Vuelven a asaltar la vieja estación, que sigue sin ser cedida a la ciudad
En instalaciones de Adif. Hace dos semanas se produjeron robos y destrozos en oficinas de la antigua Renfe que aún funcionan
» http://www.diariodeburgos.es/media/imagenes/1820450D-95A7-A98C-2E555343E75A07C0.JPG
Hace ya más de un año y medio que el último tren paró en la vieja estación ferroviaria de Burgos. Desde entonces, tanto el histórico edificio como su entorno ha sido pasto de toda suerte de agresiones que van desde el vandalismo puro y duro hasta la ocupación ilegal o su empleo como botellódromo. Lo triste es que, a pesar de los esfuerzos realizados para cortar las embestidas contra el edificio, a pesar de que todavía hay allí media docena de personas trabajando y a pesar de que se supone que existe un servicio de seguridad, el edificio sigue siendo asaltado.
La primera medida tomada por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), que aún es el propietario de la estación, fue la de tapiar todas las puertas de acceso a la terminal excepto la que utilizan a diario los empleados, que da acceso a sus oficinas y también a la que fuera sede de la Asociación de Amigos del Ferrocarril y, según reza el timbre de la puerta, al citado servicio de seguridad.
Sin embargo, las tapias no han sido suficiente. O al menos no lo suficientemente altas para evitar otra ‘visita’ inesperada. Alguien se las ha ingeniado para escalar hasta la parte más alta de las puertas, a unos cuatro metros de altura, romper los ventanales superiores y lograr así acceder al interior. Y no ha servido cualquier interior.
De todas las posibles ‘entradas’ al edificio, los asaltantes han elegido aquellas que dan acceso directo a las oficinas de los trabajadores. Ni al vestíbulo ni a otras estancias ya yermas y sin nada que custodiar más allá del abandono y la humedad. Buscaban robar y, según ha podido saber este periódico, lo consiguieron. Además causaron destrozos durante el robo.
UN TRASLADO ETERNO. Dentro de las condiciones del famoso convenio del ferrocarril se recogió que, una vez retiradas las vías, el Ayuntamiento sería el receptor tanto de los suelos liberados y recalificados como residenciales como del edificio de la estación, sobre el que pesa una protección que obliga al Consistorio a buscar una utilidad que permita volver a abrir sus puertas. A cambio, y como es sabido, la ciudad pagaba buena parte del coste del desvío.
Pero la realidad es que hoy la terminal sigue siendo propiedad de Adif, que depende de Fomento, y por tanto es la administración central la que tiene la obligación de velar por la integridad de un inmueble protegido. Hasta la fecha no ha tenido demasiada fortuna en el intento.
Otra cosa es lo que suceda cuando se produzca el cambio de manos. El equipo de Gobierno ya ha dicho que su intención es la de convertir la estación en un centro dedicado a las artes, siendo la de un vivero de artistas plásticos la opción que más fuerza ha cobrado. A tal fin encargó un pliego que permitiera convocar un concurso público para contratar a una empresa que realizara el proyecto cultural. Dicho proyecto debería definir los usos y su integración en los espacios disponibles, pero el concurso todavía no ha sido convocado, se supone que sigue en proceso de fiscalización, a pesar de que cuenta con más de 100.000 euros de presupuesto consignado con cargo al Programa europeo Urban de regeneración del centro histórico y su entorno.
Fuente: Diario de Burgos
Vuelven a asaltar la vieja estación, que sigue sin ser cedida a la ciudad - Diario de Burgos Digital




Responder Con Cita