Palacio de Medinacelli
Palacio Xifré
Palacio Anglada
Palacio Aliaga
Palacio de Santa Elena
Palacio Portugalete
Palacio Conde de la Maza
Palacio José Campo
Palacio del Buen Retiro
Palacio Villa Bilbao
"En esta línea de influencia francesa encontramos un caso singular, como es el del palacio Xifré, construido entre 1862 y 1865, según el proyecto del arquitecto francés Boeswildbald. Las obras de este palacio, situado frente al Museo del Prado, se llevaron a cabo entre 1862 y 1865 y, hasta su derribo, se le conoció también como palacio del duque del Infantado por ser éste uno de los últimos propietarios.Curiosamente en esta ocasión una de las casas de la nobleza más probada y antigua, la de Infantado, vino a ocupar la exótica mansión a todas luces caprichosa de uno de estos hombres de negocios, como lo fue José Xifré Downing, hijo a su vez de un rico y emprendedor indiano catalán, Xifré Casas, que es quien en realidad hizo la gran fortuna.El palacio en cuestión era posiblemente el más característico pastiche neoárabe que se ha hecho en nuestro país, sin que ello suponga un juicio peyorativo por nuestra parte.Al contrario, es un modelo acabadísimo del capricho arquitectónico burgués, donde la peligrosa alianza del dinero y la historia dio como resultado una arquitectura tan ajena al medio como lo fueron los palacetes estilo Luis XIII. Xifré, que pasó la mayor parte de su vida atendiendo a sus negocios desde París, encargó allí a uno de los arquitectos-arqueólogos más importantes de Francia el proyecto de su palacio madrileño en el paseo del Prado, al tiempo que invertía una fortuna en su acondicionamiento interior.Para ello costeó a varios especialistas franceses una expedición a Oriente a fin de que durante un año reunieran antigüedades árabes, tapices, muebles, etc., con destino al palacio. El mejor índice de la fragmentaria belleza reunida en aquel palacio es la historia triste de su demolición, pues antes de iniciarse ésta, la fachada fue adquirida por Arturo Ruiz Piña, que la incorporó a un hotel levantado en Losa de Riofrío (Segovia). A su vez los marqueses de Deleitosa compraron los aleros, varios artesanados del interior y algunas puertas, para instalarlas en una finca de Salamanca. La bellísima escalera del palacio Xifré acabó en Chiloeches (Guadalajara), al tiempo que la embajada de Francia compraba los soberbios pisos de madera que a continuación salieron hacia París. El gran patio central, con las buenas columnas de mármol, adquirido por José Soto Huerta, se reedificó en una finca cerca del final de la autopista de Barajas (Madrid). El marqués de Melgarejo se hizo con otros artesanados y la Dirección General de arquitectura compró un ventanal de cada tipo para depositarlos en la Escuela de Arquitectura, de donde fueron prácticamente robados salvo unas pesadas piezas apenas reconocibles hoy."
"Un palacio romántico.Madrid 1846-1858."
Autor: Pedro Navascués Palacio.
Ediciones El Viso.
Patio interior.
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"El carácter monumentalista y representativo acorde con la posición social de los ocupantes siguió prevaleciendo pasado el siglo. El hotel levantado por el arquitecto Eugenio Jiménez Corera para don Alfonso de Silva, duque de Aliaga, se emmarcaba dentro de la usual disposición de hoteles-palacios de esta zona. El cuerpo de edificación quedaba aislado unos metros de la calle por una pequeña verja, permaneciendo el resto del solar ocupado por un jardín y dependencias de cocheras y caballerizas. La distribución interior presentaba una gran terraza semicircular con escalinatas en el testero que daba acceso a la entrada ocupada por un amplioi vestíbulo, o patio cubierto adintelado a cuyos lados se instalaban la escalera principal y la de servicio. El resto de la planta quedaba ocupado por las habitaciones destinadas tradicionalmente a recibir, tales como despacho, gabinete, salón y comedor.
La fachada realzaba el cuerpo central con la instalación de tres arcos adornados con pequeñas cabezas en sus claves que se correspondían con tres balcones de rejería corrida sobre los que un frontón quedaba rematado por un busto femenino y acróteras formadas por unos animales fantásticos sacados de algún repertorio neogótico.Sobre el principal se colocó una balconada de piedra que cerraba una terraza a la que daban los vanos de las mansardas."
