Las dos infraestructuras sumarán 12 hectáreas frente a las 6 que mide el pueblo, en el que viven solo 125 personas.
La gran subestación eléctrica que construye Red Eléctrica Española S. A. (Redesa) en Mezquita de Jarque y el polígono industrial que junto a ella está urbanizando el Ayuntamiento medirán en total el doble que el casco urbano de la localidad. Así, un municipio de 125 habitantes con un caserío que ocupa apenas seis hectáreas contará con una superficie industrial y de transporte de energía de 12 hectáreas, una de las más extensas de la provincia.
La subestación, a tres kilómetros del pueblo, enmarcada en la línea de alta tensión Fuendetodos-Mezquita-Morella, ocupará ocho hectáreas. Su funcionamiento es esencial para el desarrollo de importantes proyectos industriales y de transporte del sur de la provincia. Por otro lado, el polígono industrial, de cuatro hectáreas, está siendo acondicionado para la llegada de empresas, preferentemente agroalimentarias debido a las buenas expectativas que existen para que se ubique en Mezquita de Jarque un secadero de jamones y una planta de salazones de la firma Espuña.
Dedicada tradicionalmente a la minería y en menor medida a la agricultura y la ganadería, actividades todas ellas en declive, la población confía en que el funcionamiento del área industrial permita abrir «una nueva página en la historia del desarrollo del municipio», según señaló el alcalde, Herminio Sancho.
«Atractivo para empresas»
La subestación no creará ni un solo puesto de trabajo en Mezquita de Jarque, pero constituirá, a juicio de Sancho, «un atractivo considerable para la llegada de empresas». El alcalde agregó que el canon que pagará Redesa por la ocupación y utilización de los terrenos revertirá íntegramente en el municipio y servirá para urbanizar el polígono industrial.
Sancho admitió que el proyecto de la subestación, por sí solo, no resulta atractivo a los vecinos. «Cualquiera puede ver que esa instalación no es bonita a la vista y a nadie le gusta que cerca de donde vive pasen cables de alta tensión», explicó. No obstante, destacó que si finalmente al calor de esas instalaciones eléctricas se implantan empresas en Mezquita de Jarque, «habrá habido algo positivo». De la misma manera, Herminio Sancho señaló que «el proyecto no compensaría a Mezquita de Jarque sin una estructura de desarrollo paralela».
Además, el alcalde valoró el «importante papel» que está jugando el municipio al aportar el suelo para la subestación, una infraestructura con un coste de 6,7 millones de euros que es decisiva para la provincia. Entre otros cometidos, la autopista eléctrica hará posible la electrificación de la línea de tren Teruel-Zaragoza, llevará el suministro al polígono de Teruel de última generación Platea y permitirá la evacuación de la energía generada en los varios parques eólicos que funcionan en la zona de las Cuencas Mineras.
La ubicación en Mezquita de Jarque de una subestación eléctrica responde a la situación de la localidad en el centro de la provincia, en un paraje alto y bien comunicado, lo que garantiza la correcta redistribución de la energía eléctrica.
La implantación en Mezquita de Jarque de un secadero de jamones y una planta de salazones de Espuña, un proyecto que, según el alcalde, está pendiente de la concesión de ayudas por parte del Gobierno aragonés, crearía en la localidad una veintena de puestos de trabajo. Además, su llegada supondría un paso más en la especialización de la comarca en producción agroalimentaria, pues en Utrillas -a pocos kilómetros- ya funciona una planta de loncheado de embutidos de la misma firma. Asimismo, en Aguilar del Alfambra hay una fábrica de quesos.
Herminio Sancho afirmó que otras «tres o cuatro» empresas del sector se han interesado por el polígono de Mezquita de Jarque, situado en un lugar fresco, alto y ventilado.