sus tres cuerpos perfectamente delimitados. No se entiende, por tanto, que su majestuosidad y su importancia histórica reciban el trato que están teniendo por parte de las administraciones implicadas. Que una construcción de ese porte, ubicada en un céntrico emplazamiento que está llamado a convertirse en uno de los ejes de la nueva ciudad sea pasto de ladrones y vándalos resulta, sencillamente, tan incomprensible como inaceptable.
Efectuado ya el diagnóstico del estado actual del enfermo, del que pueden conocer su historial en el reportaje que publicamos hoy, hay que centrarse en los culpables de que haya llegado a la situación en la que se encuentra. En primer lugar, parece claro que es el todavía propietario de las instalaciones, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), dependiente del Ministerio de Fomento, el que está obligado a cuidar el recinto y a poner los medios para evitar tanto que se cometan actos vandálicos, como se pueda producir un accidente, algo mucho más grave y que puede tener consecuencias para la propia administración. Pero no es Adif el único responsable, aunque sí el principal. El Ayuntamiento no ha demostrado demasiado interés en hacerse con ese edificio, conocedor como es del tiempo que aún resta hasta que se le pueda dar un uso. Al margen de las declaraciones de uno u otro concejal, que lanzan ideas al viento, no existe sobre la mesa un proyecto concreto para convertir el viejo edificio en una dotación al servicio de los burgaleses.
La degradación del edificio de Conde de Guadalhorce no es solo una falta de respeto absoluta a un edificio histórico, sin un permanente agravio a los vecinos de la nueva zona residencia, de lujo por cierto, que se ha creado a su alrededor y que deben enfrentarse a diario a una imagen que dista mucho de la que se imaginaron cuando adquirieron sus viviendas. Urge por tanto una solución, tanto inmediata, con más vigilancia para evitar los actuales problemas, como futura, con un planteamiento claro de lo que se quiere hacer allí.
Fuente: Diario de Burgos
Una estación histórica que no merece el trato actual - Diario de Burgos Digital
Los horarios en 1971... vaya cambio!!
ABUAF - Trenes en Burgos
¿teneis fotos del interior?
Si no, nos pagais un billete a las tortugas ninja y nosotros mismos las hacemos![]()
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