Cabo Prioriño Chico: la atalaya perfecta de los ártabros
Junto a Caneliñas (Puerto Exterior de Ferrol), un faro, un centro de interpretación y dos baterías defensivas acompañan al visitante en el mirador perfecto de cuatro rías
29/7/2009
Estrabón, Pomponio Mela y Plinio se referían a él como Portus Magnus Artabrorum . Y varios siglos más tarde, el geógrafo y escritor Otero Pedrayo lo bautizó como Golfo Ártabro. Es el final de la Costa da Morte y el inicio de las Rías Altas. Un pedazo de costa espectacular, en el que el mar recorta el perfil de la tierra firme a través de cuatro rías: las de La Coruña, Betanzos, Ares y Ferrol.
Existen muchas maneras de descubrir el Golfo Ártabro. Desde el aire, por tierra o por mar. Pero, si se quiere obtener una visión panorámica de todo el conjunto, lo mejor que se puede hacer es coger el coche y acercarse a Prioriño Chico, una perfecta atalaya natural situada a la entrada de la ría de Ferrol.
Nada más llegar al lugar, la ruta comienza con una parada obligada en el faro. La primera vez que su luz iluminó a los navegantes fue en el año 1854, y desde entonces, el edificio no solo ha sufrido reformas y mejoras, sino también algún que otro asalto vandálico. Tal vez por eso, en su puerta de entrada, una placa invita al civismo. «Nada hay tan valioso en el interior de esta señal marítima como la vida de los navegantes y pescadores que de su buen funcionamiento depende. Por favor, respeten sus instalaciones», reza silencioso.
Tras rodear el faro y asomarse a la inmensidad del Atlántico desde su barandilla, la siguiente parada es la batería de Prioriño, situada a los pies de la señal lumínica. La estructura está bien señalizada y cuenta con un panel en el que se explica su historia, pero acceder a ella es otro cantar. La bajada, llena de piedras y sin arreglar, está obstaculizada con barreras de obra, y una vez en la batería, el abandono es una de las cosas que más llaman la atención, además, por supuesto, de las espectaculares vistas de A Coruña que se obtienen desde su muralla.
Después, y tras regresar sobre nuestros pasos, toca pararse en el observatorio ornitológico -desde el que los amantes de las aves espían a gaviotas, pardelas y cormoranes-, y acto seguido, encaminarse a la batería de Viñas, construida en 1739 y reconstruida en el 2007 en Prioriño Chico, a 700 metros de su ubicación original. Al contrario que la primera construcción que visitamos, esta fortificación llama la atención por lo bien rehabilitada que está y por el mimo en su cuidado.
Llegados a este punto, tan solo nos falta visitar el centro de interpretación que está situado en un alto del cabo, justo detrás del faro, pero (¡oh, desilusión!) está cerrado. Solo abre para grupos y para ello hay que llamar primero a la Autoridad Portuaria. Al menos nos queda su elevada terraza, desde la cual se obtienen unas vistas espectaculares del Golfo Ártabro. O, como decían Estrabón, Pomponio Mela y Plinio, del Portus Magnus Artabrorum.
La atalaya perfecta de los rtabros
Vista del centro de interpretación de Cabo Prioriño, buena atalaya para ver la entrada a la ría de Ferrol y el puerto exterior ferrolano (21/06/09):

Antena que sostiene los elementos de registro y detección de tránsito marítimo en la entrada al puerto de Ferrol y que son enviados a la Torre de Control Marítimo de La Coruña, desde donde se controla el tránsito marítimo en el golfo Ártabro y en los puertos de La Coruña y Ferrol (21/06/09):