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“La gente a veces piensa que aquí únicamente hay piedras, y aquí hay mucho más que piedras”
>>> Entrevista Juan Ibáñez y Miguel Ipas, portavoces de la Plataforma en defensa del legado de Expo Zaragoza
Hace apenas un mes se constituyó la Plataforma en defensa del legado de Expo Zaragoza, con el fin de reclamar que los equipamientos de la muestra internacional recuperen el protagonismo que merecen dentro de la oferta cultural y turística de la capital aragonesa. Desde su nacimiento al abrigo de internet, la Plataforma ha denunciado varios desperfectos en el recinto Expo, ha preguntado al Ayuntamiento por el abandono en que se encuentran materiales utilizados en la cabalgata del Circo del Sol, y se ha mostrado partidaria de que se celebren noches blancas en Zaragoza. Conversamos con dos de sus portavoces, mientras paseamos por el frente fluvial de Ranillas.
¿Se puede decir que internet os unió?
Miguel Ipas.- Hay una especie de mezcla de orígenes. Algunos teníamos webs, blogs o participábamos en foros de internet, y gente a la que conocimos de paseos por aquí haciendo fotos o hablando,… Internet fue una pequeña llama que ahora utilizamos como herramienta para difundir nuestros objetivos y para contactar entre nosotros.
Juan Ibáñez.- Nosotros no “somos” de internet, sino que utilizamos internet como herramienta. Nosotros nos juntamos a raíz de ver cómo estaban sacando Splash, cómo quitaban Splash, y buscando en internet, contactamos. Cuando ya vemos que Splash se ha ido, nos damos cuenta de que hay más “splash” que salvar.
Splash fue pues “la gota” que colmó el vaso
Miguel Ipas.- Exactamente. Fue un revulsivo que movió muchas cosas.
¿Con qué dificultades os estáis encontrando en estos primeros momentos de existencia de la Plataforma?
Juan Ibáñez.- Lo que más nos está costando hacer entender es que somos una plataforma ciudadana sin ánimo de lucro y apolítica, en la que cada uno aportamos nuestro esfuerzo personal, porque es algo en lo que creemos.
Y también queremos dejar claro que nosotros no vamos contra nadie. Cuando decimos que Splash tendría que volver a su sitio, no estamos atacando a la CAI. Igual que cuando decimos que todavía no hay un proyecto museístico definido para el Pabellón Puente, no estamos atacando a Ibercaja. Somos conscientes de que si CAI e Ibercaja no hubieran entrado en el proyecto inicial de la Expo a mediados de 2000, aquí no habría más que un campo de alcachofas.
Pero aquí no hay ni verdad absoluta ni mentira absoluta, y eso no puede evitar que digamos que el error que se está cometiendo con Splash es un error histórico. Y es un error cometido por quien sea, que nosotros no entramos ahí. Como hay un error histórico en que el Pabellón Puente siga después de casi dos años viéndolas templar.
¿Cuántos sois en la plataforma?
Juan Ibáñez.- El grupo, en principio, lo formamos siete personas, pero ahora hemos creado un grupo en Facebook que ya tiene 1.150 personas que nos dan su apoyo para difundir nuestros objetivos. Ayer llegó al blog donde escribo yo la sugerencia sobre la serpiente, yo la propuse al grupo y hoy esa sugerencia está en el Ayuntamiento en forma de pregunta.
Miguel Ipas.- Nuestro funcionamiento es muy participativo, y en ese sentido, internet nos facilita mucho las cosas.
Y ya que estamos paseando por el Frente Fluvial, ¿cómo valoráis el estado actual del recinto después de la remodelación?
Juan Ibáñez.- Lo han dejado muy bonito, han hecho unas obras que es lo que más cuesta, pero no han sabido rematarlo. Por ejemplo, esto que es Agua Extrema, pues aquí no pone en ningún sitio que esto sea Agua Extrema. Aquí lo que hay es una plaza extraña con unas plantas no muy adecuadas para el clima zaragozano con formas de triángulos.
Miguel Ipas.- Se le podía haber sacado mucho más partido, aprovechando toda la zona como recuerdo del acontecimiento y sacar provecho a la parte del agua. Costaba muy poco más haber colocado unos carteles explicando qué es cada plaza temática, cuál era su significado dentro del tema del “Agua y Desarrollo Sostenible”,… utilizar la zona del frente como una especie de “ciudad del agua” o como lo quieras llamar, para dar continuidad al discurso institucional de que “Zaragoza es la ciudad del agua y el desarrollo sostenible”. Sin embargo, no han dejado un miserable cartel recordatorio, algo que hubiera sido –además– muy barato.
