El arquitecto francés Jean Nouvel ha cruzado por primera vez el Atlántico para dejar su impronta sobre la ciudad
estadounidense de Minneapolis, donde el pasado fin de semana se inauguró la nueva sede del Guthrie Theater.
El armónico edificio de color azul, que ha costado 125 millones de dólares (100 millones de euros) y que descansa
sobre el río Misisipi, no es sólo un espectacular teatro de metal y cristal de 26.400 metros cuadrados que alberga
tres escenarios.
El matrimonio entre el edificio y su entorno, entre el pasado y el futuro, lo ha convertido en la construcción mejor
valorada por los expertos desde que Frank Gehry renovara el rostro de Bilbao con el Museo Guggenheim. "Yo tengo
una actitud. En este caso, se trata de percepción, de fluidez de historia y de contexto, de construir un edificio que
conversa con lo que tiene alrededor, que respeta la historia y que mira hacia delante", declaró durante la
inauguración el arquitecto francés.
El edificio de Nouvel sustituye a la antigua sede del Guthrie Theater, diseñada en 1963 por el arquitecto Ralph Rapson.
Aquel edificio de fachada mondrianesca albergaba un auditorio modernista concebido de tal forma que ninguno de sus
1.100 espectadores estuviera a más de 15 metros de distancia de los actores. La idea fue desarrollada entre Rapson
y Tyrone Guthrie, el director teatral británico que impulsó la creación de un teatro nacido como reacción a la
comercialización de Broadway y que albergó una de las principales compañías del teatro regional estadounidense,
donde se combinó el repertorio clásico con la experimentación en oposición a las producciones light que se adueñaron
de Nueva York en los sesenta.
Última edición por Vick_95 fecha: 05-jun-2009 a las 14:58
Nouvel, consciente del peso histórico de la institución, ha reproducido aquel escenario, aunque dándole un toque propio, mientras que para el exterior del edificio se ha inspirado en el paisaje circundante, dominado por la presencia del río Misisipi, sobre el que Nouvel ha lanzado un puente voladizo, el Endless Bridge (el puente interminable), al que se puede acceder sin necesidad de adquirir una entrada para el teatro. Los edificios industriales de la zona, junto a un paisaje de molinos y trigales, también han encontrado su reflejo en el exterior de una construcción sobre la que también se han reproducido carteles de obras clásicas pertenecientes al glorioso pasado del teatro.
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"El nuevo Guthrie Theater debe gustarles a quienes tienen nostalgia del Nouvel de los años 80".
El teatro se levanta a orillas del Mississippi y sus formas rotundas se apoyan en la visión de una América fornida e industrial. Seguramente su arrojada estructura conquistará a los tecnofetichistas. Como amable y meditada respuesta al nuevo desarrollo del turismo cultural que se advierte en las ciudades estadounidenses, este edificio expresa un nuevo significado del agreste paisaje en que está emplazado.
El sitio es un paraíso modernista situado en una franja que alguna vez fue industrial, a orillas del río Mississippi. Junto al complejo hay un elevador de granos, similar a los que Le Corbusier elogió como el equivalente americano del Partenón, como "los magníficos primeros frutos de una nueva era". Del otro lado del río se yergue una planta generadora de energía eléctrica; al norte, el agua corre a través de una serie de esclusas por debajo de un puente industrial.
Desde luego, tal como muchas otras ciudades, Minneapolis sufrió una transformación económica gradual. La mayoría de los viejos molinos harineros de la ciudad se cerraron tiempo atrás. El elevador de granos de concreto que se ve junto al complejo teatral fue preservado como monumento histórico; y los grandes almacenes cercanos han sido convertidos en cooperativas. El diseño de Nouvel toma sus claves iniciales de la historia de la ciudad. La escala del complejo encaja muy bien en la estructura general de la zona aledaña. Las formas cúbicas que se amontonan cerca reiteran la imagen de la central eléctrica que se ve del otro lado de la calle, con lo que el teatro queda vinculado con el antiguo carácter industrial de la ciudad y no con los centros de compras y las torres de oficinas del centro.
