Para apreciar de cerca. A comienzos de los 80, Denari vivió en Nueva York y, según cuenta, pasaba muchas horas en los muelles del West Chelsea, junto al río Hudson, imaginando o dibujando edificios que celebraran lo que él llama el "romanticismo industrial" del barrio, conformado por viejas estructuras de hierro y la forma "bellamente decadente" de la High Line. Un paisaje casi de arrabal si se lo compara con la idea que cualquiera tiene de Manhattan. Por otra parte, a pesar de ser un firme impulsor de la high tech, Denari también acuñó el concepto de "sustentabilidad cultural", a la que define como "un enfoque experimental y progresista, pero respetuoso de la historia y la cultura del lugar".
Con ese criterio, se buscaron soluciones constructivas de una gran pureza de expresión, que según Denari "homenajean a la honestidad del tren elevado, con sus remaches expuestos y sus vigas articuladas a la vista". A esto hubo que sumar el dato no menor de que el público que concurra al futuro paseo verde de la High Line tendrá una visión del edificio desde muy cerca y al nivel del segundo piso. "La gente podrá inspeccionar el edificio en todos sus detalles, como si fuera una pieza de orfebrería", explica.
De hecho, la malla metálica que envuelve a todo el volumen, con sus aristas redondeadas y su alternancia de acero y vidrio, recuerda a un reloj o una joya. Para reforzar este efecto, se utilizó un vidrio con bajo porcentaje de hierro en su composición, que da como resultado, según Denari, "la superficie más sutil y abstracta que se pudo encontrar".
"Me interesa usar técnicas que nos hacen desfamiliarizar de lo que una cosa es. No hay nada más horrible que ver un vidrio y recordar una botella de Coca Cola", ironiza. En definitiva, la piel oscila entre la opacidad extrema y la transparencia.
El HL23 tendrá once viviendas. Cada departamento responde a la forma exterior del edificio con una forma y un plano de planta únicos, por lo cual no habrá dos viviendas iguales. Serán nueve pisos, un penthouse en dúplex con terrazas y una casita de dos pisos con jardín privado en la base del edificio. "Es cierto que todo arquitecto quiere construir museos, pero sucede que no hay suficientes encargos de museos dando vueltas por ahí —admite Denari—. Hay, sin embargo, suficientes edificios en condominio para proyectar. Es una tipología que le cayó a mi generación para experimentar, sumar conocimientos y superarse."
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Responder Con Cita
me gusta!! pero tengo una pregunta, con tanto cristal, qué poca privacidad, no le veo cortinas ni nada de eso, por ejemplo por la noche, supongo que instalarán algo para "ocultarse" no? jeje