Por no hablar del Museo Expo Zaragoza…
Juan Ibáñez.- Esa es una de nuestras reivindicaciones, pero no es una reivindicación que nos inventamos nosotros, sino que son los responsables de la Expo los que plantean la idea nada más clausurarse la muestra.
Ellos envían un comunicado a todos los pabellones donde les solicitan material significativo. Algunos elementos los han recogido, pero de buenas a primeras sale Roque Gistau, cataloga esos elementos como “cachivaches” y dice que el Museo Expo no se va a hacer, y que si acaso, se les cederá a alguna entidad pública o privada que quiera hacer una exposición eventual sobre la Expo.
Muchos materiales no sabemos dónde están. Dicen que en dependencias municipales, y una de las preguntas que hemos hecho al Ayuntamiento es sobre el almacenaje que han tenido los materiales de la Expo.
Miguel Ipas.- Sí, pero Roque ya no está. Los que están ahora pueden cambiar de idea. Además se puede crear el Museo en cualquier sitio de éstos, ya que hay espacio de sobras, e incluso dejar libre una parte del Museo para exposiciones temporales relacionadas con el agua.
Aprovechando además que la venta de oficinas aquí no va demasiado bien…
Miguel Ipas.- Exactamente, tienes metros cuadrados de sobras y se podría aprovechar una parte de ellos para atraer más visitantes a esta zona de la ciudad. Esto no supondría unos costes excesivos. Todos los pabellones van a pasar a ser de la DGA en cuanto se firme el acuerdo con el Gobierno central, y sólo haría falta una pequeña inversión para utilizar esto. Alguien proponía como sugerencia que podría servir para usos didácticos sobre el agua para escolares, y de este modo promover la cultura del agua.
Juan Ibáñez.- El material está, el sitio lo tienen,… podríamos decir que tenemos un palacio de mármol de Carrara y al final lo dejamos sin abrir por no contratar a nadie para limpiar el yeso del suelo después de la obra. No estamos hablando de los 15 millones de euros necesarios para transformar el Pabellón de Aragón en oficinas, pero sí se pueden tener 4.000 euros, 2.000 euros, ó 100 euros para colocar, por ejemplo, los carteles de la Expo que había por todo el recinto y que se tiraron (porque yo tengo las fotografías de dónde se tiraron), para que los visitantes sepan que esta plaza se llamaba “Agua Extrema”.
Qué creéis que falta más en este momento, ¿dinero o voluntad política?
Los dos al unísono.- Voluntad política.
Miguel Ipas.- El dinero es una excusa, porque dinero para lo que quieren, hay.
Juan Ibáñez.- Hay cosas que sí suponen dinero, es obvio. Supone mucho dinero que ahora mismo el Pabellón Puente se reconvierta en un museo, pero también está la voluntad de poderlo hacer. Lo mismo se podría decir de la Torre del Agua, pero era gratis la voluntad de haber dejado en su interior la pieza artística más importante de todo el legado de la Expo.
Eso en cuanto al legado material, ¿y en lo que se refiere al legado intelectual?
Miguel Ipas.- En ese terreno, también se prometieron muchas cosas y no se han cumplido. Se dijo que todas las reflexiones iban a estar accesibles para el público, incluso a través de una web que recogería las conclusiones de las conferencias en la Tribuna del Agua, los vídeos, etc. y no se ha vuelto a saber nada ni hay acceso público.
Juan Ibáñez.- Aquí en El Faro firmó medio millón de personas para exigir al Gobierno una política hídrica acorde con los Derechos Humanos, y de eso nunca más se supo.
¿Las hemerotecas están llenas de promesas incumplidas?
Miguel Ipas.- Absolutamente. Nosotros hemos rebuscado los titulares que se publicaron antes, durante y después de la Expo, con declaraciones de todos los responsables y se decía que todo estaba preparado: la oficina del cambio climático se abría como muy tarde a finales de 2009, las cajas tenían previstos en dos años unos museos espectaculares en Pabellón Puente y Torre del Agua, se iba a continuar difundiendo el legado, la Carta de Zaragoza iba a estar en todas partes,… Todo eso lo puedes leer en boca de la gente responsable, desde el presidente del Gobierno hasta el alcalde de Zaragoza.
Juan Ibáñez.- Nosotros, por ejemplo, no tenemos los 15 millones de euros necesarios para que el Pabellón de Aragón se abra, ni le podemos exigir a X (Gobierno, Ayuntamiento, o el que sea,…) que mañana mismo coloque ahí a gente trabajando, cueste lo que cueste. Pero es que hay alguien que sí que se ha comprometido con eso. Lo que exigimos desde la Plataforma es que “quien sea” exija que se cumplan las promesas. Y esto no debería ser labor de un grupo de ciudadanos que se han juntado en una Plataforma.
