La Rioja, objetivo de las catas desde hace siete décadas
Siete proyectos previos exploraron el subsuelo de la región, dado que diversos puntos reúnen las condiciones para albergar hidrocarburos
Las compañías energéticas han puesto los ojos en La Rioja desde hace siete décadas, conscientes de que distintos puntos de su territorio reúnen las condiciones para la formación de bolsas de combustible por el tipo de sedimentos que encierran sus capas geológicas.
Pero no ha sido hasta los estudios desarrollados en Sotés cuando el subsuelo les ha dado la razón. La operadora Niepsa abrió la veda a este tipo de sondeos en los años 40 en el área de Cameros. Los estratos cumplían con el perfil típico para alojar balsas de hidrocarburos; aunque, al final, todo quedó en mera teoría.
Se volvió a probar suerte en 1977 en el entorno de Santo Domingo de la Calzada, donde se localizaron los pozos 'Rioja 1' y 'Rioja 2'. Tras 256 días de análisis y 153, respectivamente, los técnicos concluyeron que las intentonas eran fallidas. La Rioja Alta acogió otro sondeo -el 'Rioja 3'- dos años más tarde, pero igualmente resultó infructuoso.
La esperanza comenzó a rondar Sotés entre finales de los 70 y principios de los 80. Las catas 'Rioja 4' y 'Rioja 5' penetraron hasta los 3.983 metros de profundidad en el primer caso, y hasta los 4.437 en el segundo; se hallaron evidencias, pero no pasó de ahí. Con nuevo ánimos se retomó el asunto en Nieva de Cameros hace 9 años. Cepsa, en asociación con el Ente Vasco de la Energía y Locs Oil (compañía participada por la empresa ACS de Florentino Pérez) invirtió cerca de 9 millones de euros, la mayor cantidad hasta la fecha, confiada en las altas probabilidades de pinchar gas. Erraron. El estudio iniciado en el 2009 en Sotés, cuyo presupuesto inicial oscilaba entre los 10 y los 12 millones de euros, unas cifras que se han superado, ha sido el único que ha dado en el blanco.
La Rioja, objetivo de las catas desde hace siete décadas. larioja.com
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