Enrique Urkijo Goitia: «La obra del metro llegará a la Alameda en abril o mayo»
El director de la Oficina del Metro de Málaga, que deja su cargo en unos días, asegura que a principios de 2010 estarán todos los tramos en obras y que se conservarán los ficus de la Alameda
18-07-2009
MIGUEL FERRARY. MÁLAGA
Casi cinco años de trabajo al frente de la Oficina del Metro de Málaga han colocado a Enrique Urkijo como testigo y actor principal en la gestación del suburbano, cuyas obras avanzan ya sin pausa y con el horizonte despejado de problemas. Urkijo apura ya sus últimos días al frente de la Oficina, que deja para asumir un cargo como director de Planificación Estratégica de Renfe. Un salto cualitativo y profesional muy importante, aunque se marcha con las obras encarriladas y la mayoría de los obstáculos, superados.
–Tras casi cinco años de trabajo en el metro de Málaga, deja su puesto para ir a Renfe. ¿En qué situación deja el proyecto?
–Con muchas incógnitas despejadas y una buena relación y el método adecuado para despejar las pocas que quedan. Los trabajos ya están muy avanzados en casi todos los tramos, con la línea 2 a punto de terminar la excavación del túnel y con las obras de arquitectura comenzada. Además, estamos a punto de sacar a concurso las instalaciones. En la línea 1 ya estamos empezando a ocupar territorio para construir el túnel en los tramos anteriores y posteriores a la ronda Oeste, mientras que las obras en superficie, las cocheras y talleres van muy bien. Además, antes de fin de mes empezaremos a trabajar en La Unión y Eguiluz. En breve se extenderá la obra a Juan XXIII y al tramo Renfe-Guadalmedina. Sólo queda la incógnita del Centro, que está en proyecto. Este trabajo va muy bien y, en cuanto tengamos el proyecto más definido, hablaremos con el Ayuntamiento para preparar las obras. Esperamos que los trabajos en el Centro comiencen entre abril y mayo del año próximo.
–¿Está ya cerrado el método que se usará para construir el túnel? ¿Cómo se van a proteger los árboles?
–No hay muchas disensiones sobre el método y, como siempre dijimos, hay más de un 90% de posibilidades de que se haga con muros-pantalla. Todos estamos de acuerdo en esto. En cuanto a los árboles, se están estudiando las medidas correctoras adecuadas para proteger la Alameda durante las obras.
–¿Afectarán las obras del metro también al Parque?
–Los trabajos en el Parque no producirán ningún problema. En el caso de la Alameda, la dificultad es que los ficus tienen unas raíces muy extensas y poco profundas, por eso se ha decidido que el túnel se excave más profundo para que las raíces puedan extenderse sin problemas por encima del dintel del túnel.
–¿Por qué se descarta la tuneladora que estaba prevista en este tramo en el anteproyecto?
–La tuneladora no es una buena opción porque funciona muy bien en el terreno compacto, pero aquí es todo de relleno. Eso supone que hay zonas de roca dura y de roca blanda y la tuneladora no funciona. La opción será utilizar los muros-pantalla para construir el túnel, igual que en la Carretera de Cádiz.
–¿Cuándo podrán usar el metro los malagueños?
–La Junta de Andalucía ha decidido que no haya una infraestructura ociosa y tanto Manuel Chaves cuando era presidente andaluz, como el actual presidente José Antonio Griñán, se comprometieron a que una parte esté en servicio en esta legislatura. Eso supone que se dispongan de unos siete kilómetros, que son los cuatro kilómetros de la Carretera de Cádiz y los tres kilómetros que cruzan el campus en superficie.
–Uno de los puntos más complejos de los tramos de la línea 1 que están comenzando ahora es el túnel bajo la ronda Oeste. ¿Afectará al tráfico?
–La excavación del túnel empezará en unos meses, pero se compatibilizará con el tráfico en la superficie. Se va a utilizar un sistema de excavación en mina que no afectará arriba. Nosotros propusimos un desvío provisional, pero Tráfico no quiso y lo que se hará es excavar más profundo para que no afecte arriba.
–¿Cuál fue el peor momento que ha vivido desde que llegó a Málaga en noviembre de 2004 para asumir la Oficina del Metro?
–El inicio fue lo peor, porque había mucha división y oposición. Además, en enero de 2005 ocurrió lo de El Carmel y todo eran dudas y miedo por las obras, sobre todo en la Carretera de Cádiz. Eso se combatió con mucha información y ganándonos la credibilidad de los malagueños. Eso ha dado resultado. La gente aprecia ahora que las obras se hacen sin problemas y ya no hay tantas dudas.
–¿Cree que el malagueño está convencido de la utilidad del metro?
–Creo que sí está convencido. En todas las encuestas dicen que es bueno, aunque la obra ocasione molestias. Quizá alguno piense que el metro le dará más espacio para usar su coche, pero hay que pensar que una movilidad sostenible se basa en tres pilares: la ordenación del territorio, disponer de un transporte público potente y limitar el transporte privado.
