Comienza la instalación de pilastras del puente nuevo y la pavimentación de accesos.
La empresa inicia el encofrado, coloca los pivotes para los pilares y echa la capa de compactación de los viales que penetran en la margen derecha.
La pavimentación de los accesos de la margen derecha al puente nuevo, lo que será la rotonda de Trascastillo, está a punto de comenzar, tras la capa de compactación que cubre ya la superficie de este tramo de la nueva vía. Desde las inmediaciones del barrio de Olivares se puede observar ya la capa de aglomerado que cubre el vial que servirá para dar acceso al propio puente y a la capital.
También se ha avanzado en la obra previa a la construcción de los pilares, de modo que ahora se procederá a «levantar los pivotes y a meter las pilastras», indican fuentes próximas a la obra financiada por la Junta de Castilla y León, que entra así «en la fase más rápida». El comienzo de esta parte del proyecto se anunció ya en los meses de verano.
Asimismo, en los próximos días la empresa adjudicataria de la obra tiene previsto el montaje de lo que se denomina «trenes», en este caso serán dos, para construir la plataforma de la gran infraestructura. Desde ellos se irá encofrando el viaducto por tramos de un extremo a otro.
Una vez hechas las pilastras se entrará en la recta final de esta compleja obra, que contempla la colocación de paneles prefabricados para recubrir el puente de 425 metros de extensión, para su conclusión hacia octubre de 2012, dos años después de la colocación de la primera piedra de la obra, en febrero de 2010, y poco más de tres años después de su adjudicación en julio de 2009.
Las previsiones de ejecución se están cumpliendo, pues, la realización del proyecto está «en tiempo», apuntan las mismas fuentes, que recuerdan que todavía «queda un año» para su finalización. La obra va, pues a buen ritmo, una vez concluida prácticamente la parte más complicada, la cimentación, ya que «hay que drenar continuamente» para evitar que las aguas del río Duero no cubran los agujeros sobre los que se asentarán los pilares.
La ejecución de los accesos que están ya muy avanzados se inició el 18 de julio pasado tanto en la margen derecha del río como en la izquierda, obra esta última que obliga a desviar el tráfico en un tramo de la carretera de Carrascal durante quince meses, a la altura del paraje conocido como Los Pelambres.
En la margen derecha, los accesos se despliegan sobre tres nuevos tramos que se conectan entre sí y con las carreteras de Almaraz y la N-122 mediante cuatro rotondas. En la margen izquierda, una glorieta de 50 metros de diámetro, calzadas de siete y aceras exteriores de 3,20, enlazará la infraestructura con la carretera existente que se integra en buena medida en el viaducto, de modo que forman parte de esa rotonda de enlace -con vuelo sobre la rivera del río- el tramo que va desde la pilastra cinco hasta el estribo izquierdo e incluye el último vano («ojo»), de 38,50 metros de luz, y otros dos más de 41,60 y 31,5 metros de luz.
Un vial de 300 metros irá desde la carretera del barrio de Carrascal a la intersección con la de Fermoselle, en San Frontis, mientras que la última glorieta de la zona será el punto de confluencia de la vía rodada de Carrascal, la calle de Fermoselle en San Frontis y los viales que saldrán en dirección a las urbanizaciones próximas. El diámetro exterior es de 56 metros, con una isleta en el medio de 34 metros, una calzada de ocho metros de ancho y aceras de tres. Aunque actualmUna vez hechas las pilastras se entrará en la recta final de esta compleja obra, que contempla la colocación de paneles prefabricados para recubrir el puente de 425 metros de extensión, para su conclusión hacia octubre de 2012, dos años después de la colocación de la primera piedra de la obra, en febrero de 2010, y poco más de tres años después de su adjudicación en julio de 2009.
Las previsiones de ejecución se están cumpliendo, pues, la realización del proyecto está «en tiempo», apuntan las mismas fuentes, que recuerdan que todavía «queda un año» para su finalización. La obra va, pues a buen ritmo, una vez concluida prácticamente la parte más complicada, la cimentación, ya que «hay que drenar continuamente» para evitar que las aguas del río Duero no cubran los agujeros sobre los que se asentarán los pilares.
La ejecución de los accesos que están ya muy avanzados se inició el 18 de julio pasado tanto en la margen derecha del río como en la izquierda, obra esta última que obliga a desviar el tráfico en un tramo de la carretera de Carrascal durante quince meses, a la altura del paraje conocido como Los Pelambres.
En la margen derecha, los accesos se despliegan sobre tres nuevos tramos que se conectan entre sí y con las carreteras de Almaraz y la N-122 mediante cuatro rotondas. En la margen izquierda, una glorieta de 50 metros de diámetro, calzadas de siete y aceras exteriores de 3,20, enlazará la infraestructura con la carretera existente que se integra en buena medida en el viaducto, de modo que forman parte de esa rotonda de enlace -con vuelo sobre la rivera del río- el tramo que va desde la pilastra cinco hasta el estribo izquierdo e incluye el último vano («ojo»), de 38,50 metros de luz, y otros dos más de 41,60 y 31,5 metros de luz.
Un vial de 300 metros irá desde la carretera del barrio de Carrascal a la intersección con la de Fermoselle, en San Frontis, mientras que la última glorieta de la zona será el punto de confluencia de la vía rodada de Carrascal, la calle de Fermoselle en San Frontis y los viales que saldrán en dirección a las urbanizaciones próximas. El diámetro exterior es de 56 metros, con una isleta en el medio de 34 metros, una calzada de ocho metros de ancho y aceras de tres. Aunque actualmente se inicia la fase más rápida de la obra, habrá que esperar un año para poder usar el nuevo puente de la ciudad que dejará libre el de Piedra para su uso peatonal, a fin de preservarlo del deterioro inevitable por el tráfico rodado.
http://www.laopiniondezamora.es/zamo...os/556371.html



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