"Arquitectura y clases sociales en el Madrid del siglo XIX."
Autor:Clementina Díez de Baldeon.
Editor: Siglo veintiuno de España, 1986.
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Vergonzoso.
Última edición por marc grau saez fecha: 05-dic-2009 a las 06:28
Es realmente LAMENTABLE, DANTESCO Y PENOSO que todo este patrimonio se haya perdido para siempre víctima de la especulación, el desarrollismo y la falta de conciencia artística y aprecio a Madrid por parte de sus dirigentes. De haberse conservado, estoy seguro de que serían una de las grandes señas de identidad de Madrid. Igual que sus maravillosos mercados de hierro de La Latina y Mostenses, también desaparecidos... Una pena!!!!!!
Gracias Juanjo, impresionante como siempre, creo que el de Zurbano aun está en pié
No se puede decir mejor. Que destrozo...Me imagino lo que sería ahora tener esos palacios para el disfrute del turista...Imaginaos pasar una mañana en el Prado, y despues visitar el palacete de Xifre, con su impresionante patio...pero en fin...hoy en día tenemos ese edificio de corte fascista llamado el ministerio de sanidad y consumo...ME DA ASCO y REPUGNANCIA quien permitio todo esto...
"Sobre agua fui edificada, mis muros de fuego son"
Visita la ciudad pixelcity de ElGato: Gata city: Construyendo la ciudad con mas educación y calidad ambiental de todo pixel city
http://www.urbanity.es/pixelcity/ciudad.php?id=171
Date un paseo por el Madrid de los Austrias:
http://www.youtube.com/watch?v=Up6lDo8ENLM
"Un ejemplo de las nuevas viviendas que comenzaron a realizarse en Recoletos en la década de los cincuenta fue la realizada por el arquitecto Joaquín Ibarrola para don Antonio Terrero a la izquierda del palacio de Salamanca. El palacete, que alineaba una de sus fachadas laterales a la calle, a la que daban también la portada del paso de carruajes y parte de la verja que aislaba el jardín interior del dominio público, presentaba todavía la fuerte tradición neoclásica, en la disposición de todos los elementos arquitectónicos y decorativos. Un zócalo de sillares de piedra en el que se abrían los pequeños vanos del sótano, planta baja y principal, en la que los balcones rectangulares presentaban la única decoración de lisas y rectilíneas molduras en jambas y dinteles y por último el ático que tenía los clásicos vanos apaisados."
"Arquitectura y clases sociales en el Madrid del siglo XIX."
Autor:Clementina Díez de Baldeon.
Editor: Siglo veintiuno de España, 1986.
"Los palacetes de la Castellana".
Autores:María Encarnación Casas Ramos y Carlos Aguilar Olivan.
Ed. COAM.
"Por último diremos que el mas sencillo edificio del marqués de Remisa, se hallaba en la propia manzana que ocupaba Salamanca. No en vano esta proximidad hacía más patente aún la relación de amistad y profesional existente entre ambos capitalistas, ya que el catalán don Gaspar de Remisa había sido socio de Salamanca desde 1841, en la conocida capitalización de intereses de la Deuda Exterior de aquel año, habiendo colaborado también en la fundación del Banco de Isabel II y no siendo tampoco ajeno a la construcción del ferrocarril Madrid-Aranjuez. Su palacio ocupaba una superficie reducida que no le permitía más que un pequeño jardín delantero, sobre el Paseo de Recoletos y otro en la parte posterior también de reducidas dimensiones. Constaba de dos plantas, elevando su fachada al jardín un pórtico-mirador saliente, buen ejemplo de un eclecticismo francés poco definido, debido en esta ocasión al proyecto de Wenceslao Gaviña (1856)."
"Un palacio romántico.Madrid 1846-1858."
Autor: Pedro Navascués Palacio.
Ediciones El Viso.
