En realidad, lo que hace el Ministerio de Fomento es encargarle la obra pendiente a Adif, a través de una subrogación, para que acabe un proyecto que lleva en marcha desde el año 2004, cuando se adjudicaron los primeros trabajos en el intercambiador de ancho de Roda de Bará, y que permitirá que los trenes de pasajeros que circulan desde Valencia o Alicante puedan aprovechar la línea de Alta Velocidad que conecta Tarragona con Barcelona.
La última adjudicación que se realizó en este tramo de 52,2 kilómetros entre Vandellós y Tarragona fue en enero de 2011, cuando se encargaron trabajos por 205 millones de euros, y que contemplaban desde acondicionamiento o ampliación de la plataforma ya construida hasta la instalación de vías y electrificación de la línea, unas obras que todavía no han sido ejecutadas más de un año después