–Ahora el malagueño sólo puede relacionar el metro con las obras, las molestias y la suciedad. ¿Se quejan mucho los vecinos por las obras del metro?
–Es normal que ahora sólo se vea el metro como un foco de problemas para todos. Pasa en todas las ciudades donde se comienza a construir una infraestructura igual. Cuando empiece a funcionar la primera línea las objeciones serán otras, como ocurre en Madrid y Barcelona, donde han pasado por eso y la gente lo que ahora pide es saber si la boca del metro estará cerca o el servicio que se le prestará; en cambio no importan las obras porque saben que el beneficio es mayor.
–¿Se aceptan ya las molestias de las obras como algo inevitable para conseguir esta infraestructura?
–Al principio había un desconocimiento general, que afectaba a todos. No sólo de la administración, también de las empresas de servicio. Como nunca se había hecho un metro, se trataba como un expediente de obra más. Hoy se funciona mucho mejor y se ha visto, que planificando los desvíos, se puede cortar el tráfico en una calle sin que se convierta en un infierno. El metro hay que verlo como un proyecto estratégico para la ciudad y todo se debe subordinar a esto. No se puede construir un metro sin romper nada. La ciudad debe asumir que la prioridad es el metro y las molestias se soportan para conseguirlo. Hoy, en Málaga, ya se entiende así este proyecto.
–¿Qué nos encontraremos cuando esté construido?
–Es un metro bien diseñado, que además es superficial, algo muy importante porque facilitará su uso. Cuando la gente empiece a usarlo quedará muy gratamente sorprendida y entenderá que se puede usar tanto para hacer una gestión como para salir el sábado por la noche.
–Las obras están ya en marcha y muy avanzadas pero, ¿se ha empezado a plantear cómo se va a coordinar con la EMT o qué va a pasar con las calles?
–La EMT ya está estudiando adaptar las líneas y Metro Málaga está colaborando porque el transporte no debe ser visto como un modo aislado, sino como un sistema que coordina distintos modos. Ahí está la importancia del Consorcio de Transporte para la puesta en marcha. Lo que se refiere a medidas urbanísticas son competencias del Ayuntamiento. Se han acordado algunos aspectos, como la peatonalización de la calle Roger de Flor que ha decidido el Ayuntamiento. También está en estudio la reurbanización de la Carretera de Cádiz, que tienen que ver en común el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía. De todas formas, las propuestas de reordenación o la mejora del tráfico planteada en la calle La Unión son municipales.
–¿Con qué se queda de su paso por Málaga durante estos cinco años?
–Me quedo con la gente. Me he encontrado con un cariño que no sé si seré capaz de devolver algún día. Eso me ha dejado asombrado. Estoy muy a gusto en la ciudad y con la gente. También me llevo el apoyo de los medios de comunicación en los momentos difíciles. Ellos tuvieron claro desde un principio que el metro es un proyecto estratégico y han ayudado para que esto no se haya convertido en una batalla política. Cuando más solo estaba, he encontrado un apoyo importante.
–¿Qué ha quedado de esa polémica con Joaquín Ramírez, del PP, que criticó su origen vasco cuando llegó para dirigir la Oficina del Metro de Málaga?
–Hace dos semanas estuve dando una conferencia en Santander y me presenté como un malagueño de Durango (risas).
–¿Qué le va a suponer trabajar como director de Planificación Estratégica de Renfe?
–Empezar en Renfe es dar un salto grande de tamaño. Antes he trabajado en Ferrocarriles Vascos, que tenía 1.000 empleados; y en el Metro de Bilbao, con 600; o en el Metro de Málaga, que me lo he pateado entero. Pero ahora es una empresa para toda España y con varios miles de trabajadores. Además, tendrá varias responsabilidades dentro de la Planificación Estratégica de Renfe, como es fijar el modelo de ferrocarril para los próximos 10 ó 15 años. Además, estaré a cargo de la mejora del servicio de Cercanías y de las relaciones con Adif para la puesta en servicio de las infraestructuras. También se incluyen otras responsabilidades como el ´marketing´ de la compañía.
–¿Cómo ve el ferrocarril en España?
–Tiene un ferrocarril muy bueno, que incluso es un ejemplo para Estados Unidos, gracias a la nueva red de Alta Velocidad. Pero no todo está hecho. Tenemos que conseguir más cuota de mercado y dotar a toda la red de los servicios de la Alta Velocidad. Es absurdo llevarla a todos los sitios, pero sí llevar el mismo nivel de calidad al servicio convencional, como ocurre con el servicio Avant, que no va a 300 kilómetros a la hora, pero sí a 200. Eso nos permitirá ganar más cuota de mercado.
–¿Vendrá a la inauguración del metro de Málaga?
–Por supuesto que vendré a la inauguración. Será un placer estar aquí ese día.
La Opinión de Málaga - Málaga - Enrique Urkijo Goitia: «La obra del metro llegará a la Alameda en abril o mayo»
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