
Empezado por
R.Balboa
Yo me considero un afortunado porque pude vivir en él 2 años. Un juez de la cooperativa murió y mi padre se enteró y le sustituyó aunque no tenía nada que ver con la carrera judicial. Hay quien dice que el dinero no da la felicidad,y es cierto,pero en cambio compra la calidad de vida y el bienestar; cuando en Madrid solo se veían SEAT seiscientos,mil quinientos,y 127, mi padre ya íba por el tercer Mercedes último grito que le había costado 5 millones de pelas de los de entonces(como 100 de ahora),y de verdad que en 1979 entrar en tu flamante 450 SEL azul metalizado con aire acondicionado y elevalunas eléctrico en el garaje del techo residencial de Madrid hasta el cuarto sótano(uno de los más profundos del madrid de la época)era una experiencia muy,pero que muy reconfortante y excitante.
Luego el pisito tenía un salón de 70 m totalmente exterior a Plaza Castilla,aparte de 5 dormitorios,zona de servicio,etc. De vez en cuando mis padres subían a charlar con el que posteriormente(muchos años después) sería el Presidente del Tribunal Constitucional,que vivía en una planta alta. En alguna ocasión también he visto por allí al que fue Fiscal General Eduardo Fungairiño(el de la silla de ruedas), y por tanto no es descartable que Ana Torroja,la de de Mecano,haya estado en ese edificio a menudo,porque Fungairiño es su tío y como digo es muy posible que también viviese allí.
Y recuerdo como una de las mayores y mejores aventuras de mi niñez el día que,siendo como digo un mocoso de 9 años,conseguí acceder a la terraza del edificio(que no era accesible habitualmente). Utilicé la escalera de incendios,y aproveché que el ático estaba deshabitado en ese momento para acceder a lo más alto. Cada planta que ascendía me parecía casi un Mundo,porque la vista se iba ampliando y además el vértigo aumentaba por momentos porque los escalones dejaban entrever el abismo a tus pies. Fue como escalar una gran montaña,y al final me colé en el ático y de ahí a la terraza pasando previamente por la piscina particular(vacía)del afortunado que pudiera permitirse vivir allí,en el techo de Madrid. Y una vez arriba,imaginaos lo que significaba para un crío de 9 años asomarse a un abismo que para un adulto equivaldría a 200 m., con Madrid a tus pies. Fue una experiencia impagable e indescriptible,que recomiendo a cualquiera.
Pero el sueño terminó pronto,porque la crísis de finales de los 70 afectó de lleno a la economía familiar,razón por la que mi padre se vio obligado a alquilar el piso por 100.000 pts a un embajador. Ahora el piso es propiedad de un familiar que lo tiene alquilado en más de 6.000 al mes, y en la medida de que yo no me hablo con el susodicho familiar,pues me temo que no voy a poder volver a subir. Una pena.