La DGA ve «excesivo» el planteamiento, justificado por su cercanía con la autovía, el AVE y el aeropuerto, y le insta a «reconducirlo».
El Ayuntamiento de Gurrea de Gállego, con 1.664 habitantes empadronados, tendrá que retocar considerablemente su Plan General de Ordenación Urbana, que preveía la creación de 3.400 nuevas viviendas para responder a la demanda de los 35.500 puestos de trabajo que pretendía captar en una gran zona industrial junto a la autovía Huesca-Zaragoza. El Gobierno de Aragón considera que el crecimiento planteado es «excesivo» y además injustificado, «porque no aporta datos relativos a la demanda de suelo residencial o industrial», señala.
Así se refleja en la resolución del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga), que considera que el modelo de crecimiento propuesto «no responde al principio de desarrollo urbanístico compacto que la normativa urbanística y de ordenación del territorio consideran como criterio principal de sostenibilidad». En este sentido, exige redimensionar el suelo industrial para responder a una demanda real, «ya que la urbanización de nuevos sectores no garantiza su ocupación», resalta. Por ello, cree necesario «reconducirlo» hacia un modelo de expansión «acorde con las necesidades sociales y demográficas».
El nuevo alcalde de Gurrea de Gállego, Alfredo Marco (PP), que sustituye en el cargo al socialista Juan Carlos Sanmartín, admitió ayer que la propuesta de PGOU que elevó en su día el consistorio al Gobierno de Aragón es «inviable y utópico, y más en los tiempos que estamos viviendo». Marco se comprometió a empezar a trabajar en breve con PSOE y PAR para «consensuar» un nuevo planeamiento «que sea más real y que no perjudique a ningún vecino en la medida de lo posible». «Y si no sale por unanimidad, no lo aprobaremos», garantizó.
635 hectáreas para industria
La memoria ambiental del Inaga explica que el PGOU promovido por Gurrea de Gállego, que fue aprobado inicialmente por el pleno municipal el 23 de septiembre de 2009, clasificaba como suelo urbanizable 845 hectáreas, la mayoría de las cuales estarían ubicadas en un nuevo núcleo. Allí se contemplaba una área residencial de baja densidad de 187 hectáreas y una gran zona industrial a ambos lados de la autovía de 635. Con las 3.400 viviendas previstas, la población del municipio podría alcanzar los 11.0000 habitantes, lo que supondría un incremento del 600% respecto la actual.
Según el Inaga, la propuesta del consistorio se justificaba dentro de un proyecto global de zona industrial bien comunicada (autovía, AVE y aeropuerto próximo) donde se preveía crear 35.500 puestos de trabajo, «gran parte de alta cualificación, que demandará una vivienda de alta calidad que no existe en la actualidad, de modo que al crear un nuevo núcleo se conserva la esencia rural de los núcleos actuales», explica. Sin embargo, el Gobierno aragonés recela de este planteamiento porque no se concretan el tipo de industria que captaría ese volumen de empleos ni la posibilidad de implantación de la misma.
El Inaga también pone reparos porque la gran zona industrial proyectada no está respaldada por un estudio del impacto que tendría sobre el tráfico de la A-23 y de la N-330 (paralela) y sus enlaces, «lo cual es esencial para determinar la viabilidad de dicho planeamiento». Además, afirma que aunque el Ayuntamiento de Gurrea haya propuesto favorecer el transporte público para que se muevan en él los nuevos residentes, esta medida es «insuficiente».