El Palau de les Arts Reina Sofía, majestuoso edificio diseñado por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava, se presenta como una gran escultura de alto contenido simbólico. De hecho, su perfil náutico sugiere la cercanía al mar y su disposición en el antiguo lecho fluvial del río Turia.
La innovadora arquitectura de este edificio de más de cuarenta mil metros cuadrados y una altura de setenta y cinco metros, alberga cuatro espacios escénicos para diferentes espectáculos de ópera, música, ballet y teatro.
Dispone de plataformas en voladizo a diferentes alturas con paseos y vegetación, a las que se accede mediante ascensores panorámicos y escaleras situadas en el interior de las carcasas metálicas que hay a ambos lados del edificio. El contraste entre lo opaco de las carcasas de chapa de acero y la transparencia de los vastos espacios acristalados producen sensaciones cambiantes al recorrer el edificio.
Una estructura metálica con forma de pluma arranca de un pilón de hormigón armado. La forma global del edificio es lenticular desarrollándose bajo una gran cascada metálica soportada mediante dos apoyos, quedando la zona este de la cubierta totalmente en voladizo.
El material por excelencia es el hormigón blanco, al cubrir los grandes soportes estructurales del edificio, mientras que el mosaico es el segundo material de mayor uso al revestir las espectaculares cubiertas del Palau.
El Palau está rodeado por más de sesenta mil metros cuadrados de ajardinamiento y láminas de agua de once mil metros cuadrados con paseos circundantes. El acceso se efectúa por medio de una pasarela elevada de cincuenta y seis metros de longitud ubicada en la parte oeste del edificio, a la que se puede acceder por medio de dos escaleras rampantes. Desde el acceso principal, donde se localiza la zona de taquillas y guardarropía, aparecen dos corredores laterales simétricos que desembocan en un gran vestíbulo, por el que se accede directamente a la Sala Principal.