El hombre y la máquina
Pero la ruda imagen de un paisaje regido por hombres y máquinas se ve atemperado por el típico matiz subversivo de las obras de Nouvel. El revestimiento metálico está teñido de azul noche, un símbolo del estrecho conservadurismo que evoca la idea de un asesino impecablemente trajeado. Una pequeña terraza de un amarillo brillante como el de los galones de los policías emerge atrevidamente de la fachada del edificio que da al río.
Enormes paneles de espejo enmarcan la terraza del restaurante, y captan imágenes fragmentarias de la ciudad. En las dos torres que se elevan desde el complejo como chimeneas de alta tecnología se ven unas figuras con LEDs de color anaranjado. El gesto más impactante de Nouvel en esta obra es una forma voladiza que se proyecta hacia el río y cuya punta está cortada abruptamente en un ángulo muy pronunciado. Vista desde el otro lado del río, la estructura parece un puente que no lleva a ninguna parte. Pero cuando el espectador se aproxima a la entrada principal por Second Street, como seguramente harán la mayoría de los visitantes, el puente voladizo se lee como una extensión de un puente peatonal que corre desde el complejo teatral hasta una estructura de estacionamiento situada del otro lado, una réplica de las vías peatonales aéreas que se ven por todas partes en el centro de Minneapolis.
En el puente voladizo hay un bar y una terraza abierta. Pero su papel es fundamentalmente simbólico. Al embarcarse en un alarde estructural tan espectacular para lo que muchos considerarían un espacio secundario, Nouvel está postulando y defendiendo el valor de las experiencias tangenciales, muchas veces lo más importante de la vida.
Dentro del complejo, la sala principal —de 1.100 butacas— que es una suerte de guiño al Modernismo liberal de los años 60, rinde homenaje al edificio original del Guthrie, con frecuencia subestimado, que Ralph Rapson diseñó con un escenario que se extiende audazmente hacia adelante, acortando la distancia entre los actores y el público.
Nouvel diseñó también un teatro proscenio de 700 asientos —más conservador pero de un erótico color rojo de lápiz labial, que desafía la engolada formalidad del espacio— y una sala cúbica negra, de 300 butacas, destinada al teatro experimental.
Pero el verdadero corazón del edificio es su tejido conectivo, algo así como un foyer público de doble circulación, donde los espectadores podrán reunirse durante el intervalo. En un extremo, una gran ventana domina el área donde los trabajadores del complejo ordenan la utilería; y desde el lado opuesto la gente puede salir hasta el bar y la terraza del brazo levadizo.
Aquí y allá, en las paredes del foyer, débiles como sombras, están impresas las imágenes de representaciones anteriores, fantasmas del pasado del Guthrie. Pero cuando el espectador sale al bar, recupera la sensación de movilidad. Las ventanas están enmarcadas en un acero espejado que mezcla vistas de la ciudad con imágenes refractadas de edificios cercanos. Cuando el tiempo está caluroso, la brisa que entra por una gran ventana abierta incorpora al ambiente los olores del espacio exterior.
Súbitamente no sabemos con absoluta certeza dónde estamos; y eso forma parte del encanto. La ciudad también es un teatro, un vasto e inestable laboratorio constantemente reformulado por las fuerzas económicas, políticas y de la imaginación. Pero esa realidad rara vez es tan seductora como la realidad del Guthrie.
NICOLAI OROUSSOFF
The New York Times
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Última edición por Vick_95 fecha: 08-jun-2009 a las 16:03
Dos de las salas y el acceso principal de este impresionante teatro de Jean Nouvel
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Última edición por Vick_95 fecha: 09-jun-2009 a las 23:51
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Esta última imagen es.............. realmente espectacular......!
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bastante interesantes las plantas del teatro....la forma en que se articulan los volúmenes....
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Última edición por Vick_95 fecha: 14-jul-2009 a las 20:29
Impresionante obra que se ha sacado de la chistera el amigo Nouvel. Quizás soy el único al que le da esa sensación, pero por recubrimiento, las formas curvas y ese impresionante voladizo no hace más que recordarme a otro edificio espectacular, la Mare Nostrum de Barcelona.
No, no creo que seas el único...... único es ese edificio, por estar alejado de California, Nueva York o Chicago, principales lugares de producción de arquitectura de calidad en EEUU...
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