Lra transformación del antiguo recinto textil de Can Batlló, afectado por una macrorreforma urbanística, no se quedará solo en la superficie, donde se construirán 1.400 viviendas, junto a equipamientos sanitarios, educativos, culturales y deportivos, y cinco hectáreas de zonas verdes. El subsuelo de este espacio industrial del barrio de la Bordeta (Sants-Montjuïc) acogerá dos importantes instalaciones de servicios, un gran depó-
sito de aguas pluviales y una planta de recogida neumática de basura. Ambas se ubicarán bajo el parque previsto junto a las naves fabriles a rehabilitar y las nuevas casas.
El depósito será una de las conocidas como "balsas subterráneas" de Barcelona, con las que se ha mitigado el efecto de las graves inundaciones que afectaban cíclicamente a la ciudad. La plaza de Cerdà, ubicada muy cerca del recinto, era uno de los principales puntos negros al respecto hasta su última remodelación.
La construcción bajo el parque de Joan Miró de un depósito pluvial fue un primer paso para solucionar los problemas de una zona que ahora quedará definitivamente cubierta con el previsto en Can Batlló. Este ocupará el espacio central del parque, de 43.700 metros cuadrados.
ZONA VERDE
La gran zona verde comunicará la nave de la nueva sede de la Conselleria de Medi Ambient --ubicada junto a la que acaba de quedarse el Ministerio de Vivienda para el Museo Nacional del Urbanismo-- y el núcleo de equipamientos educativos, formado por una guardería, un centro de primaria y un instituto. Alrededor de esta pastilla se han distribuido los pisos, con fachada hacia las calles de la Constitució y de Parcerisa, la avenida del Carrilet y la Gran Via.
La planta de residuos dará servicio a los nuevos inquilinos del recinto y a los vecinos de la Bordeta, un barrio con una gran densidad demográfica y pocos espacios libres en la vía pública. La desaparición de los contenedores ayudará a la movilidad, así como la construcción de un párking municipal, con preferencia para los residentes. El aparcamiento será también subterráneo y estará junto a la central de recogida neu-
mática de residuos.
17 HECTÁREAS
Las dos instalaciones completan la nueva fisonomía de un enorme espacio de 17 hectáreas que cambiará la fachada de entrada a Barcelona por la Gran Via. Tras más de 30 años de negociaciones, proyectos y tramitaciones, los primeros trabajos de transformación empezarán a finales de este mismo año, según confirmó a este diario Ricard Fayos, director del área municipal de Urbanismo.
Unas obras precedidas por la aprobación, entre finales del 2007 e inicios de este año, de tres de los planes de mejora urbana (PMU) en los que se ha dividido la actuación. Dos de ellos se ubican en el recinto industrial, uno de promoción privada con 850 viviendas (291 de protección), y el otro de iniciativa municipal y 291 pisos. El tercer plan está en el ámbito de la Magòria, en los terrenos de la antigua estación ferroviaria del carrilet, e incluye la construcción de un CAP que sustituirá al edificio provisional que existe ahora.
FRENTE A LA CAMPANA
Este PMU prevé 314 casas de promoción privada que acabarán de completar el nuevo lateral de fachadas de la Gran Via, de un kilómetro de largo, frente al edificio de la Campana. La Generalitat ha trasladado a este espacio superficie de edificabilidad que te-
nía en otras zonas de la ciudad y la ha canjeado con la promotora privada --en manos de la propiedad del recinto-- para compensar los costes de la transferencia a Medi Ambient de la nave donde ubicará sus nuevas dependencias centrales.
La operación se completa cambiando la distribución inicial de la edificabilidad en este ámbito, lo que obligará a mover unos metros los actuales campos de fútbol. Mientras duren los trabajos, sus usuarios se trasladarán a la antigua zona deportiva de la Seat en la calle de la Ener-
gia, adquirida en el año 2007 por el ayuntamiento.