Hombre, claro que se sabe y se aprovecha. Desde la llegada de la democracia, Valencia se ha vertebrando más a través del río que de cualquier otro punto -de ahí que tradicionalmente se haya dicho que Valencia le da la espalda al mar... ¡Le daba la cara al río!-.
Tanto para su crecimiento turístico, como residencial, terciario y financiero, Valencia ha tenido como punto de mira el río.
Vertebrador como eje verde, deportivo y de ocio, la gran avenida natural de Valencia y envidia de muchas ciudades, vieron como los gobiernos de la democracia decidían potenciar Valencia desde este punto, con la apertura de Centros Comerciales importantes como Campanar o Nuevo Centro, el ajardinamiento y rehabilitación de zonas emblemáticas como museos, etc., adecuación de las avenidas de su entorno y el parque más importante de la ciudad con acceso directo al río. La supresión del trenet permitió al gobierno de los ochenta abrir una zona de primer orden financiero -que lamentablemente no vió continuidad y fue quedando un poco abandonado-, a través de la avenida Aragón que nace en el río y desde el mismo punto la conexión con el puerto, además de aprovechar las plusvalías de crear esta imponente zona para financiar el nuevo auditorio valenciano, el Palau de la Música, acoplar mejor a la ciudad el emergente estadio del VCF y acercar más y mejor las facultades. Se habilita detrás del Palau de la Música -y primer Palacio de Congresos valenciano- toda una zona financiera de primer orden, hoy algo olvidada, se aclimata la primera piscina de Valencia con características olímpicas, el archivo del antiguo Reino de Valencia, se construyen nuevas zonas y nuevos edificios emblemáticos rodeando el río, como son la Pagoda o toda la zona de exposición, y se aprueba el proyecto de la futura Ciudad de las Artes y las Ciencias, que retomaría el nuevo gobierno. El nuevo gobierno también ha querido darle importancia y continuidad a este río, y no es nada extraño ver su estampa en las postales de la Valencia de hoy.
Vamos, que en ningún caso, ningún gobierno ha obviado el río y no lo ha utilizado turísticamente y, sobretodo y más importante, para cohesionar la ciudad y vertebrarla.
Más hoy en día se ha potenciado su uso, con esto de la bici y la prolongación hacia el puerto, pero si acaso, lo único que lamento, es que no se terminara de ejecutar la idea de convertir la zona del río este en un punto financiero de primer orden, y de aquella idea, tan solo quede a día de hoy la pequeña zona entre Aragón y la parte trasera del P. de la Música. En lugar de continuar con este trazado, se cambió nuevamente a residencial cruzando Manuel Candela.
A día de hoy, los principales centros comerciales se han construido siguiendo el margen del río, desde los ya nombrados en los ochenta, a los más actuales El Saler, el imponente Aqua, y el ECI de Francia. Incluso el nuevo Mercado de Fuencarral está mirando al río, aunque la suerte que corre este CC. le es adversa.
Creo yo que el río, lejos de abandonarse, se potencia cada día más.
Saludos.



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es que es así el tamaño que tiene sacado del periódico