Los aficionados a los retiros espirituales, los turistas inquietos que gustan de descubrir establecimientos singulares o los amantes de las vistas espectaculares pueden tener, dentro de uno o dos años, un nuevo centro de peregrinación. La Conselleria de Cultura ha iniciado los trámites para convertir unas dependencias anexas al monasterio de Sant Pere de Rodes (Alt Empordà) en un albergue. Una actuación que, según ha precisado el responsable de los servicios territoriales de este departamento en Girona, Miquel Sitjar, «no se llevará a cabo a corto plazo, ya que antes hay que estudiar a fondo el proyecto para poder cumplir todos los requisitos técnicos que exigen este tipo de instalaciones».
Cultura prevé construir el nuevo albergue en unas dependencias anexas al monasterio que se remodelaron hace casi 20 años para ubicar un centro de estudios medievales que nunca ha llegado a prosperar. Se trata de un espacio situado en el antiguo palacio del Abad y la sacristía medieval, en el que se invirtió más de un millón de euros a principios de los 90. Durante estos años, estas dependencias apenas se han utilizado, por lo que la conselleria se ha replanteado ahora su conversión en un albergue, con el fin de obtener más recursos para la conservación y recuperación del monasterio.
Cultura ha iniciado la tramitación para la legalización de la actividad y ha solicitado la licencia ambiental al Ayuntamiento de El Port de la Selva (Alt Empordà). Técnicos del consistorio han explicado que el documento prevé la construcción de nueve habitaciones y una recepción. El proyecto, cuya fase de exposición pública está a punto de concluir, no ha recibido ninguna alegación y el ayuntamiento otorgará la licencia tras comprobar que cumple todas las normativas urbanísticas del municipio.
El pasado día 15, la Comisión de Patrimonio de Girona aprovó el proyecto técnico para la licencia ambiental de Sant Pere de Rodes y dio, por tanto, el visto bueno a la construcción del albergue. La actuación también se debatió durante la reunión del patronato del monasterio que se celebró el viernes pasado.
INVERSIÓN / En el encuentro no se oyeron voces contrarias al proyecto, aunque se dejó claro que la actuación no se llevará a cabo a corto plazo, ya que hay que resolver cuestiones técnicas de seguridad y acceso para adecuar las instalaciones. Otro de los problemas es que la obras supondrían una inversión de unos 300.000 euros, una suma que el Museu de Història de Catalunya, responsable del monumento, no está en disposición de afrontar.
El alcalde de El Port de la Selva, Genís Pinart (CiU) señaló que el consistorio no se opone al proyecto, aunque puso en duda su rentabilidad económica y admitió que él preferiría que las instalaciones se dedicaran a usos culturales.