Hereu impone un ritmo «discreto» a la candidatura olímpica del 2022
• «Parar sería letal en un proyecto de país», dice a los 50 miembros del consejo territorial
RAMON COMORERA
BARCELONA
Tocado pero ni mucho menos hundido.
El barco de la candidatura de Barcelona a los Juegos Olímpicos de Invierno del 2022 continúa con su singladura, aunque ha plegado alguna vela tras el varapalo ciudadano de la consulta de la Diagonal al bipartito municipal. El alcalde dijo ayer, ante el medio centenar de representantes públicos de todas las instituciones y del conjunto del Pirineo que constituyeron el nuevo consejo territorial, que sería «letal» parar ahora un proyecto que es «estratégico y de país». El comisionado Enric Truñó puso después los adjetivos clarificadores. En los tiempos de crisis que corren, la candidatura no sufrirá recortes porque tendrá una marcha «discreta». Añadió que funcionará con «austeridad, poco personal y encargos concretos» y aprovechando «recursos humanos existentes».
Con la lección presuntamente aprendida de cuáles son las necesidades de los barceloneses, el alcalde había marcado el lunes, al anunciar la reorganización municipal tras la caída del teniente de alcalde Carles Martí, sus prioridades: crisis, políticas sociales y un espacio público seguro, limpio y ordenado. A tenor de tal doctrina, su ingeniosa idea defendida con ardor en los últimos meses de que una capital mediterránea, costera y soleada lidere unos JJOO del frío «no restaría» ni un gramo de fuerza a los objetivos ciudadanos.
Con la ascensión de Jordi William Carnes a número dos también recaera en él la dirección política de una candidatura que en el multitudinario acto de ayer en el Saló de Cent exhibió unidad y compromiso.
Truñó explicó que se manifestó una doble visión de los alcaldes: la prioridad del trabajo diario y proyectos a largo plazo. Recordó que en los 80, cuando se gestaron los Juegos del 92, el país tenía «el 24% de paro y pasaba la época del desencanto».
PLAN DIRECTOR / También anunció que e
l próximo 15 de septiembre se presentará el plan director de la candidatura y entonces «se podrán empezar a tomar decisiones sobre cómo, dónde, con quién o con qué recursos» se impulsa una candidatura que «tiene tiempo, más de dos años y medio de margen» hasta pasar el primer examen del comité español.
Hizo, asimismo un llamamiento al «voluntariado», pero dejó para más adelante la tarea de ilusionar a la población sobre unos deportes que, al margen del esquí, reconoció que tienen poco arraigo. En todo caso, dijo que el apoyo popular es necesario como se vio en el 92, porque sino «no hay proyecto».