Las naves de la avenida Cataluña serán historia a partir del lunes. En su interior ya solo queda un amasijo de ruinas sazonadas con pintadas de los grafiteros. Los operarios de la empresa que se encargará de la demolición vallaron ayer por la mañana los accesos a las fábricas. Todo está ya listo, según confirmaron desde la junta de compensación, para iniciar los trabajos de forma "inmediata". Los vecinos de la zona se librarán de un foco de vandalismo, de insalubridad y de problemas.
Seis máquinas se desplazarán el lunes, según confirmaron desde la empresa de demoliciones San Juan, para iniciar los trabajos. Las obras se podrían alargar durante tres meses, según figura en el contrato. Ayer las labores se centraron en cortar todos los accesos a las naves, a la espera de que la junta de compensación solventara todos los trámites administrativos. Durante el día de hoy se acometerán las primeras tareas de limpieza, e incluso podrían desplazarse las primeras máquinas, pero sin llegar a ponerse a trabajar.
La entrada de la máquinas en estas naves industriales situadas entre la avenida Cataluña y la calle Río Ara, será el punto final a la larga y polémica historia de unas fábricas que llevan años abandonadas, y que han sido el epicentro de múltiples problemas. Desde conatos de incendio, a robos, chabolismo e incluso plagas de ratas. "Aquí ha habido un poco de todo, y nada bueno", recordaba ayer una vecina.
Hubo tanto vandalismo que al final el Ayuntamiento de Zaragoza dijo basta. La gota que colmó el vaso fueron los dos incendios intencionados de este pasado mes de julio. El consistorio dio entonces un ultimátum a la junta de compensación, en la que están representados los cuatro propietarios de los terrenos. Debían impedir al acceso a las naves y retirar todos los elementos que entrañaban peligrosidad en el plazo de 24 horas, bajo amenaza de denuncia. De no hacerlo se optaría por tapiar las fábricas.
REACCIÓN Desde entonces los propietarios empezaron a mover todos los trámites y se pusieron en contacto con el ayuntamiento de la ciudad para asegurarle que iban de derribar las naves. Así se ha llegado al momento actual, cuando el inicio de las obras es ya cuestión de días. "Hemos realizado la contratación de la demolición en tiempo récord para solucionar el problema", aseguró Jorge Azcón, portavoz de la junta de compensación.
En realidad, los propietarios optan por el derribo casi apremiados por la realidad. Porque según informaron desde el ayuntamiento, los permisos de demolición están concedidos desde hace tiempo. Sin embargo "no se había movido nada". El consistorio les llamó la atención en diversas ocasiones e incluso les llegó a multar. Pero nada surtió efecto hasta el ultimátum del pasado mes. La junta, por su parte, se defiende y asegura que las naves, aunque abandonadas, estaban, en origen, "en perfecto estado". "Todo ha sido un problema de vandalismo, al que al final se ha tenido que dar un solución", dijo Azcón.