Los desvíos del Ebro rebajarán hasta medio metro la altura de las riadas en los cascos urbanos
La CHE ya tiene los proyectos para proteger Pina, Novillas, Pradilla, Boquiñeni, Alcalá y Cabañas, pero aún falta la tramitación ambiental.
La CHE presentó ayer los proyectos que ha redactado para
desviar parcialmente el Ebro durante las riadas y proteger así los seis cascos urbanos que corren peligro en caso de gran crecida -los de
Novillas, Pradilla, Boquiñeni, Alcalá, Cabañas y Pina-. Según los técnicos del organismo de cuenca, en una avenida como la de febrero de 2003 esos cauces de alivio permitirán rebajar hasta medio metro la altura del agua a su paso por esas zonas habitadas.
Ahora deberán ser los municipios afectados los que decidan si quieren que la Confederación siga adelante con esos proyectos, ya que la creación de los cauces de alivio conlleva expropiaciones, ocupaciones de terrenos y retranqueos puntuales de motas que solo se harán con el consenso de los ayuntamientos.
Además, aunque las actuaciones planteadas reciban el visto bueno del territorio, aún pasará bastante tiempo -al menos dos años- antes de que la CHE empiece las obras, ya que antes hay que completar toda la tramitación ambiental.
Estos y otros datos fueron dados a conocer ayer en Tudela en una nueva reunión de la comisión del tramo medio del Ebro, el órgano creado por la Confederación para buscar soluciones al problema de las riadas. Al acto asistieron el presidente de la CHE, Rafael Romeo y los alcaldes de 21 localidades de Zaragoza, Navarra y La Rioja.
La principal novedad de la convocatoria fue la presentación de los cinco desvíos planteados. Básicamente, esas actuaciones consistirán en excavar unos cauces alternativos que estarán situados a una cota superior a la del río y que, por tanto, solo entrarán en servicio cuando el agua alcance una determinada altura.
Durante la mayor parte del año, esos cauces de alivio serán zonas de la orilla cubiertas de vegetación herbácea. Sin embargo, cuando llegue una avenida importante el Ebro las inundará fluyendo parcialmente por ellas. De esta forma, al aumentar la anchura total del río, se conseguirá reducir la altura del agua a su paso por los cascos urbanos amenazados.
Contra lo que pueda parecer, para ser efectivos esos cauces de alivio tendrán que ubicarse aguas abajo de los municipios que se quieren proteger. En tres de las cinco actuaciones -Pradilla-Boquiñeni, Alcalá y Cabañas- el desvío supondrá bifurcar por completo el Ebro. Las otras tres serán ampliaciones del cauce habitual.
En cuanto al efecto que se conseguirá sobre la altura del agua, las cifras varían en cada municipio:
unos 25 centímetros en Novillas, unos 55 en Pradilla, unos 45 en Boquiñeni, unos 40 en Alcalá, unos 45 en Cabañas y unos 40 en Pina. "Ese cálculo está hecho para una riada de unos 2.700 metros cúbicos por segundo, la que tiene un periodo de retorno de 10 años, pero cuanto mayor sea la avenida más se lograría reducir el nivel del río", explicó el jefe del área de Gestión Medioambiental de la Confederación, Lorenzo Polanco.
El presupuesto de
cada una de estas actuaciones oscila entre 1,5 y 4,5 millones de euros. El presidente de la CHE ratificó ayer su total disposición a llevarlas a cabo, pero antes deberán pronunciarse los ayuntamientos implicados. Luego el Ministerio de Medio Ambiente deberá pronunciarse sobre si es necesario un estudio de impacto ambiental -trámite que durará como mínimo varios meses-, y como es seguro que sí, después habrá que redactarlo y esperar a que Madrid autorice las obras.
Mejoras en los
puentes
En la reunión de ayer también se presentaron los proyectos para mejorar la permeabilidad -el paso de la corriente- en los puentes de Pradilla y Novillas, que también deberán recibir el visto bueno de los alcaldes.
En el paso de Novillas se propone rebajar el lecho del río en los vanos de la margen izquierda, incorporar unos marcos en el terraplén de apoyo del estribo izquierdo para que pase el agua y retranquear la mota de aguas arriba en esa misma orilla. En el de Pradilla se rebajará la banqueta de la margen izquierda -que obstaculiza el paso del agua-, se eliminará la mota de aguas arriba de esa misma orilla y se harán otras actuaciones puntuales. En ambos casos se instalará una escollera de piedra para proteger el lecho del río.
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