Madrid vuelve a elegir Valencia como subsede olímpica de vela
El proyecto que se desarrollará en la marina partirá de cero y apenas se parecerá al previsto en la fallida candidatura para 2016
Sólo faltaba la confirmación oficial y el Ayuntamiento por fin la recibió ayer. Valencia, la ciudad que ligó su marca a la vela con la celebración de dos ediciones de la Copa América, repetirá como subsede olímpica de este deporte en la nueva candidatura de Madrid. Fallido el asalto a los Juegos de 2016, el desafío español es ahora 2020. En caso de éxito, Valencia volvería a compartir el sueño olímpico casi tres décadas después de albergar el torneo futbolístico de Barcelona'92.
En su lucha con Roma, Estambul, Doha, Bakú y Tokio, el proyecto que impulsa la capital apenas difiere del presentado el 2 de octubre de 2009 en Copenhague; aquella corazonada que hizo ciscos la elección de Río de Janeiro como heredero de Londres. Al igual que Valencia, la inmensa mayoría de subsedes de Madrid 2020 ya figuraban en el dossier que concurrió al concurso para 2016. El único cambio significativo, la incorporación de Valladolid y Zaragoza para acoger partidos de fútbol en detrimento de Palma de Mallorca y Mérida.
Sin embargo, la letra pequeña sí incluirá muchas novedades, aunque todavía por determinar. En el caso de Valencia, todo apunta a que nada tendrá que ver el nuevo proyecto con el anterior, ya que hay que actualizar las exigencias del COI y de la Federación Internacional de Vela. De estos organismos dependen cuestiones básicas cómo el número de disciplinas o los deportistas que se alojarán en la Villa Olímpica.
Si a ello se une la política de austeridad exigida por la actual coyuntura económica, cabe concluir que en poco se parecerá el nuevo escenario olímpico valenciano al fastuoso Archipiélago de las Naciones diseñado para los Juegos de 2016. Consistía en 16 islas flotantes en la marina sur donde amarrarían los barcos participantes. También habrá ahora que determinar el emplazamiento de la Villa Olímpica. En aquel momento se barajaba tres opciones: el hotel Las Arenas, un barco flotante o un edificio de nueva planta.
La lectura que se hacía ayer desde los despachos municipales era muy positiva. Madrid necesitaba a Valencia y viceversa. La capital encuentra una alternativa económica para la vela, puesto que el 80% de las infraestructuras ya están concluidas. El esfuerzo inversor, por tanto, es menor que el que habría requerido un cambio de subsede. Valencia, por su parte, ve la posibilidad de rentabilizar un espacio que quedó vacío de contenido tras la marcha de la Copa América.
El movimiento olímpico valora mucho el consenso político en torno al más universal de los acontecimientos deportivos. Valencia también cumple las exigencias en este apartado, ya que su propuesta fue aprobada sin voces discordantes por el pleno municipal.
http://www.lasprovincias.es/v/201201...-20120117.html
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