"El proyecto suponía levantar dos bloques de pisos. Uno se destinaba al realojo de los vecinos que habían salido de las 'casitas bajas', con 45 viviendas y con una altura similar a los bloques ya existentes en la zona. El segundo era una torre de 36 plantas", destaca Carlos Sánchez-Polack, al frente de un estudio integrado también por Miguel Ángel Guardiz, Santiago Barrera, Rosario Panadero y Vicente Benítez. En el proyecto participó también el equipo del arquitecto Juan Antonio de la Mata.
La estilizada torre iba a contar con 36 plantas de altura, más del doble del edificio con más pisos de Cádiz. Las seis primeras se iban a destinar a un complejo hotelero, con un mirador acristalado en su última planta. El resto se destinaba a unas 120 viviendas de renta libre.
El proyecto, sin embargo, no obtuvo el visto bueno del Ayuntamiento al reducir el nuevo PGOU las alturas inicialmente previstas para estos 'hitos' a una veintena de plantas. Por el momento sí se ha presentado el diseño y aprobada la licencia para el bloque que acogerá a los vecinos de las casitas bajas, cuyas obras podrán iniciarse una vez la promotora cierre la financiación bancaria.
En cuanto a la torre "no descartamos su rediseño, aunque habrá que realizar un cambio sustancial tanto por perder 16 plantas respecto al proyecto primitivo como por la modificación del suelo obligada por el Ayuntamiento", destaca Carlos Sánchez-Polack, que lamenta que se haya descartado el plan inicial ya que suponía una importante revolución en cuanto al diseño arquitectónico ya habitual en la ciudad.
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