Así estarás de acuerdo conmigo cuando he escrito en otros mensajes sobre los edificios que reciben de su entorno el valor que nunca podrías argumentar considerándolos en ellos mismos.
Si bien el sentido de la arquitectura suele inscribirse en el contexto más amplio del urbanismo, creo que no hay que tirar la lógica al barro: tu postura tiene como consecuencia los excesos

de la intelectualidad contemporánea, esto es, que el valor estético sea suplantado por el valor ético, y que una obra de arte deba ser juzgada ante todo por su valor sociológico, por lo que representa para la gente: según esa manera de ver las cosas, un paisaje de Vermeer era siempre inferior a cualquier pintura de tema religioso de cualquier pintor de quinta fila.
Y queriéndose liberar de la estricta argumentación de posturas como la que defiendo para supuestamente alcanzar el puro goce estético (a lo que parecía apuntar el último mensaje de oretania) se acaba precisamente racionalizando con más frialdad y esterilidad, ya que se obvia toda la argumentación de ese goce estético al reducirla una sola premisa, en este caso, "que case bien con el entorno"...
Lo mejor es que ese principio puede ser defendido y abandonado a voluntad o, más bien, a capricho. Es decir, habrá gente que defienda el valor estético de un edificio argumentando su coherencia con el entorno, por ejemplo, en el centro de París, pero no dirá lo mismo de otro entorno si ese no le gusta, por ejemplo, Pudong-Lujiazui de Shanghai.