A tenor de cómo está yendo la post–Expo, hay gente que piensa que la muestra sirvió para que unos cuantos se llenasen el bolsillo antes y durante, sin preocuparse por el después
Juan Ibáñez.- En ese tema, la plataforma no entra ni sale. Somos una plataforma apolítica y sin ánimo de lucro, y en ese sentido, el que unos se llenaran los bolsillos, o que las piedras las hiciera Pepe, Juan o Tomás, a la plataforma ni le va ni le viene. Nosotros sólo defendemos el buen uso del legado material e intelectual; ni siquiera entramos a valorar si la Expo fue un éxito o un fracaso.
Miguel Ipas.- Exacto. Fue un acontecimiento que cambió Zaragoza, y que ha dejado unas infraestructuras y un legado material e intelectual, que no queremos que se pierda.
¿Qué receptividad habéis tenido por parte de las instituciones?
Miguel Ipas.- De momento, no hemos tenido ningún contacto formal con ellas, más allá de la ventanilla de presentar las peticiones, pero si quieren hablar con nosotros sobre nuestras reivindicaciones, nosotros hablaremos.
Juan Ibáñez.- Nosotros tenemos unas ideas, y nos importa muy poco que las hagan suyas. Si, por ejemplo, algún día colocan aquí los carteles que pedimos, nos importa muy poco que se coloquen la flor uno u otro: lo importante es que esté el cartel.
La Expo también fue una emoción colectiva, ¿no?
Juan Ibáñez.- La gente a veces piensa que aquí únicamente hay piedras, y aquí hay mucho más que piedras. Aquí la gente se dejó muchas emociones. Entrabas en El Faro y tenía vida, y lo mismo se podría decir de los conciertos o de muchas otras cosas.
Miguel Ipas.- Hubo mucha gente involucrada y los contactos que vamos recibiendo a través del correo o de Facebook nos dicen a veces lo que sintieron o lo que significó para ellos la Expo,… gente que trabajó o que fueron voluntarios, o que simplemente fueron visitantes y les impactó. Para muchos la Expo sigue viva.
Juan Ibáñez.- Me escribía esta mañana una chavalita que me daba las gracias por lo que estábamos haciendo y me ha dicho que había llorado con las fotos de la serpiente, y que no se había atrevido a volver desde que acabó la Expo.
Recordar que os podeis unir todos al grupo facebook para apoyar a la plataforma para salvar el legado de la expo!!
Plataforma en Defensa del Legado de Expo Zaragoza 2008 | Facebook
Yo ya estoy unido al grupo en facebook.
Y yo... tengo el placer de conocerlos, es una pasada, da gusto tener gente así en la ciudad...
Si señor, y adri incluso poso con ellos para la entrevista de Heraldo de Aragon.
Plataforma reivindica la iluminación de la Torre del Agua, símbolo de la Expo
Zaragoza - Plataforma reivindica la iluminación de la Torre del Agua, símbolo de la Expo - ADN.esLa Plataforma Ciudadana en Defensa del Legado Expo considera que el coste que supondría iluminar la Torre del Agua se compensaría por su impacto mediático o apagando otras zonas de la ciudad, por lo que no entiende por qué el "icono" vertical de la Expo 2008 se mantiene apagado.
Este colectivo recuerda que mañana se cumple un año desde que se apagó este "emblemático" edificio, que salvo excepciones como las de ayer, Día Internacional del Agua, permanece sin iluminar.
Asimismo solicita el aprovechamiento de este reclamo turístico que está siendo utilizado en las campañas internacionales de promoción de la ciudad.
Si la razón por la que el edificio permanece apagado es su alto coste, la plataforma señala que, de acuerdo con los datos publicados por la empresa que realizó la instalación lumínica, el encendido de las 966 luminarias del edificio costarían 6,14 euros la hora.
Y si el encendido fuera todos los días dos horas, el precio ascendería a 4.482,2 euros al año, lo que se reduciría a 1.449 euros si la iluminación permaneciera durante dos horas los viernes y sábados y festivos.
Este colectivo destaca que los 35.000 euros que ha costado el desmontaje de la escultura Splash equivaldría a 3,90 años de encendido y a 44,6 el precio del montaje de nuevo, cifrado en 400.000 euros.
Los 180.000 euros que costó la mesa de la sala de reuniones del Seminario equivaldrían a 20,8 años de iluminación y a 39,04 lo que cuesta un año el servicio de navegación fluvial en el Ebro.
Según los cálculos de esta entidad, el coste de esta iluminación supone el 0,0012 por ciento del presupuesto municipal anual de Zaragoza y 0.01313882949 euros al año a cada ciudadano censado.
Encendida ahora, desde ayer, veremos cuanto dura.