Hay un grave problema en cuanto a la gestión de los residuos sólidos urbanos en Galicia, que, por cierto, se gestionan todos en la provincia de La Coruña.
Los residuos industriales cuentan con varias empresas que los gestionan en el ayuntamiento de Somozas (norte de la provincia de La Coruña)
Veamos:
1 - La Junta de Galicia creó SOGAMA (Sociedad Gallega de Medio Ambiente) para construir una planta incineradora en Cerceda (La Coruña), junto a la central térmica de Meirama. Se aprovechó el ramal ferroviario que lleva el carbón a la central para que la nueva planta tuviera también acceso por tren. Así cada días llegan dos convoyes ferroviarios provenientes de Orense y de Vigo con las basuras de estas dos provencias. Además llegan numerosos camiones con basuras de otros lugares de Galicia. Como se explica más adelante la planta recibe aproximadamente el doble de la basura que es capaz de gestionar, por lo que ésta tiene que tierarse a un vertedero cercano (creo que éste no es legal).
2 - En Lousame (La Coruña) se reciclan las basuras de varios municipios de la península del Barbanza (Rías Bajas), y también está a tope.
3 - Tras el derrumbe del vertedero de Bens en la ciudad de La Coruña, que en su desparrame hacia el mar causó un muerto, el ayuntamiento decidió construir una planta de reciclaje en Nostián, cerca de la refineria de Repsol. Además de la ciudad de La Coruña allí llevan sus basuras los ayuntamientos de la comarca vecina de Las Mariñas. Nostián nunca ha funcionado bien (incluso lo hace de modo ilegal, pues no tiene permiso de apertura) y su capacidad de reclicaje es muy limitada, por lo que tuvo que crear un depósito de "rechazos". Agotado éste, ahora tienen que llevar en camiones la basura a Sobrado de los Monjes, a unos 80 Km de distancia, a una basurero privado, con alto coste que nadie sabe quién va a pagar. En fin, un desastre.
La gestión de los residuos en Galicia
Casi la mitad de la basura de Galicia se lleva a vertedero, la peor opción para tratarla
Los tres sistemas de gestión de residuos de la comunidad se encuentran al borde del colapso
R. Romar 28/3/2010
Galicia está con la basura hasta el cuello, casi ahogada. El modelo actual es incapaz de procesar adecuadamente los residuos que se generan, lo que se traduce en que casi la mitad de los desechos que se producen al año, un 44,6%, acaban enterrados en basureros, que, aunque son controlados, constituyen la peor opción para su tratamiento de acuerdo con las directrices de la UE. Si el problema era grave hace años, ahora se ha agravado hasta el punto de que cualquier mínimo contratiempo amenaza con colapsar el sistema. Sogama, que recibe un 40% más de basura de la que puede tratar, está desbordada y trabaja a contrarreloj para hacer un hueco en el depósito de Areosa a las 400.000 toneladas de media que cada año van al vertedero porque la planta incineradora no puede asumir más de las 550.000 toneladas de su capacidad máxima.
Pero no es el único modelo con problemas. El complejo de Lousame, que da servicio a nueve concellos de Barbanza, está al límite de su capacidad. Concebida para tratar 25.000 toneladas de residuos, ahora recibe un 36% más. La planta ha hecho modificaciones para procesar el excedente, pero no podría con más. «Jamás de los jamases hemos llevado al vertedero ninguna basura que no hayamos tratado previamente, pero estamos al límite. No podríamos recibir la basura de ningún concello más», explica el director de la instalación, Jacobo Patiño.
En Nostián, que recibe los desperdicios de La Coruña y de nueve concellos de su área metropolitana, la situación es otra. La instalación tiene capacidad para tratar los desechos, pero no para asumir su rechazo, con lo que ha recurrido a un vertedero privado para llevar su basura. De La Coruña salieron el pasado año 127.000 toneladas en dirección a Sobrado dos Monxes, un servicio que tendrá que repercutir en la factura de los usuarios. Esta situación es la que ha llevado a los nueve concellos de As Mariñas a plantearse la alternativa de Sogama.
El complejo de Cerceda, pese a sus dificultades, está dispuesto a acogerlos. «Sogama non pode negarse a tratar o lixo dos concellos que o soliciten», apunta su presidente, Luis Lamas. Pero 80.000 toneladas más de residuos al año contribuirían a desbordar aún más un vertedero casi colapsado. La Xunta acaba de crear un nuevo vaso para acoger 163.000 toneladas más, pero en octubre quedará colmatado. El segundo depósito previsto, de 176.000 toneladas, no se podrá ejecutar porque después del examen técnico se ha visto que es inviable: está en la cima de la montaña, es pura roca que habría que volar para hacer hueco. «Facelo -dice Lamas- tería un coste moi elevado, e tampouco tería moita capacidade».
