El diseño en tela de araña que propone Matraco es el que se proyectó para Zaragoza con el Plan General de Ordenación Urbana de 1943 (de Yarza y con la colaboración de Borobio y Beltrán), un concepto centralista que llevó a intentar hacer de la nueva plaza del Pilar el centro de Zaragoza y sin tener en cuenta que el centro ya se había desplazado hacia el sur, hacia el eje plaza de España-plaza de Aragón y sin tener tampoco en cuenta que no puedes crear un centro sin más y no contemplar todo un plan de accesos e infraestructuras. Ese modelo radioconcéntrico se mantuvo en vigor hasta el plan de 1968 (de Larrodera) en donde se plantea un modelo de ciudad en paralelo, mucho más moderno y menos agresivo para con el centro histórico de la ciudad.
Bueno, mi idea no sería "construir" un centro sobre la ciudad existente, si no, haber ído creando ese diseño desde antes de que existiese la ciudad. Es decir, haber encauzado el crecimiento urbano desde por ejemplo comienzos del s. XIX.
Tampoco planteo un centro funcional en la plaza del Pilar, si no, un mero centro focal con avenidas que derivasen el centro funcional a lo que hoy es la plz de España.
A principios del siglo XX, Zaragoza comenzó con la espectacular exposición de 1908 y con el mejor ensanche que la ciudad ha sido capaz de concebir en su expansión hacia el sur aunque valga la pena reseñar que en realidad ese ensanche se realizó todavía dentro de un gran hueco que la ciudad histórica no había sido capaz de rellenar. Es por lo tanto un ensanche pequeño para un evento concreto que impulsó un urbanismo de calidad.
Después de ese afortunado momento muchas de las decisiones que se han tomado sobre como expandir la ciudad son de unas miras muy cortas y no van a ser capaces de encauzar el gran crecimiento de la ciudad durante casi todo el siglo XX.
Desde el discutible cubrimiento del Huerva a todas las reformas que se obraron en la parte más histórica de la ciudad que parece que fue donde más intentos hubo de ordenamiento urbanístico y que dejaron honda huella en el casco viejo, a veces con tremendos sacrificios en patrimonio mientras los barrios obreros crecían de una manera desordenada y en la que el ordenamiento se producía sobre hechos consumados.
Hecho de menos un urbanismo en el centro de la ciudad más cohesionado y con mayor ambición, que las normas hubieran legislado restricciones al crecimiento en altura y en densidad, menos intervención en el casco, caso por ejemplo de San Vicente de Paúl y que se hubiera cuidado más el patrimonio que se ha dejado perder por la brutal especulación.