El Gobierno aragonés inicia el procedimiento de ejecución subsidiria para resolver las continuas averías
La 1.400 luces incrustadas en la plaza del Torico de Teruel con la reforma integral inaugurada en 2007 se averían por las filtraciones de agua que sufren las luminarias debido a fallos de fabricación y en la elección de los materiales de sellado, según se desprende del informe técnico encargado para conocer las causas de los desperfectos.
El innovador alumbrado encastrado en el pavimento ha funcionado de forma defectuosa desde su entrada en servicio. Los problemas no se han resuelto a pesar de las continuas sustituciones de unidades averiadas, los cambios introducidos en el diseño de las lámparas y la renovación completa de las luminarias con un modelo mejorado en 2010.
Los motivos del funcionamiento defectuoso han sido determinados por la consultora vasca Tecnalia, vinculada a la Escuela Superior de Ingeniería de Bilbao. La empresa realizó una concienzuda investigación sobre el terreno y en laboratorio, cuyas conclusiones fueron comunicadas al Gobierno de Aragón, encargado de la financiación y ejecución de las obras.
Las obras, ejecutadas por Acciona Infraestructuras según un proyecto del gabinete barcelonés b720, han costado 6,5 millones de euros. Del total de la inversión, el 33% se destinó al alumbrado, el aspecto más vanguardista de la reforma. El coste de la auditoría tecnológica en busca de respuestas a las repetidas averías de las luminarias fue asumido por Acciona. La fabricación de las luces correspondió a Lightled, una compañía actualmente absorbida por Simon.
Ante la falta de soluciones y la prolongación en el tiempo de las averías sin que se alcance una solución satisfactoria, el Gobierno aragonés acaba de iniciar el procedimiento de ejecución subsidiaria, que le permite acometer de forma directa la subsanación del problema a cargo de la empresa responsable de la obra. Sin embargo, en un primer paso de la tramitación se abre un plazo de audiencia para que Acciona formule las alegaciones que considere oportuno.
Fuentes de la Consejería de Política Territorial confiaron en que, durante el plazo de audiencia, Acciona presente una propuesta para subsanar las deficiencias del alumbrado de la plaza del Torico, el problema más «hiriente» de los heredados en la capital turolense.
Acciona pidió una prórroga del plazo de alegaciones y le fue concedida. En cualquier caso, su respuesta al requerimiento de la DGA deberá concretarse antes de acabar agosto. Desde la Consejería de Política Territorial recalcaron su «máximo interés» en dar una solución definitiva a este «marrón» para lo que utilizarán «todas las herramientas legales». La misma fuente añadió que Acciona debe encontrar una salida al problema «sí o sí». Concluyó que a pesar de los cambios, sustituciones y reparaciones, «la triste realidad es que la iluminación no funciona».
Según Tecnalia, el deficiente funcionamiento se debe a la penetración de la humedad en el interior de las lámparas incrustadas, lo que afecta negativamente a sus componentes eléctricos. Los acusados contrastes térmicos que soportan las luminarias y su instalación en un lugar transitado contribuyen a la aparición de fisuras y la entrada de humedad. El modelo de la luminaria usada en la plaza del Torico, bautizado como Teruel, fue diseñado expresamente para este proyecto, que centró gran parte de su atractivo en la iluminación. Las lámparas, que utilizan la tecnología led de bajo consumo, permiten un amplio abanico de colores y posibilitan efectos de movimiento en el suelo.
Sin embargo, desde el principio el alumbrado generó muchas críticas por su baja intensidad y por el efecto que generaban las luces incrustadas. Los reproches fueron en aumento ante la constatación del defectuoso resultado de las luces del pavimento.
La plaza en 2007. El pavimento lucía con 1.400 luminarias con leds de bajo consumo que contrastaban con una iluminación ambiental tenue. Las luces, con un abanico posible de colores prácticamente inagotable, describían en el suelo el dibujo de un fluido que descendía desde la zona alta de la plaza.
La plaza en 2011. Tras reiteradas reparaciones, sustituciones de unidades averiadas y mejoras en el diseño, el Gobierno aragonés decidió apagar la iluminación incrustada en el suelo, el elemento más innovador de la reforma de la plaza. Evitó así tonalidades de color discordante, parpadeos o luces apagadas intercaladas.