La alternativa, para la que ya se ha presentado el proyecto a la Xunta, pasa por utilizar una antigua zona del vertedero, ya sellada, para volver a reutilizarla. La solución, sin embargo, también sería temporal. Si se cumplen los plazos, el depósito no estaría hasta el otoño del 2011. ¿Qué hacer a partir de entonces? Al margen de otras alternativas también temporales que están sobre la mesa, Sogama confía en que para esa fecha esté listo el plan especial que permitiría crear un nuevo basurero al lado del de Areosa. Aunque no tendrá, ni mucho menos, la capacidad para albergar residuos durante 9 o 10 años más, lo que se había previsto inicialmente. «Aínda non sabemos a capacidade, pero será máis pequeno», sostiene Luis Lamas. Hay una cosa cierta: Sogama no se puede permitir cometer errores.
El modelo que logra los mejores registros en capacidad de reciclaje está en
lousame (Barbanza)
«Las plantas pequeñas son problemas pequeños». La sentencia parte del director técnico del complejo de Lousame, que atiende a nueve municipios del área de Barbanza con una población de 85.000 personas. Aunque con problemas, en absoluto son comparables con los de Sogama y Nostián. Primero, porque su menor amplitud y un contacto más directo con los usuarios finales le permite un mejor aprovechamiento de los residuos tratados para su posterior reciclaje y compostaje. Su porcentaje de rechazo se sitúa en un más que óptimo 32%, cuando la de Sogama, según datos oficiales de la Xunta, alcanza el 40% y la de Nostián el 70%. Tampoco tiene, entonces, mayores inconvenientes con la capacidad de su depósito. La zona de vertedero de rechazos, con una capacidad de 318.729 metros cúbicos, está estructurada en siete vasos que se abren y se sellan consecutivamente según las necesidades. De momento solo ha ocupado el 25% del espacio.
Por la planta pasaron en el último año unas 34.000 toneladas de residuos, de los que 10.000 se han recuperado para reciclaje, mientras que el tratamiento de la materia orgánica ha permitido generar 666 toneladas de compost. ¿Cuál es entonces su problema? Su capacidad de tratamiento de residuos está al límite. En principio, necesitaría una planta independiente para procesar mejor la materia orgánica que se introduce de forma inadecuada en los contenedores de materia inorgánica.
El plan de residuos que dejó el bipartito, y que nunca fue aprobado, preveía la ampliación del complejo. Y la nueva Xunta también valora su trabajo. «Funciona razonablemente bien, es un modelo a tener en cuenta. Y así se hará», confirman desde Medio Ambiente.
SOGAMA
El depósito de Areosa, al límite de su capacidad, acumula más de dos millones de toneladas
La crisis ha dado un respiro a Sogama. Pequeño, eso sí. El complejo medioambiental de Cerceda, que gestiona la basura de 294 municipios de Galicia, el 82% del total, ha recibido en los dos últimos años menos basura de lo habitual, pese a que se han adherido al sistema más municipios. El pasado año pasaron por las instalaciones de Cerceda 881.710 toneladas de residuos sólidos, de los que 527.026 se trataron en la planta incineradora y el resto se llevaron al depósito de Areosa. Lo habitual es que por Sogama pasen algo más de 900.000 toneladas de desechos al año, de los que en torno a 400.000 van a parar a un basurero ya saturado y que en la actualidad acumula más de dos millones de toneladas.
La reducción en la generación de basura en Galicia debido a la crisis es un hecho, pero se trata de un porcentaje mínimo que en poco alivia la situación desesperada en que se encuentra el complejo, especialmente el depósito de Areosa. Sogama confía en que mediante unas soluciones u otras se vaya arreglando el problema, aunque siempre al borde del filo. La pregunta, entonces, es si en algún momento la instalación podría verse en la necesidad, tal y como ha hecho Nostián, de llevar parte de la basura que recibe a un basurero privado. Desde la Consellería de Medio Ambiente no se plantean esta hipótesis. «Las otras dos soluciones que existen en Galicia para el tratamiento de residuos, la de Sogama y la de Barbanza, nunca han recurrido, ni es previsible que lo hagan, a vertederos privados para dar respuesta a sus necesidades de vertido», responde Justo de Benito Basanta, secretario xeral de Avaliación e Calidade Ambiental de la Xunta.
Basanta añade que Sogama está «diseñada y dimensionada para dar respuesta a sus necesidades de vertido, y cuando ha sido necesario se han hecho las ampliaciones precisas, como está ocurriendo ahora, que se está aumentando la capacidad del vertedero de Areosa». Con esta opinión coincide el presidente de la sociedad pública, Luis Lamas, que lamenta, sin embargo, que el Gobierno bipartito no hubiese planteado medidas de choque con antelación, como las que se llevan a cabo en la actualidad. «Cando o bipartito chegou -apunta- , o vertedoiro de Areosa tiña capacidade para varios anos, pero cando chegamos nós atopámonos con que só quedaba oco para meses. E foi porque non se tomaron medidas que agora temos que adoptar nós».