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"El plano de Ibáñez de Ibero de 1874 todavía demostraba la enorme cantidad de terrenos sin edificar; era posible, no obstante, comprobar la ubicación de algunas viviendas unifamiliares rodeadas por jardines en el sector oeste, desde la calle del General Wintkhissent (actual Almagro) hasta la Castellana.En el plano aparecen también los hoteles que formaban la barriada de Indo entre la calle del Cisne y el paseo de la Castellana.
La actividad constructiva en esta barriada llevada a cabo en fases se refleja en el plano parcelario.Miguel Sainz de Indo, realizó primero los hoteles ubicados junto a la Castellana que aparecen ajardinados, mientras que los situados a la izquierda de aquéllos, si bien están ya construidos, todavía presentan las parcelas desnudas de toda vegetación. En 1872, el por entonces ya afamado arquitecto Agustín Ortiz de Villajos presentó en la sección del Ayuntamiento los planos de varios hoteles, que junto a los ya construidos ocuparían totalmente la manzana 201 del Ensanche.
Los hoteles proyectados por Ortiz de Villajos, sin duda obedeciendo al plan general trazado por Indo, eran de varios tipos que se correspondían con la posibilidad de ofrecer una variedad de presupuestos a los futuros compradores o inquilinos.Los más económicos se presentaban adosados formando un solo cuerpo de edificación. Son tres pequeños hoteles que ocupaban una superficie de 121 metros cuadrados cada uno formados por sótanos, bajo y primer piso. En el eje central se abría la puerta de acceso, a la que se llegaba por una pequeña escalinata y sobre la que el balcón del piso principal establecía uan correspondencia con la puerta ya que las jambas de ésta se alargaban hasta alcanzar los ejes centrales. Este esquema se repite en la construcción central, ya que las pilastras situadas a ambos lados de la puerta y el balcón subrayan esta idea. La separación entre las distintas viviendas se hace patente igualmente en la fachada por la división de aquéllas por medio de pilastras.
Aunque en estos hoteles adosados el sobrio clasicismo se correspondía con una idea de funcionalidad y reducción de elementos ornamentales que impidieron la subida del precio final, en uno de los hoteles aislados, que tenían su entrada por la calle del Cisne, Ortiz de Villajos realizó un repertorio estilístico muy distinto del descrito antes."
"Arquitectura y clases sociales en el Madrid del siglo XIX."
Autor:Clementina Díez de Baldeon.
Editor: Siglo veintiuno de España, 1986.
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"El denominado palacete del conde de Moriles sería uno de los cuatro palacetes de Indo anteriormente mencionados, del cual se ha obtenido mayor documentación gráfica. Se encontraba ubicado en la esquina de la Castellana con la calle de Rafael Calvo y constaba de tres plantas, baja, principal y áticos, además de los sótanos, dando la fachada principal a Rafael Calvo. En la parte posterior estaban situadas las cuadras y porterías y en la anterior tenía un amplio jardín rodeado por una verja.
A lo largo del siglo XX fue reformado varias veces hasta ser derribado en los años setenta.
En la lámina aparecen dos estados del palacete, el primitivo y el reformado. Los dos constan de planta baja, principal y ático, y de torreón que también ha sufrido transformaciones. Son de fábrica de ladrillo cara vista, con zócalo de piedra que abarca la planta baja con la entrada flanqueada por una balaustrada corrida también de piedra.
Lateralmente tiene un porche de acceso.
En el palacete primitivo la planta principal tiene tres balcones idénticos con recercados, y un ático con cuatro huecos descansando sobre una imposta que se ha visto reforzada por un aplacado. Esta fachada está rematada por una balaustrada perforada solo en parte, y en ella un frontón que contenía un escudo de armas. El torreón que sobresale es también de ladrillo con una fila de huecos recercados de piedra, y rematado por una balaustrada perforada con cubierta de teja coronada por una airosa veleta.
Este remate desaparece en el torreón reformado, se duplican los huecos al abrir otra fila, y la balaustrada ya no está perforada.Respecto a la fachada se hace más importante el hueco central de la planta principal; se hace ciega la balustrada de acceso así como la del remate. En el ático se abre un hueco más y desaparece la ornamentación del mismo."
"Los palacetes de la Castellana".
Autores:María Encarnación Casas Ramos y Carlos Aguilar Olivan.
Ed. COAM.