El macroenlace de Curro enseña su tercera planta
Las obras ya pergeñan el diseño definitivo de lo que va a ser el principal nudo de comunicaciones de la comarca de O Salnés
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Vista general de las obras del enlace de Curro, cuya conclusión está prevista para mediados de 2012 y que lleva más de un año en ejecución. // Iñaki Abella
El macroenlace de Curro ya cumplió un año de obras. En estos momentos enseña solo las tripas por lo que la enorme explanada asusta a quien por vez primera ve la magnitud de la obra. Pero después de doce intensos meses de trabajo ya se puede atisbar el resultado. La empresa ya ha trazado el diseño de las dos primeras plantas y también ha puesto las bases de la tercera altura. Se vislumbran también dos o tres túneles, alguno bajo una gran empalizada construida sobre tremendos bloques de mampostería. Todo ello alrededor de un serpeante desvío para el tráfico rodado.
A.TOURIÑO - O SALNÉS Podría decirse que el nudo de Curro supera en grandiosidad al Escorial y es que la excavación que desde hace un año se desarrolla en este enclave también impresiona a la vista. Son miles de metros cuadrados, decenas de hectáreas para lo que será la confluencia de las principales infraestructuras viarias de la comarca, en la que desembocarán dos autovías y una autopista, así como una carretera general y varias secundarias, y el acceso al polígono industrial de Barro–Meis. Para ello se construye un eje principal, con cinco pasos inferiores y tres superiores.
Pasó ya un año desde que las primeras máquinas se apostaron al borde de la C–531 y anunciaban el inmediato inicio de las tremendas excavaciones.
Doce meses después, el lugar es irreconocible pues se han allanado grandes superficies, se ha construido un serpeante desvío con curvas de casi 200 grados y más de dos kilómetros de longitud y se ha desmantelado una fábrica de granitos y un almacén de muebles.
Ahora ya se visualiza una radiografía de lo que será este hipernudo de comunicaciones, diseñado en tres alturas con túneles, puentes y numerosas vías en circunferencia que darán acceso a la comarca de O Salnés desde todos los municipios.
En los últimos meses se observan mucho mejor los avances, pues se repisan explanadas, se construyen grandes muros, se instalan soportes prefabricados para túneles artificiales y se ubican las vías que van a soportar la tercera altura de la plataforma viaria.
Hace meses que los conductores atraviesan por medio de la futura infraestructura que se ejecutó a modo de by–pass, pero empleando aquel viejo trazado que en su día se cortó en Curro.
Al principio parecía un desvío sin sentido pues el sinuoso trazado sigue siendo peligroso al dibujar media decena de tremendas curvas que obligan al conductor a hacer un círculo completo en una distancia de casi dos kilómetros.
En aquellos momentos, los conductores se confundían porque nadie esperaba que en una carretera general se tuviese que frenar casi por completo para poder girar el volante y de hecho alguno en vez de seguir hacia Vilagarcía se iba en dirección a O Mosteiro (Meis) y por otras carreteras secundarias.
Pero ahora, el desvío está bien señalizado y permite a los conductores observar la evolución de esta enorme obra que ejecuta la Consellería de Política Territorial y a la que falta más de un año para su conclusión.
En este nudo nace la que pronto será autovía de Vilagarcía a Pontevedra. De hecho, en esta primera fase se incluyen los dos primeros kilómetros del trazado de cuatro carriles.
El resto ya han salido a licitación y su fin es la conexión entre el lugar de A Costa con Baión. En ese punto, los coches podrán tomar cualquiera de las dos nuevas circunvalaciones de Vilagarcía, el llamado Acceso al Puerto o la entrada a Carril.
De ahí que la evolución de la obra sea especialmente importante para los vecinos de O Salnés ya que una vez que esté operativa van a poder ahorrarse muchos minutos en sus traslados.
La carretera general de Vilagarcía a Pontevedra es en la actualidad un verdadero calvario para los conductores, no solo por las limitaciones de velocidad existentes sino por el tremendo tráfico lento que soporta.
Los 20 kilómetros que separan la capital arousana de Pontevedra precisan más de media hora al volante, por lo que una autovía puede reducir los tiempos de viaje a menos de la mitad.
Los más perjudicados son los casi 40.000 vilagarcianos, debido a la mayor distancia con las vías de alta capacidad, pues para acceder a la Autopista, bien por O Pousadoiro o por el enlace de Curro, deben circular un mínimo de siete kilómetros por una carretera general, aparte de pagar el peaje en la cabina correspondiente de la AP–9.
De ahí que el macroenlace de Curro no sea visto como un dispendio. La infraestructura cuesta nada menos que 39 millones de euros. La Xunta explica que en la actualidad, el macronudo se encuentra en la segunda fase de los devíos necesarios para continuar con los trabajos de drenaje, movimiento de tierras en la zona este de las obras y construcción de las estructuras. La longitud de los ejes principales de la infraestructura asciende a cerca de 4,7 kilómetros y la de los ramales de conexión es de 10,5 kilómetros.
En el nivel uno del enlace se proyecta la continuidad de la Autovía de O Salnés con la autopista AP–9.
En el 2 se crea una glorieta de 180 metros de diámetro que conecta la PO–531 con los polígonos, la P0–531 en dirección a Vilagarcía y los ocho ramales que conectan a los toncos principales, niveles 1 y 3.
El nivel 3 es la continuidad de la PO–531 en dirección a Pontevedra con la futura autovía a Vilagarcía de Arousa, con la denominación AG–47.