Lo cierto, sin embargo, es que Sogama tuvo problemas casi desde su puesta en funcionamiento. La incineradora está dimensionada para tratar un máximo de 550.000 toneladas anuales de basura, por lo que el objetivo inicial del vertedero de Areosa, que en principio tenía un carácter provisional, era acumular solo el rechazo de los desperdicios. La realidad fue otra. En el 2001, cuando el depósito logró la autorización, ya albergaba en su interior un millón de toneladas. Y el problema fue en aumento año tras año.
La solución definitiva, tanto a Sogama como a la gestión integral de los residuos de Galicia, tendrá que llegar del plan que está elaborando Medio Ambiente, ya que el que dejó listo el bipartito para su aprobación nunca llegó a pasar por el Consello da Xunta. Una opción pasa por ampliar la capacidad de incineración en Sogama, o incluso de crear otra planta en el sur. Pero, a día de hoy, no hay una decisión tomada.
El área metropolitana de La Coruña lleva el 70% de su basura a un vertedero privado en Sobrado dos Monxes
La planta coruñesa de Nostián fue un modelo cuando se puso en funcionamiento. La selección de residuos en origen, la clave para que todo el sistema funcione, incluso superaba las expectativas, con porcentajes de pureza del contenido orgánico del 70% y el 80%. El rechazo, entonces, era mínimo. Pero la situación ahora es bien distinta y el vertedero del complejo no tiene capacidad para asumir la basura mezclada que no se puede reciclar y que tampoco es apta para el compostaje y la biometanización. Nostián se ha visto, por tanto, en la obligación de acudir a gestores privados para llevar sus desperdicios, que desde hace un año van a parar al depósito que la empresa Gestán tiene en Sobrado dos Monxes.
Y no son pocos. En el último año, el porcentaje de rechazos alcanzó el 70%, lo que se traduce en que desde La Coruña partieron a Sobrado 127.000 toneladas. O, dicho de otra forma, casi el 10% de la basura que se genera al año en Galicia se deposita en un basurero privado. «No hay vuelta de hoja, los datos se corresponden con las cifras que oficialmente los gestores de la planta de Nostián nos trasladan a nosotros», explica el secretario xeral de Avaliación e Calidade Ambiental, Justo de Benito Basanta.
La Coruña y su área de influencia es, de momento, la única zona que traslada sus desechos a un depósito privado. Una instalación que, por otra parte, tiene todos los permisos. «Cuenta -resalta Basanta- con una autorización ambiental integrada del año 2008 que incluye la eliminación en su vertedero de residuos del tipo de Nostián».
La Xunta se muestra favorable a intercambiar residuos entre Sogama y Nostián
Al complejo de Nostián se le trastocaron los planes cuando hace dos años se rompió uno de sus cuatro biodigestores de materia orgánica. Los desperdicios fueron a parar a su depósito de rechazos, que casi desde entonces permanece inoperativo. No está lleno del todo, pero los responsables de la planta no quieren colmarlo para guardar un margen de seguridad. La solución a sus rechazos, que los gestores del complejo estiman en un 45% del total de los residuos, pero que la Xunta eleva, según datos de la propia empresa, al 70%, van a parar al depósito privado de Sobrado dos Monxes -antes los llevó al vertedero privado de Danigal en Cerceda-, previa separación y procesamiento en Nostián.
La solución a sus problemas pasa por hacer efectivo el convenio firmado hace tres años con la Xunta, pero que nunca se aplicó. El acuerdo preveía un intercambio de residuos entre las dos plantas: Nostián llevaría 106.000 toneladas anuales de combustible derivado de residuos (CDR) de alto valor energético para ser quemados en Cerceda, y Sogama aportaría compost a la planta coruñesa. Nostián construyó la planta para preparar el CDR, pero aún no tiene ni el permiso urbanístico ni el ambiental. Sogama aún no hizo lo propio con la planta de procesamiento para recibir los desperdicios coruñeses. La anterior Xunta echó abajo el proyecto porque la ubicación prevista no era la más idónea. En cualquier caso, ambas sociedades están condenadas a entenderse. Y Medio Ambiente tiende la mano. «La idea del convenio era buena, aunque mal articulada. Ambas instalaciones son complementarias y nuestra voluntad es llegar a un acuerdo», explica, desde la Xunta, Justo de Benito Basanta.
Casi la mitad de la basura de Galicia se lleva a vertedero, la peor opción para tratarla