Lo más que me espero es algo parecido al ladrillero rojo con balcones curvados en algunos pisos que se levantó en la misma plaza de San Martín hace unos 5 ó 6 años, a apenas 20 metros del que ahora se derriba.
Por supuesto estoy seguro de que igualará la inmensa medianera del edificio ochentero de ladrillo caravista amarronado que hay ahora colindante con el derribado (es gracioso, muchas de esas actuaciones de multiplicación infinita de volumetría y edificabilidad, como el hotel Bahía, se tratan de justificar con el argumento de eliminar las antiestéticas medianeras, argumento que no existió cuando aparecieron los edificios anteriores que crearon la medianera al derribarse los centenarios originales), de modo que San Martín quedará un poco más agobiante todavía.



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