Las empresas de investigación, exploración y explotación de gas llevan varios años buscando yacimientos que puedan rentabilizar en situaciones de crisis energéticas que causen eventuales subidas de precios o carencias de suministro, y una de las zonas en las que han puesto sus miras es la provincia de Huesca.
Cuatro multinacionales están examinando la posibilidad de instalar pozos de extracción después de que unos estudios preliminares hayan detectado «indicios serios» de la posible existencia de grandes yacimientos. De momento, la consejería de Industria ha otorgado 8 permisos (otros 2 están en estudio) para estudios en zonas de Somontano, Jacetania, Alto Gállego, Sobrarbe y Ribagorza, que abarcan un total de 437.000 hectáreas, una cuarta parte de la superficie de la provincia.
A cambio, les ha exigido inversiones por valor de 6,8 millones de euros para ejecutar durante los 6 años de vigencia de las autorizaciones complejos estudios sísmicos, geológicos, químicos... que determinen al final si sería rentable o no una inversión de gran calado. Si no cumplen con sus compromisos económicos, se arriesgan a perder los citados permisos.
La empresa que tiene más avanzados sus estudios es Serica Energy Ibérica, una firma británica que obtuvo en 2003 autorización para investigar en cuatro zonas del Somontano y que incluso en 2009 logró el visto bueno para instalar un pozo exploratorio en la localidad de Salas Altas. El proyecto pretendía realizar un sondeo hasta los 1.550 metros para verificar los optimistas resultados de sus estudios de campo (estimaron que podrían hallar entre las cuatro zonas una reservas de 500 billones de metros cúbicos de gas valorados en 281 millones de dólares), pero hasta ahora no han ejecutado la obra. Al parecer, el coste de este pozo (4,5 millones de dólares) ha sido el principal obstáculo y por ello la empresa ha estado buscando socios para financiar al 50% la inversión. «El mercado español de gas fácilmente podría absorber toda la producción», recalcan en su propia web.
Interés inversor «importante»
Mientras, Pyrenees Energy Spain, una compañía de Canadá, recibió en 2010 permisos para investigar en tres áreas de Sobrarbe y Ribagorza. Su abogado, Adolfo Rodríguez Alarcón, aseguró ayer que la firma tienen un interés inversor por Huesca «realmente importante» después de que los estudios hayan apuntado la existencia de «claros indicios de gas a gran profundidad». En su caso, la DGA le exige una inversión de 3,5 millones de euros hasta 2016 «y cuando alguien se gasta tanto dinero solo para investigar si hay algo, no lo hace a lo loco», destacó.
Este abogado reconoció que «hay una cierta fiebre por el gas de Huesca de empresas acreditadas porque en su día hubo yacimientos importantes que ahora son almacenamientos -en referencia al campo de gas de Serrablo- y porque hoy en día el gas tiene un interés económico que no tenía hace 20 años», dijo.
Mientras, Repsol Investigaciones Petrolíferas también tiene en vigor un permiso para investigar en una zona de la Ribagorza y tiene una solicitud pendiente para el Alto Gállego. Fuentes de la compañía confirmaron ayer su interés, aunque también dejaron claro que «es un trabajo a largo plazo para ampliar la información sobre los indicios de gas que hay».
La última compañía es Cuadrillas Resources Ibérica, de capital británico, que en 2008 pidió autorización para iniciar estudios serios en la comarca de la Jacetania.