Es que suele ser ésa la limitación básica para construir un edificio. Normalmente cada parcela en un planeamiento urbanístico tiene una edificabilidad asignada en m2, a partir de la cual (y de la superficie de la parcela, y también del espacio libre que puede tener obligación de dejar) se deduce el número de alturas mínimas para poder sacar esos m2 permitidos.
En algunos casos la limitación no ha venido dada por superficie sino por volúmenes. Un buen ejemplo es el
Edificio Bankunión, en el madrileño Paseo de la Castellana, donde se ideó un ingenioso sistema para conducir todos los sistemas de aire acondicionado por el exterior de la fachada de forma que se pudo sacar una altura más dentro del volumen permitido para el edificio.
