Madrid: Ampliación del banco de España por Moneo
En 1950 los responsables del Banco de España compran el Palacio de Lorite, un edificio contiguo a su sede de Cibeles, consiguiendo así completar la propiedad de toda la manzana.
En 1978, el Banco convoca un concurso de ideas, al que invitan a participar a Oriol Bohigas, Luis Cubillo de Arteaga, Fernando Moreno Barberá, Rafael Moneo, Eleuterio Población, Ramón Vázquez Molezún y Javier Yarnoz.
El jurado, compuesto por el Ayuntamiento de Madrid, la Real Academia de Bellas Artes y el Colegio Oficial de Arquitectos, eligen la propuesta de Moneo,que implica el derribo del Palacio de Lorite, un edificio que estaba incluido en el catalogo de inmuebles protegidos. El proyecto queda paralizado.
En 1997, el Ayuntamiento redacta un nuevo Plan General de Urbanismo, eliminando la protección de la que gozaba el edificio de los años veinte.
En 2003 el Banco de España y el Ayuntamiento, firman un convenio que permite comenzar las obras de la ampliación, 25 años después del fallo del concurso. Aunque Moneo introduce modificaciones, sigue fiel al espíritu y a las líneas básicas del proyecto inicial.
En 2006, el Banco organiza una exposición con motivo de los 150 años de la institución. Entre otras cosas, se mostraban las propuestas de los arquitectos invitados al concurso. El amplio abanico de propuestas formales iba desde el mimetismo extremo a lo ya construido en el XIX que defiende Javier Yarnoz (autor de la fallida ampliación de 1975 sobre las calles de los Madrazo y Marqués de Cubas), hasta las valientes opciones de Corrales y Molezún o Eleuterio Población, que rompían radicalmente la continuidad de las fachadas del XIX y de la primera ampliación, empleando un lenguaje que no hacía concesiones a los lenguajes clásicos.
Moneo apuesta por el diálogo con lo ya existente, dando continuidad a uno de los mejores edificios del historicismo madrileño. Sin duda, el jurado acertó. Era la mejor propuesta de las presentadas, al menos, en las soluciones exteriores.

A las propuestas presentadas por Bohigas (MBM) y Moneo podría aplicárseles un adjetivo que ahora resulta incómodo, pero que en los 70 no estaba nada mal visto, al menos entre muchos arquitectos jóvenes: POSMODERNO.
Moneo hace un viaje al pasado y trae una maleta cargada de cariátides, medallones, columnas, arcos, ménsula y demás panoplia ornamental que adereza el excelente edificio de Eduardo Adaro y Severino Sainz de la Lastra. Con todo este material, construye un inteligente comentario histórico que recuerda al ala Sainsbury, de la National Gallery de Londres, una obra del ahora denostado Robert Venturi.

En la fachada de Moneo pueden verse muchas de las características que el popular tratado de Jencks proponía como propias del lenguaje posmoderno.

Se puede establecer un juego de comparaciones entre los elementos del siglo pasado y cómo son interpretados en la ampliación de Moneo.


Mientras que los Mercurios o los tondos salen airosos de la prueba, las cariátides tienen un aire mostrenco que recuerdan a cierta escultura de la posguerra española. Es lo más literal y a la vez lo más errado en el apartado escultórico (opinión completamente personal).



El conjunto escultórico que da respuesta a la coronación del chaflán de la plaza de Cibeles, tiene un marcado carácter irónico (buscado o no). Me recuerda a soluciones gráficas del diseñador Neville Brody y a los escudos de las princesas Disney.

La puerta de Marqués de Cubas le ha quedado pelín chaparra comparándola con las puertas históricas.

No acabo de entender por qué en la ampliación correspondiente a la puerta del Marqués de Cubas, se emplea una rejería que imita los modelos históricos, mientras que en la puerta del chaflán se apuesta por otro lenguaje.


Una de las virtudes de la ampliación de Moneo es que ha dejado a la vista la magnífica cubierta de la ampliación de José Yarnoz Larrosa (1929).
Me encanta bajar por la Gran Vía desde la red de San Luis y ver el telón de fondo del Banco de España. También están bien las vistas desde la calle Barquillo.

A pesar de algunos peros, para mí, junto con el Edificio Bankinter, lo mejor de Moneo en Madrid.
"Si usted cree que la educación es cara, pruebe con la ignorancia"
Derek Bok