
Empezado por
Ribereño
Legazpi, además de tener unos edificios horripilantes, ha tenido mala suerte. Mala suerte con la crisis, que ha retrasado la obra del intercambiador, mala suerte con los concursos arquitectónicos (el proyecto elegido para el Mercado de Frutas y Verduras era el peor de todos) y luego los "gustos" del regidor de turno.
Yo aún espero que, tras esta crisis interminable, se haga algo decente en el antiguo mercado y quede un buen hito flanqueando la plaza, junto al río. En altura, por supuesto.